Sección litúrgica "Dóminus"

1 de marzo: 1º domingo de Cuaresma

Sección confeccionada por el equipo responsable de la delegación de Liturgia

· UNA JORNADA ESPECIAL... ¡ES DOMINGO!

1º Domingo de Cuaresma
Un año más nos disponemos a vivir este tiempo de gracia que es la Cuaresma, que, unido de una manera inseparable al misterio pascual, nos ayudará a renovar nuestra fe, a hacerla vida, a anunciarla y compartirla. 90 días que viviremos como gran acontecimiento de salvación. Y es que la Cuaresma no es un tiempo aislado: está íntimamente unida a la Pascua, a la Cincuentena Pascual. Los 40 días de la preparación y los 50 de la celebración forman esos 90 días de “tiempo fuerte” en que acompañamos a Cristo en su camino a la cruz, hacia la vida nueva y el envío de su Espíritu.

En la Cuaresma recordamos esos 40 años y los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de iniciar su misión. Es algo más que un período de penitencia y sacrificio, es un período de apertura y conversión, es un período de renovación bautismal y profundización discipular, en el que buscamos nuestro “propio desierto”, para encontrarnos nosotros mismos y redescubrir a Dios en nuestra vida, es, lo que los textos latinos llaman “sacramento de la Pascua” o “venerable sacramento de la Cuaresma”. ¿Estás listo para tener algunos ratos de “desierto” y dialogar con Dios? ¿Quieres abrirte más a la Palabra de Dios? ¿Deseas, de verdad, ser más discípulo de Jesús?

Monición de entrada
Recibid nuestras más fraterna bienvenida a la eucaristía del primer domingo de Cuaresma. Jesús impulsado por el Espíritu va al desierto. Allí será tentado, como cualquier otro hombre o mujer, como cualquiera de nosotros. La tentación forma parte de nuestras vidas, aunque lo importante es no caer. Hemos iniciado el pasado miércoles –el Miércoles de Ceniza—esta Cuaresma 2014, que nos llevará a la contemplación de los misterios más sublimes de nuestra fe: la muerte y resurrección del Señor. Sepamos aprovechar este tiempo de mejora y conversión. Iniciemos, por tanto, con la máxima esperanza nuestra eucaristía

Oración de los fieles
Dios Padre Nuestro, tal como te suplicamos todos los días en la oración que Jesús nos enseñó, hoy, muy especialmente, te pedimos: R.- CREA EN NOSOTROS UN CORAZÓN PURO.

1.- Por el Papa, el Colegio Cardenalicio y todos los obispos de la tierra, para que no olviden nunca la humildad y la pobreza con la que Jesús inicio la predicación del Reino. OREMOS.

2.- Por los sacerdotes y los diáconos para que ofrezcan diariamente un sacrificio de alabanza, en tu honor, junto al pueblo al que sirven. OREMOS.

3.- Por las monjas y monjes, por los frailes y todos los consagrados para que no cesen de rezar por la salvación del pueblo de Dios. OREMOS.

4.- Por los pobres, los marginados, los inmigrantes sin trabajo para que reciban el apoyo necesario de todos los hermanos. OREMOS.

5.- Por los gobernantes y políticos de todo el mundo para que sirvan con honradez y gran dedicación al pueblo que les ha tocado servir. OREMOS.

6.- Por todos nosotros, presentes en esta Eucaristía, del I Domingo de Cuaresma, para que consigamos de tu gracia no caer en las tentaciones que nos presenta este mundo. OREMOS.

Recibe, Dios Padre Nuestro, estas peticiones que te hacemos con humildad y sentido del servicio a Ti y a los hermanos. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Evangelio: Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Mas Él respondió: «Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’».

Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna’». Jesús le dijo: «También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’».

Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras». Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto’». Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.
 

· REFLEXIÓN: 'Tentados a todo', por Javier Leoz

Hemos iniciado esta marcha, lenta y reflexiva, hacia la Semana Santa. Ojala sea en verdad un tiempo de tonificar y rehacer aún más nuestro encuentro con el Señor. Estamos en un momento decisivo para la fe. Al igual que a Jesús, también a nosotros constantemente, desde muchos aleros del mundo, se nos invita a desertar. Al abandono. A la duda. Se nos enseña todo un mar de libertades, cuando en realidad, luego todo aquello se convierte en un fango de esclavitud. El Papa Francisco a los obispos españoles que se encontraban en Roma con motivo de la “visita ad limina” les decía: “no perdáis la calma ni el optimismo por lo que ocurre o acusan a nuestra Iglesia” (en referencia a algunos escándalos).

1.- Este primer domingo de la Santa Cuaresma nos hace caer en la cuenta de lo importantes que son los “espacios” de Dios en medio del mundo. No hace falta alejarse hasta el desierto más remoto para encontrarse cara a cara con Dios. Hoy, aquí, ahora, en este momento dos grandes fuerzas, dentro de nosotros, están conviviendo y luchando: la fuerza del bien, que viene toda ella de Dios y la inclinación a lo fácil (cada uno en particular la conoce) desde donde se nos insta a reverenciarlo aunque sea a costa de vender o nuestra conciencia o incluso nuestra dignidad de hijos de Dios. Esta Iglesia, queridos amigos, es un inmenso desierto cuaresmal en cual nos podemos perder para estar a solas con Dios. Para poner a punto lo que somos, lo que tenemos y lo que soñamos ser. La cuaresma, y ese es su secreto, no es sino el grito de Dios en medio del mundo a través de Jesús. ¿Cómo perder de vista este aspecto? ¿Cómo puede ser posible que existan cristianos que han dejado desertizar su existencia por no haber acudido al oasis de la fe y del amor de Dios?

2. - No hay día, y todos somos testigos de ello, en que no asome una tentación por algo, de alguien y con algo. ¿Por qué será, que en cambio, no somos tentados a permanecer firmes en nuestro amor a Dios? ¿Dónde está nuestro amor primero? ¿Dónde hemos dejado a Dios? ¡Tentados a todo, menos a lo más importante! Y es así. Dios, siendo el centro de todo; del universo, de la tierra, del mar y del mismo hombre, es sometido una y otra vez al intento sistemático de alejarlo del mundo. Muchos, si pudieran, lo llevarían precisamente a las periferias. Lo desterrarían a un paraje donde, por falta del alimento de sus adoradores, cayese en el olvido o en las garras de la misma muerte. ¡Pero no! Dios ha elegido la respuesta a tanta ingratitud. Y el Dios, que desde nuestros primeros padres nos regaló el don de la vida, vuelve a pensar en una de las suyas: mi Hijo vencerá al odio, a la muerte, a la incredulidad, a la mentira y a todo lo que se interponga entre el hombre y yo. Y para ello ha nacido Jesús. Por cumplir esa voluntad magnánima de Dios, Jesús, subirá al madero. Para que aprendamos que, si situamos a Dios en el centro, nunca nos faltará nada. Pero que si, por el contrario, lo colocamos como “jugador reserva” perderemos, no solamente el primer partido de nuestra existencia sino que, además, pondremos en peligro aquel otro segundo de la eternidad.
--Iniciemos con seriedad, oración, eucaristía, compromiso y con convencimiento, con valentía y con austeridad, con orgullo y con temperamento este tiempo cuaresmal.
--Integrémonos con Cristo en estos 40 días y, ya veréis como al final, todo esfuerzo merece la pena y todo trabajo dará su fruto: una Pascua santa y buena.
 

· ORACIÓN: Hoy, Señor, queremos darte las gracias

Hoy, Señor, una vez más, queremos darte gracias.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.
Gracias porque tú nos enseñas cómo ha de ser
nuestro camino de penitencia cuaresmal,
cómo ha de ser nuestro camino de renovación bautismal.

Tú nos fortaleces para sabernos abstener
de todo lo superfluo y poder compartir con los demás.

Tú nos enseñas a abstenernos de todo aquello
que nos impide vivir como Hijos del Padre.

Gracias, Señor, porque al rechazar las tentaciones del enemigo
nos has enseñado a sofocar la fuerza del pecado.

Ayúdanos a celebrar con sinceridad el misterio de esta Pascua,
viviendo cada día como discípulos tuyos,
y así podamos pasar un día a la Pascua que no acaba. Amén.
(Cf. Prefacio - Las tentaciones del Señor)

Servicio Diocesano de Comunicación

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