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                                                                                                                                                           la clave de una derrota

                             

 
 
 
       
 

La clave de una derrota

Miguel DE SANTIAGO

Redactor Jefe de la revista Ecclesia

     
     
 

Cuando Elena Ribera de la Souchère estuvo en España para presentar su libro Lo que han visto mis ojos (Crónicas de la España republicana) (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2007) fue interrogada largamente por los periodistas acerca de sus vivencias de la guerra civil: el bombardeo de Guernica, los combates cuerpo a cuerpo y las trincheras de Carabanchel, el hambre que asolaba a la población civil, etcétera.

 

Yo mismo, al saber que ella había trabajado aquí, por mediación de sus amigos democristianos del pnv, como corresponsal de guerra entre los años 1936-1939 para publicaciones católicas de Francia, como L’Éveil des Peuples (El Despertar de los Pueblos), hice la siguiente pregunta: Es sabido que, por lo general, los intelectuales europeos, incluso los de corte católico, estaban por la causa republicana; pero supongo que, a la vista de cómo fueron transcurriendo los acontecimientos, sobre todo a raíz de los incendios de iglesias y conventos de mayo de 1931 y posteriormente de los asesinatos masivos de sacerdotes y religiosos en los primeros meses de la guerra civil, les resultaría muy difícil defender a los dirigentes de la República española.

 

Me pareció una pregunta de gran calado y, sin embargo, ningún medio de comunicación recogió la larga respuesta de la casi nonagenaria Elena Ribera de la Souchère. Como ella dice en su libro, hubo afirmaciones que favorecieron mucho a la República, como las del filósofo católico francés Jacques Maritain en la Nouvelle Revue Française, diciendo que “los que mataban a los pobres, al pueblo de Cristo, en nombre de la religión eran tan culpables como los que mataban a los sacerdotes por odio a la religión”. Pero lo cierto es que los llamados “cristianos rojos” estaban tan horrorizados como los católicos tradicionalistas por los asesinatos de sacerdotes y los incendios de templos; pero lo que temían era que triunfara en España un catolicismo totalitario y anacrónico, estrechamente vinculado a las fuerzas reaccionarias y que acabara con los esfuerzos de la democracia cristiana por reconciliar la religión con la modernidad y a la Iglesia católica con la clase obrera.

 

Y de hecho fue la clase media, que había sido mayoritariamente favorable a la República, la que, a la vista de las “atrocidades rojas” y de la destrucción de iglesias, empezó a inclinarse por el bando militar, dirigido por Franco. Precisamente aquí estuvo, según esta mujer de 87 años, republicana, de izquierdas, la clave de la derrota de la guerra civil. Ha venido a España para decir lo que vio y vivió desde dentro. Pero algunos no lo han querido oír y, si lo han oído, se han resistido a contarlo. Y es una lástima que muchos no quieran aprender las lecciones de la Historia.

     
   
   
   
 
 

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