Juana Carrera: “La mordaza que me permito es la que tiene como objetivo no desinformar y no herir”

La periodista, aunque nacida en Madrid (1972), tiene raíces gallegas · Autor: COPE de la Costa

La Iglesia celebra este domingo 24 de mayo la 44ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Entrevistamos a la periodista de COPE de la Costa-Ribadeo, directora del programa "Costa Viva"

"Soy una aprendiz diaria y moriré siendo una aprendiz. Yo aprendo de todo y de todos"

Aprovechando que este domingo, 24 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor, se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que la Iglesia viene conmemorando desde hace cuarenta y cuatro años coincidiendo con la fiesta de la Ascensión, hemos querido entrevistar y dar a conocer a nuestro público a dos de las profesionales de la comunicación con las que más nos toca trabajar desde este servicio diocesano de prensa: Juana Carrera (de Cope de la Costa, trabajando habitualmente desde Ribadeo) y Ada Romero (de Cope Ferrol). Comenzamos hoy con la primera de ellas: Juana Carrera, nacida en Madrid en 1972 y de raíces gallegas.
 

Hola, Juana; ante todo, muchas gracias por atendernos y dedicarnos tu tiempo en unos momentos complicados para el mundo de la Comunicación en particular, aunque estemos ya en esta etapa de la “desescalada” y parece, gracias a Dios, que las circunstancias van mejorando
Es un placer atenderos, gracias a vosotros, por supuesto, por acordaros de mí.

Empecemos precisamente por ahí, ¿cómo has vivido toda esta crisis de la pandemia y el consiguiente confinamiento general de la población desde el punto de vista de tu trabajo diario como periodista? ¿y cómo lo has llevado, también, a nivel familiar?
Aunque suene extraño, para mí esta pandemia ha sido una gran oportunidad personal y laboral. Para demostrarme a mí misma (y espero que a la audiencia...) hasta dónde puedo llegar como profesional. Es difícil, si no inverosímil, encontrarse en un momento de tu vida en que tienes en tu mano la capacidad, y los medios para comunicar, y estás inmerso en una crisis global, un infierno sanitario y un entorno de encierro e incomunicación casi absoluto.

Me siento muy honrada de haber tenido el placer de contar a los oyentes de COPE de la Costa, y narrar a nuestros lectores de la web, el día a día de una noticia de tal magnitud. Bueno de la NOTICIA más grande que probablemente me encuentre en mi carrera y en mi vida.

No quiero sonar frívola. Los periodistas estamos para esto. Para lo que llegue, verlo, asumirlo, comprenderlo y, al segundo, contarlo. Y si se puede ser claro, humano y cercano, mucho mejor. Porque la gente necesita entendimiento y compañía.

Me he sentido necesaria y feliz.

Y a nivel familiar... ha sido el gran descubrimiento.  He de reconocer que mi familia ha llevado el confinamiento de diez. Tengo dos hijos, de 8 y 11 años. Han estado tranquilos, colaboradores y felices. Sí, felices, porque estaban en casa, con papá y mamá, cocinando o haciendo los deberes, disfrutando de ocio en familia. Lo he disfrutado mucho. Y ellos, de verdad, me han sorprendido enormemente. ¡Menuda capacidad de asimilación y conformismo!  En esta crisis los niños han dado una gran lección a los adultos.

Ah, una cosa más, miedo tenía, claro, como todo el mundo. Pero ese te lo guardas en el fondo del estómago durante el día y sale a pasear por el cuerpo en tus noches en vela. Como le habrá pasado a tanta gente...

Realmente se ha ponderado mucho todas estas semanas la labor de sanitarios, fuerzas de seguridad, protección civil, trabajadores de farmacias, supermercados y establecimientos de primera necesidad, así como transportistas y, también, los profesionales de los medios de comunicación. No es fácil estar ahí, en primera línea, informando y poniendo en riesgo la propia salud y la de los familiares cercanos. ¿Cómo valoras la labor que están realizando los medios y más concretamente sus periodistas de a pie de calle?
Pienso que están dando y han dado lo mejor de sí. De los sanitarios y miembros de seguridad se espera, porque es un trabajo muy vocacional y arriesgado de por sí. Para escoger esa carrera hay que estar hecho de otra pasta. Valoro muchísimo su sacrificio y espero que, en los tiempos que vengan, se reconozca su esfuerzo con algo más que unos aplausos. Me refiero a reconocimiento profesional, categorías, títulos y, por supuesto salario.

Pero además de ellos, esas personas que en nuestro día a día pasan más desapercibidas, con unos empleos infravalorados, mal pagados, con horarios inauditos..., esos han sido 'cum laude'. Porque ellos no escogieron profesiones heroicas. Son trabajadores de limpieza y recogida de basura, del servicio de ayuda en el hogar, empleados de supermercados, reponedores, camioneros... Ellos no estaban ahí para salvar al mundo…, y les ha tocado la papeleta. A esos hay que levantarles un monumento.

Y sobre los periodistas y comunicadores, muy bien, claro. Han estado en el segundo a segundo de la crisis. Informándose para trasladar -con la mayor veracidad posible- la noticia del siglo. Corriendo, exponiéndose en hospitales y otros lugares de riesgo. Preguntando a la gente, haciendo posibles encuentros, dando voz a los aislados, reclamando explicaciones, estudiando ciencia o biología, buscando razones, argumentos, datos y cifras. Y rompiendo páginas, tirando titulares y noticias a la basura, porque al segundo siguiente ya había cambiado la actualidad o se había quedado vieja. Los periodistas han demostrado que tienen los nervios y el corazón a prueba de bombas. Pero ellos, escogieron esa carrera. Y creo que lo han saboreado intensamente, dentro de lo horrible y dramático que es todo.

Dejando ya a un lado el tema de la pandemia, nos gustaría saber qué supone para ti, como periodista y católica, trabajar para la cadena COPE
Es un honor trabajar para esta empresa, porque, más allá de ser uno de los grandes grupos de comunicación de este país, y contar con grandes profesionales, tiene unos valores que se transmiten a todo el personal y que siempre están presentes en las relaciones laborales. Eso se aprecia especialmente cuando se atraviesan momentos tan delicados y críticos como el actual. La empresa piensa en todos como en una gran familia. Y cuenta con todos. En COPE el eslogan que utiliza tanto el gobierno de “no dejar a nadie atrás” es un 'leit motiv' y se demuestra día a día. Además de esto, es básico comunicar con los valores del catolicismo, porque nos convierte en un medio muy humano, social y solidario.

¿Cómo ves, en general, la información religiosa que se hace en Galicia y en el resto de España? No me refiero tanto a los medios especializados, sino más bien a los medios generalistas
Nula. La veo casi inexistente. Y oportunista. En general, no me gusta. Pienso que hay miles de hechos noticiables en el mundo de la Religión, o vinculados a ella, cargados de generosidad y grandeza, que ni se mencionan. Los medios generalistas tienen la religión católica como algo residual y le prestan atención y páginas en casos macabros o negativos. Y lamento que haya una corriente de respeto y admiración por otras costumbres religiosas o credos, que se venden como más atractivos, más 'fashion', y se desprecie tanto el cristianismo. Yo respeto todas las religiones (siempre y cuando respeten los derechos fundamentales y la libertad de la mujer). Las comprendo y soy capaz de ver las maravillas de que son capaces, el canal de ayuda que tienden. Respeto a las personas de otras creencias y también a las que no creen. Afortunadamente, y por ahora, somos un país libre.

El mundo es de colores, pero oigan, respeten el catolicismo como respetan el budismo, el sintoísmo o el islamismo. No me gusta que se dibuje el cristianismo como algo obsoleto y demodé.

Desde que estás en COPE Ribadeo, has conocido y entrevistado ya a varios obispos (tanto de Mondoñedo-Ferrol como de otras diócesis vecinas). De acuerdo con tu experiencia y, por supuesto, no hace falta citar nombres, aunque lógicamente puedes hacerlo, ¿cómo son de accesibles?, ¿qué nos puedes contar de ese contacto tan cercano con ellos?, ¿tienes alguna anécdota que puedas compartir?
Bueno. En realidad no han sido muchos. Cuando empecé, gobernaba la diócesis José Gea Escolano. Pero coincidimos poco en el tiempo, no llegué a hablar con él. Creo que la gente le tenía mucho respeto o hasta un poco de miedo, ja ja ja. Pero realmente no lo conocí.

Luego llegó Manuel Sánchez Monge, que es muy accesible, amable, respetuoso, cercano y cariñoso. Siempre disponible para aquello que le requería, y lo recuerdo como un ser muy entrañable. Como alguien de la familia.

Vino la etapa en la que Antonio Rodríguez Basanta quedó como administrador diocesano, mientras llegaba un nuevo obispo. También tuve oportunidad de entrevistarlo y siempre fue accesible. Me parece una persona más seria y rigurosa, metódica y cauta. Cargado de responsabilidad. Siempre amable también.

Y al final llegó Luis Ángel de las Heras. Él, además de cercano y accesible, es un gran comunicador. Pienso que tiene las cosas muy claras y definidas en su cabeza y sabe sacarlas de ahí con orden y contundencia. Es decir, De las Heras habla muy clarito. Me parece una persona de acción que, además de transmitir la palabra de Dios, tiene unos objetivos muy definidos. Sus declaraciones no dejan indiferente a nadie.

En fin …, después de este ataque de sinceridad, a ver qué les parece a ellos..., ¡ufff!

En su mensaje para esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el papa Francisco nos dice a los periodistas que el mundo necesita “respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos”. Lo escribía el Santo Padre ya antes de la terrible expansión del coronavirus por el mundo, pero parece haberlo escrito esta misma mañana, por la vigencia de sus palabras. ¿No es tarea fácil, verdad, Juana? Parece que muchas veces los periodistas no aportamos todo lo que podemos o incluso nos autocensuramos en muchos aspectos
Es verdad. A veces no aportamos todo lo que queremos porque no somos perfectos, no tenemos todo el tiempo ni los medios ni la información que desearíamos. Nos equivocamos, como todo el mundo. Pero nuestras equivocaciones ¡tienen altavoces! El trabajo es difícil en tiempos de globalización, redes sociales, prisas y mucha contaminación informativa... Y luego la autocensura. A veces es nuestra cabeza la que quiere poner la mordaza, otras nuestro corazón, otras veces los convencionalismos sociales o la manía de ser políticamente correctos... Yo la mordaza que me permito es la que tiene como objetivo no desinformar y no herir. El resto..., intento soltarlo. Se pueden decir muchas cosas desde el respeto.

¿Qué consejo nos darías a los periodistas que trabajamos en los gabinetes de Comunicación de los obispados? ¿Qué deberíamos mejorar? Y puedes explayarte sin miedo, de verdad
¿Qué consejo me daríais vosotros a mí? Yo no soy una experta, no puedo aconsejar. Soy una aprendiz diaria y moriré siendo una aprendiz. Yo aprendo de todo y de todos. Lo mismo os diría a vosotros, supongo. Que toméis nota de todo. Hacéis una labor fantástica, de veras, y muy bien hecha. Porque comunicáis con mucha normalidad y cercanía. No es un campo sencillo en el que trabajar y hay miles de historias que contar. Pero estáis ahí al quite, al pie del cañón y la gente os necesita, tanto los que reciben vuestras noticias como los que las emiten y vosotros canalizáis. Y lo hacéis con gancho y buen humor. ¡Sois expertos! A mí qué me contáis...jajaja

Pues, muchísimas gracias, Juana, por dedicarnos este tiempo y, sobre todo, por esa labor que hacéis día a día en COPE de la Costa, cubriendo toda A Mariña lucense desde Ribadeo
Gracias mil. Ha sido un rato muy agradable. ¡Mucha suerte!
 

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol