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                                                                                                                                                  San Rosendo revive en Mondoñedo

                             

 
 
 
       
 

San Rosendo revive en Mondoñedo

Ramón LOUREIRO

La Voz de Galicia, 26 de noviembre de 2007, p.31

     
     
 

Las viejas piedras de Mondoñedo, labradas a fuerza de música de campanas, de latines y también -¿cómo no decirlo ahora, en estas circunstancias...?- de lo que entre ellas soñaron desde Fray Antonio de Guevara hasta Álvaro Cunqueiro, contemplaron ayer una ceremonia cuyas liturgias recordaron el esplendor episcopal de otros tiempos.

Las diócesis de Galicia, Asturias, Astorga y Braga celebraron juntas, bien podría decirse que hermanadas, en la muy venerable ciudad medieval, entre mitras y hábitos de caballeros del Santo Sepulcro y de la Orden de Malta, la Clausura del Año Jubilar de San Rosendo.

Era, el de ayer, un día muy de otoño. Una de esas jornadas de noviembre, Mes dos Santos, en las que el humo de las chimeneas -porque en Mondoñedo, afortunadamente, aún hay chimeneas que dan testimonio de la vida que la ciudad guarda dentro de sí- tendía a quedarse tumbado, lacazaneando, sobre los tejados de losa de las casas, con mucha frecuencia, blasonadas.

A primera hora de la mañana, en lo alto de la catedral ("pastoreando os ventos", que decía el propio Cunqueiro, permítasenos de nuevo citarlo), la talla de piedra que representa a San Rosendo, patrono de la diócesis que hace diez siglos fue la suya, contemplaba, impasible, los preparativos de la ceremonia. Había, en la plaza que vio decapitar al mariscal Pardo de Cela, quienes se quejaban de lo temprano de la hora: "¡Mira se isto no se podía poñer un pouco máis tarde...!". Pero los organizadores replicaban pragmáticos: "Para poder sacalo por televisión en directo, non había outra posibilidade".

Y así comenzó, puntual, a las diez y media de un domingo tan frío, la ceremonia catedralicia. La basílica, siempre imponente (los obispos y los sacerdotes concelebrantes, el cabildo, los hábitos de los caballeros), sobrecogía al visitante.

El Arzobispo de Santiago de Compostela, el prelado de la ciudad con la vista puesta en el próximo Xacobeo ya aguarda por el Papa, invocaba el ejemplo de San Rosendo: "La esperanza cristiana -decía ayer, monseñor Barrio- ayuda a superar la angustia, el escepticismo y el desencanto; en medio de la indiferencia religiosa que de espacio a los falsos profetismos, a presunciones temerarias y a pietismos estériles, la norma de la vida cristiana es Cristo y su Evangelio".

Manuel Sánchez Monge, el prelado mindoniense, recordaba que el legado de San Rosendo es una invitación permanente a apostar por una "fe comprometida", por la "labor social" con quienes nada tienen y, por supuesto, para la "reconciliación".

En palabras del teólogo Segundo Leonardo Pérez López, "San Rosendo es la prueba de que la cultura de Galicia tiene raíces hondamente cristianas".

     
   
   
   
 
 

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