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Cuando Elena Ribera de la
Souchère estuvo en España para presentar su libro Lo que han visto mis
ojos (Crónicas de la España republicana) (Galaxia Gutenberg-Círculo de
Lectores, 2007) fue interrogada largamente por los periodistas acerca de
sus vivencias de la guerra civil: el bombardeo de Guernica, los combates
cuerpo a cuerpo y las trincheras de Carabanchel, el hambre que asolaba a
la población civil, etcétera.
Yo mismo, al saber que ella
había trabajado aquí, por mediación de sus amigos democristianos del
pnv, como corresponsal de
guerra entre los años 1936-1939 para publicaciones católicas de Francia,
como L’Éveil des Peuples (El Despertar de los Pueblos), hice la
siguiente pregunta: Es
sabido que, por lo general, los intelectuales europeos, incluso los de
corte católico, estaban por la causa republicana; pero supongo que, a la
vista de cómo fueron transcurriendo los acontecimientos, sobre todo a raíz
de los incendios de iglesias y conventos de mayo de 1931 y posteriormente
de los asesinatos masivos de sacerdotes y religiosos en los primeros meses
de la guerra civil, les resultaría muy difícil defender a los dirigentes
de la República española.
Me pareció
una pregunta de gran calado y, sin embargo, ningún medio de comunicación
recogió la larga respuesta de la casi nonagenaria Elena Ribera de la
Souchère. Como ella dice en su libro, hubo afirmaciones que favorecieron
mucho a la República, como las del filósofo católico francés Jacques
Maritain en la Nouvelle
Revue Française,
diciendo que “los que mataban a los pobres, al pueblo de Cristo, en nombre
de la religión eran tan culpables como los que mataban a los sacerdotes
por odio a la religión”. Pero lo cierto es que los llamados “cristianos
rojos” estaban tan horrorizados como los católicos tradicionalistas por
los asesinatos de sacerdotes y los incendios de templos; pero lo que
temían era que triunfara en España un catolicismo totalitario y
anacrónico, estrechamente vinculado a las fuerzas reaccionarias y que
acabara con los esfuerzos de la democracia cristiana por reconciliar la
religión con la modernidad y a la Iglesia católica con la clase obrera.
Y de hecho
fue la clase media, que había sido mayoritariamente favorable a la
República, la que, a la vista de las “atrocidades rojas” y de la
destrucción de iglesias, empezó a inclinarse por el bando militar,
dirigido por Franco. Precisamente aquí estuvo, según esta mujer de 87
años, republicana, de izquierdas, la clave de la derrota de la guerra
civil. Ha venido a España para decir lo que vio y vivió desde dentro. Pero
algunos no lo han querido oír y, si lo han oído, se han resistido a
contarlo. Y es una lástima que muchos no quieran aprender las lecciones de
la Historia. |