Irlandiña (My little Ireland)

"Me gusta estar siempre con los pequeños y los oprimidos, e Irlanda ha sido la isla pequeña, oprimida por la grande, durante siglos de su historia"
Por qué la llamo así

Porque la quiero como mi segunda patria. Porque amo sus tierras, sus aguas, sus mares, sus lagos y sus ríos, sus verdes (“forty shades of green“=los cuarenta  tonos del verde) y sus azules, sus prados y sus montañas cubiertos de ovejas blancas (dice el chiste que son blancas porque el cielo las “ducha” todos los días). Porque es la tierra en donde viven personas a las que quiero mucho y que me han hecho muy feliz. Quiero su Norte y su República. Sus cuatro puntos cardinales. Sus bondades y hasta sus defectos, tan maravillosamente idealizados por John Ford en su película “El hombre tranquilo”.

En fin. Me gusta estar siempre con los pequeños y los oprimidos, e Irlanda ha sido la isla pequeña, oprimida por la grande, durante siglos de su historia.

Pero esta atracción me viene desde los años de mi adolescencia, cuando estaba en el Seminario. Sus costas recortadas me recordaban Galicia. Estaba allá al norte, entre la bruma, como un pajarillo arrebujado a la sombra de “la gran Bretaña”que semeja querer atraparla. Veía sus costas occidentales como una cresta, unas alas y una cola, deshilachadas por el Atlántico inmisericorde…

Era muy católica.Y hasta tenía un presidente con un nombre que sonaba español: de Valera. Andando el tiempo, fui a estudiar a Salamanca y ¿a dónde fui a residir? Pues al “Colegio de Irlandeses”. Así se llamó algún tiempo el Colegio Fonseca, hoy anexo a la Facultad de Medicina. 

Me fui enterando de cosas. Los reyes de España habían preparado dos colegios universitarios: Irlandeses de Salamanca y Escoceses de Valladolid, para acoger a los estudiantes católicos perseguidos por los anglicanos.

También supe, sobre todo por el P. Antonio García, OFM, mi profesor de Historia del Derecho, que la iglesia irlandesa, sus monjes sobre todo, habían tenido una influencia, desproporcionada a su tamaño y a su situación periférica, en la cristiandad medieval.

En los primeros Festivales Celtas de Ortigueira conocí su folklore. Después conocería a mis amigos los Ruth y los McSherry (que son como mi segunda familia) y empezaría a viajar a tierras irlandesas. Así lo hice en los últimos veinte años. Me considero, pues, irlandés de adopción.

Después de esta especie de  declaración de amor, permitidme que os cuente algunas cosas de Irlanda.
 

La tierra de los santos y los sabios

Irlanda es uno de los pocos países europeos que nunca fue romanizada. Los romanos sí la conocían, la llamaban Hibernia. Posiblemente el primer romano de nombre y de cultura que llegó a Irlanda para quedarse fue S.Patricio, que fundó la sede de Armagh, y evangelizó a los celtas irlandeses (s.V).La evangelización de Irlanda no tuvo mártires, lo cual indica o que S.Patricio lo hizo muy bien, o que los celtas estaban muy predispuestos, o las dos cosas a la vez.

A continuación viene lo que algunos llaman la Edad de Oro de Irlanda. Toda la isla se cubrió de monasterios, que eran centros que irradiaban sabiduría y transmitían Evangelio. Irlanda era la isla de los Santos y de los Sabios. Hasta Carlomagno se rodeó de sabios irlandeses. Los nobles del continente mandaban allá sus hijos para estudiar. Sus monjes aprendieron latín y griego: no paraban de copiar y de miniar libros clásicos y bíblicos. Se podría decir que mientras en la Europa del Imperio Romano decadente, arrasado por las hordas bárbaras, iba reinando la oscuridad, Irlanda era como un potente foco de luz.

Después de S.Patrico brillaron santos como Sta.Brígida de Kildare, S.Kevin de Glendalough, S.Finnian de Clonard, S.Brendan de Clonfert, S. Colmcille de Iona, S.Comgall de Bangor…. Los campos de Irlanda están sembrados de las impresionantes ruinas de sus monasterios, como Clomacnoise o Kells...Sus monjes pasaron al continente renovando la Iglesia y fundando alrededor de 60 monasterios en los lugares más alejados como Suiza, Austria e Italia, donde S.Columbano fundó el Monasterio de Bobbio, cerca de Milán. Hay quien llegó a escribir que los monjes celtas fueron los que salvaron la cultura occidental.  Todo esto sucedía entre los ss.V al VIII, más o menos.
 

Los siglos oscuros

Irlanda, que nunca invadió a nadie, sufrió muchas invasiones a lo largo de su historia. Primero fueron los vikingos que la atacaron numerosas veces a lo largo de los ss.VII al IX. Los daneses llegaron a fundar Dublín y permanecer allí algún tiempo. El año 1169, con el desembarco anglo-normando, puede considerarse que comenzó el dominio inglés sobre Irlanda.

La soga de este dominio se iría apretando alrededor de su cuello. Enrique VIII (s.XVI) persiguió a los católicos y prohibió la lengua gaélica y las costumbres tradicionales. Pero el símbolo por excelencia de la crueldad británica fue, sin duda, Oliver Cromwell (s.XVII),que arrasó toda la isla y expulsó a los resistentes a las zonas más inhóspitas de las costas occidentales, al grito de”to Connemara or to hell!!” (¡¡a Connemara o al infierno!!).

Más tarde, con las llamadas “Leyes penales”,se prohibió a los católicos, elegir y ser elegidos, tener una profesión liberal, hablar el gaélico, celebrar la misa…La resistencia clandestina estaba liderada en muchos casos por los sacerdotes católicos. Existen, esparcidas por los campos y los montes de toda la isla, las Mass Rock, donde se celebraba Misa clandestinamente. También había las Edge Schools que llamaríamos en gallego” escolas das silveiras”,donde se transmitían las viejas costumbres y se enseñaba el gaélico.

Los irlandeses, prácticamente, no podían poseer tierras: trabajaban, literalmente, para el inglés. Vivían de lo poco que se les permitía cultivar en sus pequeños huertos. El año 1845  fracasó la cosecha de la patata, que era su alimento básico, Se declaró la “great famine” (la gran hambruna):la gente moría de inanición por los caminos, mientras la carne de las reses seguía llegando a Liverpool, Manchester y Londres...-Comienza el tiempo de los “coffin ships”(barcos ataúd),cargados de emigrantes para las colonias, especialmente América del Norte y Australia, y los “prison ships” (barcos prisión) cargados de convictos rebeldes y comunes hacia Ultramar. La población de Irlanda descendió, en esos años terribles, de 8 millones y medio a 4 millones a principios del s.XX.
 

La lucha por la libertad

Irlanda, en gaélico Éire, en inglés Ireland, no llegó a ser un estado independiente hasta entrado el s.XX ((1921), pero los irlandeses se rebelaron muchas veces a lo largo de estos siglos oscuros, contra los invasores, tratando de conseguir la independencia. A veces ellos por su cuenta y a veces con ayuda externa, p.e.: Francia o España (Felipe II). Estos levantamientos  arreciaron hacia finales del XIX y principios del XX. Los nombres de Daniel O´Connell, Charles Parnell o James Connolly pasarían a la historia así como sus gestas como el Easter Rising (levantamiento de Pascua de 1916) y lugares míticos como Four Courts,o el G.P.O.(Central de Correos de Dublín),donde se dieron los combates más famosos.

Al final, en 1921, se reconoce la independencia de Irlanda, excepto los seis condados del Norte, lo cual daría lugar a los problemas que conocemos entre los partidarios de pertenecer a la República –mayormente católicos-,y los partidarios de seguir perteneciendo al Reino Unido. Estos problemas, a partir de los Acuerdos del Viernes Santo de 1998,están en fase de liquidación.
 

La música de Irlanda

Es muy curioso pero no creo que haya otro país que no tenga en su escudo armas o animales heráldicos, sino un instrumento musical: el arpa celta (compruébese en los euros irlandeses).

Hace poco un periodista español, Javier Reverte, publicó un libro que relata su viaje por la isla y que se titula:”Canta Irlanda”:es verdad, los irlandeses son un pueblo musical. En proporción a su tamaño, produce continuamente una cantidad ingente de música, que traspasa sus fronteras. Por supuesto, la música de ahora, el pop, el rock (el grupo“U2” es uno de sus mayores exponentes), pero me refiero sobre todo a la música de siempre, sus baladas y su música popular y folklórica. Hay baladas muy diversas, que se cantan en todas ocasiones, pero sobre todo en los “pubs”, alrededor las jarras de cerveza. Hay canciones de amor, por supuesto, pero también canciones de rebeldía, canciones de la emigración, etc. Para mí, la más melancólica de todas: Danny Boy, que podría compararse a nuestra “Negra Sombra”.Los instrumentos folclóricos irlandeses más autóctonos son la uilleann pipe (gaita de codo), arpa, tin wistle (flauta corta),violín y bodhram ( percusión). A veces también el banjo y el acordeón.

¡Ah! y se canta, mucho y muy bien, en las iglesias. Uno de mis cantos preferidos es aquél que suele cantarse en la Comunión que dice, en gaélico: ”Céad mile fáilte romhat a Íosa..”= cien mil bienvenidas a ti, Jesús…

Me gustaría contaros más cosas de Irlanda, por ejemplo de sus dos lenguas, de sus escritores, de su Iglesia y sus bellas iglesias, etc, etc.. Pero quizá para otra vez…

Publicado: 25/03/2015: 617
Rosendo Yáñez Pena

A Pedra (1935) - Sacerdote - Capellán de la residencia 'Mi Casa'-Ferrol