Para orar cada día: Viernes

32ª semana del Tiempo Ordinario

15 de noviembre de 2019. Festividad de San Alberto Magno

"Dios no se ocupa de apariencias. Lo que realmente importa es la actitud, la decisión fundamental, aquella hondura en que se deciden los valores y las opciones fundamentales de la vida"

COMÍAN, BEBÍAN, COMPRABAN, PLANTABAN, CONSTRUÍAN...

Lucas 17, 26-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.

»Aquel día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada». Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?». Él les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres».
 

Comentario

A medida que Jesús subía hacia  Jerusalén, su  pensamiento se acercaba hacia el último fin. Cada vez que a algo le llega su fin deberíamos ver ello una advertencia. Cuando muere uno de nosotros es un anuncio de nuestra propia muerte…

En la lectura de hoy Jesús nos propone que descifremos tres hechos históricos que considera símbolo de todo fin: el diluvio, la destrucción de una ciudad entera, Sodoma, la ruina de Jerusalén.  No es éste un evangelio fácil de comprender.

“El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda la recobrará.” Quiere guardar su vida el que se preocupa únicamente de sus intereses: comer, beber, vender, comprar, sembrar... Cuando nos cerramos sobre nuestro interés, la felicidad no nos cabe dentro, acabamos perdiendo la vida. Pero hay un camino que conduce a la vida: perderla, entregarla, gastarla, ofrecerla, regalarla... por amor. Entregarla en el trabajo de cada día, en la convivencia familiar y con los amigos, en la vida de la comunidad, en la sociedad que vivimos.
 

Pregunta para reflexionar

¿Soy del tiempo de Noé y de Lot? ¿Cómo me sitúo ante esta manipulación política de la fe en Jesús? ¿Estoy dispuesto a ceder ante los demás por algo que a mí me guste?
 

Oración

Señor,  que no busque soluciones milagrosas, que trabaje en el día a día por construir un mundo mejor. Ayúdame a abrirme a mis hermanos.

Concepcionistas de Viveiro

Comunidad de las Madres Concepcionistas Franciscanas de Viveiro