Para orar cada día: Jueves

21 de septiembre de 2017. Festividad de San Mateo

"El papa Francisco ha insistido mucho en la importancia de acercarse a los enfermos y así “tocar la carne de Cristo”
A los pies de Jesús, comenzó a llorar

Lucas 7, 36-50

En aquel tiempo, un fariseo rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de Jesús, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.

Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora». Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte». Él dijo: «Di, maestro». «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?». Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más». Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra».

Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?». Pero Él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».
 

Comentario

Jesús no duda  en elegir a alguien cuya  situación social es despreciada.

A los pescadores llamados a la orilla del lago, Jesús añade ahora a un hombre, que no inspira demasiada confianza. ¡Es algo raro el equipo que Jesús está construyendo allí. Mateo, como los otros cuatro llamados a seguir a Jesús, deja todo lo que tiene: su despacho de impuestos, su fuente de rentas…y le sigue. El seguimiento de Jesús exige rupturas.

El texto del evangelio de hoy indica cómo Jesús comía con publicanos y pecadores en la misma casa y en la misma mesa. Se acerca a los pecadores, no por ser pecador, sino para ayudarles a salir del pecado, para que sean más felices.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?" Mateo ha festejado su vocación ofreciendo un banquete al que, sin duda, asisten también sus amigos, gentes-no-bien.

"¡Misericordia quiero y no sacrificio!" Para Jesús la misericordia es más importante que la pureza legal. Apela a la tradición profética para decir que para Dios la misericordia vale más que todos los sacrificios.
 

Pregunta para reflexionar

¿Cuál es el desafío que las palabras de Jesús nos plantean hoy? "Misericordia quiero y no sacrificios". ¿Qué quiere decir con esto Jesús, hoy?
 

Oración

Señor, gracias por acercarte a mí, pobre pecador.
Perdona mis juicios apresurados e injustos.

Madres Concepcionistas de Viveiro