Sacramentos de huida

"Puede que la descripción parezca simplista, pero en el fondo suele ser así, lo cual es una pena: está en juego lo que la fe cristiana, básicamente “conocida, vivida y celebrada”, puede aportar a las personas"

No es tanto que los cristianos huyamos de los sacramentos de la Iglesia - que los hay -, sino de que algunos sacramentos, una vez celebrados, suponen en la práctica para un buen número de cristianos la huida casi definitiva de la Iglesia.

Es lo que pasa, por ejemplo, con las primeras comuniones y la Confirmación. Después de varios cursos de preparación, se celebran, incluso con bastante solemnidad y brillantez, y los niños o adolescentes, según cada caso, ya no vuelven por la parroquia.

En el fondo lo que ocurre es que no coinciden la “oferta” y la “demanda”: la parroquia ofrece un proceso de iniciación cristiana, con dos momentos singulares, como son la primera Comunión y la Confirmación, tratado de que estos niños y adolescentes, dentro de su capacidad, sean adultos en la fe y se integren en la vida de la comunidad, y, por otra parte, las familias lo que demandan, salvo excepciones, es simplemente una celebración de carácter social con barniz religioso, aunque haya que pasar por el “peaje” de unos años de catequesis.

Puede que la descripción parezca simplista, pero en el fondo suele ser así, lo cual es una pena: está en juego lo que la fe cristiana, básicamente “conocida, vivida y celebrada”, puede aportar a las personas.

Es verdad que se trata de sembrar y el fruto vendrá en su momento. Pero lo que es evidente, por lo que se ve, es que el terreno - el ambiente familiar, social e incluso eclesial - no está preparado como sería de desear. 

Publicado: 21/05/2019: 687
Antonio Rodríguez Basanta

Xove (1950) - Vicario General - Especialista en Catequética

@tonobasanta