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"Miguel
Anxo Araújo Iglesias, el prelado que recorría los campos de Galicia
preguntando a los labradores qué se podía hacer para mejorar sus
condiciones de vida, el obispo que
acompañaba a las gentes
del mar en sus tristezas y que defendió los derechos de los
trabajadores
frente a las dictadura franquista, deja tras de sí una muy profunda
huella. Y la historia ha querido que él entregue su alma
precisamente cuando se conmemoran los once siglos de uno de sus más
ilustres predecesores en la mitra mindoniense, San Rosendo. Un santo
que, al igual que Araújo, gobernó la Diócesis de Mondoñedo y fue a
morir, después, a tierras ourensanas.
El
actual Obispo de Mondoñedo-Ferrol, Manuel Sánchez Monge, que
visitaba a Araújo con gran frecuencia, destacaba anoche del prelado
fallecido la "austeridad de su vida", "su cercanía a los sacerdotes
y a los fieles" y su intensa labor pastoral. "La última vez que
estuve con él -desvelaba Sánchez Monge, muy emocionado- ya se
encontraba muy enfermo, pero gracias a Dios tenía instantes de
lucidez, y aún me reconoció...".
Igualmente emocionado estaba el que fue durante largos años
secretario de Araújo, Rafael Lombardero: "Era un home que sufría por
Galicia -apunta este sacerdote-; unha persoa moi sinxela que sabía
falarlles tanto aos labregos como aos traballadores e aos mariñeiros".
El
Vicario General de la Diócesis mindoniense-ferrolana, Antonio
Rodríguez Basanta, a quien Araújo ordenó sacerdote, recordaba su
talante permanentemente "bondadoso". Y el Canónigo Félix Villares
Mouteira destacaba "a gran altura do seu labor pastoral" y su
"compromiso coa lingua e as xentes de Galicia".
(Hace
unos meses, Araújo aún tenía fuerzas para felicitar las navidades de
su puño y letra, con postales que hablaban del amor a Galicia y de
la fe de la Iglesia...)." |