Delegación de Matrimonio y Familia

Delegado
Rvdo. Sr. D. Juan Basoa Rodríguez
626 703 736
jubaro@mondonedoferrol.org

 

· 29-30 diciembre 2018: Fiesta de la Sagrada Familia en Mondoñedo-Ferrol

Estimados amigos:

Como ya sabréis, porque así aparece en la web diocesana, con motivo de la Fiesta de la Sagrada Familia, el Sr. Obispo quiere celebrar la Eucaristía de la Sagrada Familia en las dos sedes de la diócesis. No solo los padres e hijos están convocados, sino todos aquellos que, sintiéndose parte de la familia, quieran dar gracias a Dios por el don del matrimonio y la familia y rezar por todas ellas.

Por eso, están convocados a participar:
- Matrimonios
- Niños y jóvenes
- Abuelos-abuelas
- Agentes de Pastoral: Catequistas, animadores, personas comprometidas en la pastoral parroquial...

Es un esfuerzo en conjunto de todas las delegaciones, te rogamos que invites a todas las personas posibles.

Eucaristía de la Sagrada Familia:
- Catedral de Mondoñedo, 29 de diciembre, 17 horas.
- Concatedral de Ferrol, 30 de diciembre, 13 horas.

Sin más, quedo a tu entera disposición.

Juan M. Basoa Rodríguez, delegado de Pastoral Familiar
 

 

El misterio de la Navidad nos sitúa ante el portal de Belén, contemplando a Dios hecho carne. Es un acontecimiento que nos invita a acoger a la Palabra que acampa entre nosotros, de abrir el corazón a Dios encarnado en la fragilidad y ternura de un niño. Es una invitación a la acogida llena de afecto y agradecimiento.

En este contexto, la Subcomisión para la Familia y defensa de la vida, dentro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, ha preparado los materiales para la Jornada de la Sagrada Familia que se celebra, este año, el 30 de diciembre. Entre ellos, este año también se ha editado el folleto para orar en familia en el que se proponen oraciones para rezar todos juntos durante los días de Navidad.


En la familia y en la Iglesia queda vencida la soledad

El Señor Dios se dijo: “No es bueno que el hombre esté solo”» (Gén 2, 18). El relato bíblico de la creación, que en el primer capítulo del Génesis está dominado por la expresión «vio Dios que era bueno», reiterada una y otra vez para insistir en que el Dios creador es fuente de toda bondad, nos sitúa ahora ante la primera afirmación negativa. Según san Juan Pablo II en sus catequesis sobre el amor humano, la afirmación del relato yahvista aparece en el contexto más amplio de los motivos y circunstancias que explican más profundamente el sentido de la soledad originaria del hombre . De este modo, la experiencia de la soledad tiene dos significados fundamentales: uno que deriva de la misma naturaleza del hombre, es decir, de su humanidad, y otro que deriva de la relación varón-mujer.

La superación de la soledad en su sentido negativo y nocivo (pues hay una soledad beneficiosa y necesaria para el hombre para aprender a vivir la intimidad) se encuentra en el matrimonio y la familia. En efecto, el matrimonio es la primera forma de comunión entre personas de la que brota la familia. Existir como persona implica siempre para el hombre vivir junto a otra persona, pues vivir para el ser humano es siempre convivir. De otro modo podemos decir lo mismo: no hay persona sin personas. El hombre, además, no solamente está llamado a vivir junto a otros, sino que está invitado a vivir para otros. O, en otras palabras, está hecho para crear una comunión de personas.