Una Pasión en tiempo pascual

Orquesta Sinfónica de Galicia · Autor: El Ideal Gallego
"Por favor, tratad de escucharlo. No le tengáis miedo. Primero, en pequeñas dosis, luego más: esta Pasión o la de S. Juan, siempre con el texto en la mano"

Dejadme que os cuente cómo me sentí arrebatado al séptimo cielo de la música  la tarde noche del sábado, 9 de mayo. Ya en el autobús que nos trasladaba de Ferrol a Coruña iba sintiendo entre la curiosidad y la emoción contenida. Nunca había estado en ese lugar y nunca había tenido la oportunidad (el retiro tiene sus ventajas) de asistir en vivo y en directo a un evento de ese calibre.


El marco

De entrada, el marco ya impresiona: el Palacio de la Opera de Coruña. Un edificio de fachada clasicista,en mi opinión bastante pretencioso, de la época del alcalde Paco Vázquez. Está situado al pie del monte de Sta.Margarita, y las sonoras cascadas y fuentes que lo rodean le dan un no sé qué de preludio musical. El interior es un anfiteatro grandioso con capacidad para 1.700 butacas,y está dotado de las más modernas técnicas visuales y sonoras. Yo estaba situado muy estratégicamente hacia el centro. En el escenario la Orquesta Sinfónica de Galicia en un formato reducido para la música barroca: mucha cuerda, un poco de madera y dos órganos pequeños el uno enfrente al otro. Llamaba la atención,en la primera fila, un laúd de época con un mástil altísimo: parecía la proa de la orquesta. En el fondo, el Coro mixto de adultos, que en momentos de la obra se dividía en dos,con un total de 80 cantores y cantoras. En la parte izquierda, el Coro Infantil con unos 30 niños y niñas.
 

La obra

Se trataba nada menos que de la Pasión según San Mateo de J.S.Bach (BWV244). Una obra cumbre de la música barroca y posiblemente también culmen de la música religiosa de todos los tiempos. Fue estrenada un Viernes Santo de 1.729 en la Iglesia de Sto Tomás de Leipzig, con los músicos y los cantores arrebujados en torno a un gran brasero para que no se les entumecieran los dedos ni las gargantas con el frío. Delante el público que,de cuando en cuando, intervenía cantando los corales, tomados de himnos que se sabían de memoria. Tomando como metáfora el mismo apellido de Bach, que en alemán significa arroyo, la obra es como el cauce por donde discurre nítida (es un recitativo del tenor) la narración evangélica de los dos últimos capítulos del de S.Mateo (traducción al alemán de M.Lutero). Comienza en la unción de Betania y termina en la sepultura de Jesús.Pero esta corriente se interrumpe de cuando en cuando, como en un remanso de mayor o menor profundidad, para dar paso a las expresiones de devoción, de dolor, de ternura,  de arrepentimiento,… por medio de recitativos especiales, de arias de los solistas, de coros y de corales: El eje espiritual sobre el que giran todas expresiones es este pensamiento: Mi querido Jesús: si tanto has padecido por amor a mí,cómo tendré yo que amarte para agradecértelo.

Toda la obra está impregnada de la piedad de una oración contemplativa,que ha conmovido hasta a los espectadores menos creyentes. Curiosamente los pietistas luteranos de Lepzig la descalificaron por poco piadosa y demasiado operística. Muy pronto esta Pasión cayó en el más completo olvido. Hasta un siglo después, en 1829 no se volvió a interpretar,gracias a otro gran músico, que la “redescubrió”, Felix Mendelssohn-Bartholdy.
 

Momentos señeros

* Ya en la introducción, cuando los coros se entrecruzan:los adultos, con resonancias del Cantar de los Cantares: y van buscando al Amado que va cargado con su cruz, los niños entonan una oración de alabanza y súplica al Cordero inocente (1).
* Avanza el relato y llegamos al momento de la traición de Judas, que se consuma con el beso. Hay como un primer momento de asombro,que se convierte en indignación, cuando, tanto la orquesta como el coro lanzan sobre el traidor todas las furias del averno (33).
* Y llega una de las cumbres de la obra: el aria de contralto “Erbarne dich,mein Gott”=”Ten piedad de mí,Dios mío”… Después de su cobarde negación, Pedro llora amargamente y toda orquesta llora con él (47).
* Sin duda, el coral más conocido: se repite otras veces con la misma melodía, pero con otras armonizaciones. Aquí es todo:la melodía, la amonización y el ¡texto! Jesús ha sido torturado y escarnecido en el Pretorio y, al contemplarlo, arranca este doloroso saludo: “O Haupt voll Blut un wunden==¡Oh rostro ensangrentado”….! (63).
* Jesús está alzado sobre la cruz,con los brazos extendidos. Se inicia un diálogo entre el contralto y el coro invitando a todos:
- “….¡Venid!
- ¿A dónde?
- A los brazos de Jesús
-  …¡Buscad!
- ¿Dónde?
- En los brazos de Jesús
- ¡Quedaos!
- ¿Dónde?
- En los brazos de Jesús”.
Desde este momento callan las cuerdas y se oyen sólo las palabras de Jesús agonizante (70-71).
*  El cuerpo santo de Jesús yace en el sepulcro sellado.Ahora son los cuatro solistas que, uno tras otro van despidiendo a Jesús,y el coro responde: “Mein Jesu,gute nacht!==”Jesús mío, buenas noches!”. Y un escalofrío recorre mi cuerpo (77-78).

Un vigoroso coro final cierra la obra.Y siguen los aplausos interminables, apoteósicos.Y yo pienso: sí, la Cruz es la llave de la Pascua.


El autor

Juan Sebastian Bach (Eisenach,1685-Leipzig,1750) forma parte de una gran familia de músicos: muchos de sus ascendientes se dedicaron a la música y lo mismo hicieron varios de sus hijos. Fue tan fecundo como progenitor tanto como músico. Se casó dos veces y tuvo veinte hijos, de los cuales la mitad murieron al poco de nacer. Por eso se decía que en casa de Bach se alternaban las cunas y los ataúdes.

Como músico su producción es impresionante:el catálogo oficial (BWV) contiene 1.128 obras instrumentales y corales. Me interesa subrayar que sus obras religiosas son innumerables, dado que era músico “de capilla”,es decir,contratado  por las iglesias. Así sus oratorios (famoso el de Navidad), cantatas y pasiones, de las que algunas se perdieron. Pero en estos casos componía más por devoción que por obligación. Él era un hombre profundamente religioso, formado en la piedad luterana. Hablando de esa profunda piedad,su segunda esposa, Ana Magdalena comenta:   “Una vez entré inesperadamente en su cuarto cuando estaba componiendo el sólo de contralto “Oh Gólgota..” (69) de la Pasión según San Mateo. ¡Cómo me conmoví al ver su rostro,en general tranquilo, fresco y colorado, con una palidez cenicienta y cubierta de lágrimas!... no me vio y lloré también”. Con él llegó a su cumbre la música barroca. A partir de él había que ensayar nuevos caminos. Él ya lo presentía y no se enfadaba cuando sus hijos más jóvenes le llamaban “el viejo peluca”.
 

El director

Ton Koopmann (Zwolle,Holanda,1944), especialista en música barroca, más concretamente en Bach y su tiempo, pertenece a la corriente historicista:t ratan de interpretar con instrumentos de época. Sus instrumentos preferidos son el órgano y el clavicémbalo. Todavía recuerdo el agradable programa de Radio Clásica “Conversación galante”, conducido magistralmente porJ.A.Cabello, en el que se entrevistaba a un joven T.K.,que acababa de fundar la Orquesta barroca de Amsterdam,a la que más tarde añadiría el Coro barroco de Amsterdam. Como director me pareció una persona llena de vitalidad y simpatía,que transmite entusiasmo por la música. Esto era lo que decía en una entrevista publicada en “La Voz de Galicia”: “Podemos considerarnos privilegiados por poder interpretar el genio de Bach: una música que debería llegarte al corazón.Y eso intento transmitir a la orquesta,al coro y a los solistas”. “El equilibrio entre cerebro y emoción en Bach es increíble.” “Bach sigue siendo un misterio.Debemos aceptar que nunca lo entenderemos del todo” Y sobre la música en general: ”El amor por la música es algo que tenemos que transmitir a nuestros hijos”. Y yo digo: AMÉN.

Como es obvio, todas las opiniones y emociones que expreso en este escrito son discutibles, pero Bach es indiscutible. Por favor, tratad de escucharlo. No le tengáis miedo. Primero, en pequeñas dosis, luego más: esta Pasión o la de S.Juan,siempre con el texto en la mano.También en You Tube se pueden encontrar buenas versiones.

Un simpático comentarista de la obra dice: “…está impregnada de un sentimiento y una compasión tal que después de escucharla sea posible afirmar: ”por lo menos durante una semana no podré hacer nada malo”. Para mí este concierto ha sido un regalo amoroso de Dios; lo que decíamos antes: una gracia actual. Doy las gracias a Manuel y Noemí Torrente, que me pusieron en la pista y también a Tilde Romero, que me dio el empujón definitivo.


Nota: Los números que aparecen a lo largo del artículo pertenecen a la numeración de la obra tal cual se presenta en el Programa de mano que se entregó al comienzo del concierto.

Publicado: 22/05/2015: 5687
Rosendo Yáñez Pena

A Pedra (1935) - Sacerdote - Capellán de la residencia 'Mi Casa'-Ferrol