Ada Romero: "Es imposible dedicarte a una profesión como la nuestra si no sientes pasión por lo que haces”

Ada Romero en los estudios de COPE Ferrol · Autor: Diócesis

La Iglesia celebra hoy domingo la 44ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Entrevistamos a la periodista de COPE Ferrol, presentadora de los programas 'Mediodía COPE' y 'Habla la Diócesis'

"Poder ayudar a los demás, infundir un poquito de esperanza, pensar que podemos crear y habitar un mundo mejor (...) es una meta que alimenta el trabajo diario"

Con motivo de la 44ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que la Iglesia celebra este domingo de la Ascensión del Señor, hemos querido conocer un poco más a dos grandes comunicadoras de nuestro ámbito diocesano. Si ayer, sábado, lo hacíamos con Juana Carrera (Cope de la Costa); hoy nos toca entrevistar a Ada Romero Sixto, redactora y locutora en Cope Ferrol y nacida en Neda en 1981.
 

Hola, Ada; ante todo, muchas gracias por atendernos y dedicarnos tu tiempo en unos momentos complicados para el mundo de la Comunicación en particular, aunque estemos ya en esta etapa de la “desescalada” y parece, gracias a Dios, que las circunstancias van mejorando

Empecemos precisamente por ahí, ¿cómo has vivido toda esta crisis de la pandemia y el consiguiente confinamiento general de la población desde el punto de vista de tu trabajo diario como periodista? ¿y cómo lo has llevado, también, a nivel familiar?
Ha sido una situación nueva para todos, nos ha cambiado la vida de un día para otro. La pandemia sanitaria creo que ha supuesto un antes y un después en nuestras rutinas como personas y en la manera que tenemos de relacionarnos, de pensar, incluso de mirar hacia el futuro. A nivel laboral, no he dejado de trabajar ni un sólo día, afortunadamente; y ha habido toda una noria de emociones y adaptaciones a la nueva situación. Desde la responsabilidad que supone informar rigurosamente, intentando hacer una radiografía lo más clara y comprensible posible de lo que estaba sucediendo para contársela a nuestros oyentes, hasta “digerir” diariamente las muchas informaciones que nos llegaban de diversas fuentes para no caer en las temidas “fake news”.

Desde la emisora en la que trabajo, Cope Ferrol, creo que tanto yo como mis compañeros, hemos sido conscientes de la gravedad de la situación y hemos asumido, desde el minuto cero, la gran responsabilidad que siempre supone informar en tiempos de crisis, y más especialmente cuando hablamos de crisis sanitarias que se cobran vidas. El adaptarnos a nuevos protocolos, el mantener las distancias, el lidiar con el miedo… han sido una constante. Pero al mismo tiempo eras, y sigues siendo, consciente de que tienes que informar y al mismo tiempo no alarmar en exceso, no caer en sensacionalismos, porque estamos hablando de vidas humanas, de nuestra salud, uno de los bienes más preciados, y de las muchas, muchísimas personas que estaban arrimando el hombro para luchar contra el COVID-19. A nivel personal, la situación también me ha generado estrés e inseguridad. Somos una familia de cuatro, con dos niños pequeños, y hemos tenido que hacer “encaje de bolillos” para poder conciliar ya que tanto mi marido como yo, desde un primer momento, estuvimos considerados como trabajadores básicos. Ha sido un esfuerzo grande, y ahora que han pasado más de dos meses, podemos asegurar que no conocíamos esa gran capacidad de “resiliencia” que creo, todos poseemos. A nivel personal, me quedo con el gran ejemplo que nos han dado nuestros hijos y con el tiempo que hemos pasado en familia.

Realmente se ha ponderado mucho todas estas semanas la labor de sanitarios, fuerzas de seguridad, protección civil, trabajadores de farmacias, supermercados y establecimientos de primera necesidad, así como transportistas y, también, los profesionales de los medios de comunicación. No es fácil estar ahí, en primera línea, informando y poniendo en riesgo la propia salud y la de los familiares cercanos. ¿Cómo valoras la labor que están realizando los medios y más concretamente sus periodistas de a pie de calle?
Todas y cada una de esas personas de los diferentes gremios que has apuntado han sido un gran ejemplo como sociedad. Creo que hemos aprendido a valorar más a aquellas personas que se nos pasaban bastante desapercibidas como las mujeres que diariamente nos venden el pan, los alimentos; a aquellos que los cultivan, a los que van al mar… Los trabajadores básicos han sido ejemplo de que el mundo funciona gracias al esfuerzo y a la voluntad de cada uno de nosotros, eso es lo que quiero pensar. El miedo es humano y todos los que hemos tenido que salir de nuestras casas para seguir con nuestros quehaceres diarios, lo hemos experimentado. En nuestro caso, se limitaron las salidas a la calle y toda la actividad la centramos en la emisora, cambiándonos de puestos para mantener las distancias, suprimiendo las entrevistas presenciales y el contacto diario que teníamos con la gente. Aquellos periodistas que han tenido que salir, que han estado en calles vacías, en hospitales, mientras todo el mundo se quedaba en casa para mantener a la sociedad informada, es admirable. Opino que es imposible dedicarte a una profesión como la nuestra si no sientes pasión por lo que haces, por contar, por informar, y ahí hemos intentado estar, al servicio de los demás.

Dejando ya a un lado el tema de la pandemia, nos gustaría saber qué supone para ti, como periodista y católica, trabajar para la cadena COPE
Llevo doce años trabajando como redactora y locutora en Cope Ferrol y valoro mucho la estabilidad que siempre se nos ha ofrecido desde la empresa. Es difícil en estos tiempos, y en nuestra profesión sobre todo, no tener empleos muy precarios. Cope valora a sus profesionales y esto es de agradecer.

Desde que acabé mis estudios en Ciencias de la Comunicación en Santiago de Compostela, sabía que lo mío era la comunicación audiovisual y me atraían poderosamente las historias sociales. Pensar que puedes dar voz a personas, entidades o situaciones que pasan desapercibidas; el poder realizar denuncias sociales; el pensar que puedes infundir esperanza en tiempos complicados, o que incluso puedes de alguna manera crear conciencia sobre temas clave para nuestra sociedad, es muy importante para mí. Y esto coincide mucho con el ideario cristiano que tiene Cope. El estar al lado de las personas, contarles lo que sucede al lado de su casa, es gratificante. La información local puede parecer muy insignificante, pero con el paso de los años te das cuenta de que la gente la valora mucho y es una de las partes más agradables de mi trabajo. Poder ayudar a los demás, infundir un poquito de esperanza, pensar que podemos crear y habitar un mundo mejor, que al fin y al cabo es lo que pretende también la Iglesia cuando celebra esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, es una meta que alimenta el trabajo diario. Como dice el papa Francisco: “tejer historias que construyan”, no es tarea fácil, pero es un gran objetivo a conseguir.

¿Cómo ves, en general, la información religiosa que se hace en Galicia y en el resto de España? No me refiero tanto a los medios especializados, sino más bien a los medios generalistas
Creo que estamos en un momento muy difícil para los medios de comunicación. Hoy en día cualquiera puede convertirse en un medio de comunicación, ya que con el desarrollo de las redes sociales, de las nuevas tecnologías en general, todo el mundo opina, todo el mundo va a buscar ya no la información, sino la opinión que coincida con la suya y la eleva al rango de noticia. De ahí surge algo muy peligroso, las informaciones falsas con las que diariamente tenemos que lidiar, ya no sólo los periodistas sino la sociedad entera. La capacidad ilimitada de comunicarnos, de reproducir tan rápidamente las conocidas como “fake news”, nos hace perder el rumbo y son muchos los que se dejan “seducir” por esta vorágine informativa tremendamente peligrosa para nuestro oficio. Tú puedes tener un punto de vista sobre una noticia, pero creo que hay que seguir persiguiendo la verdad, la objetividad, algo tremendamente difícil en estos tiempos de interpretaciones rápidas y arriesgadas. Debe de primar nuestro sentido común, la ética periodista, recordar el código deontológico de la profesión… retroceder un poco, para seguir avanzando. En ese olvido se cae muy frecuentemente. El “morbo”, la inmediatez, priman en muchos medios y es necesario un análisis, una toma de conciencia, para saber lo que está sucediendo y poder ejercer nuestro trabajo con responsabilidad.

Desde que estás en Cope Ferrol, has conocido y entrevistado ya a varios obispos (tanto de Mondoñedo-Ferrol como de otras diócesis vecinas). De hecho, como saben nuestros lectores, entrevistas cada domingo a nuestro obispo en el programa Habla la Diócesis. De acuerdo con tu experiencia y, por supuesto, no hace falta citar nombres, aunque lógicamente puedes hacerlo, ¿cómo son de accesibles?, ¿qué nos puedes contar de ese contacto tan cercano con ellos?, ¿tienes alguna anécdota que puedas compartir?
Aunque llevo doce años en Cope Ferrol, sólo he conocido a dos obispos de nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Recuerdo con especial cariño a don Manuel Sánchez Monge, ahora al frente de la diócesis de Santander, pues el contacto semanal en una entrevista de quince minutos en la que da tiempo a poder hablar con cierta calma de varios temas que afectan a las personas de nuestro entorno, es todo un lujo en radio actual; y ahí da tiempo a conocer de manera más tranquila a las personas. En el contacto cercano conocí a un hombre tranquilo, con una sonrisa permanente, al que le encantaba acercarse a la radio para hablar de manera pormenorizada sobre grandes temas, en los que indagábamos y al final, cada programa se convertía en una lección de vida. Al finalizar la grabación, se sentaba con nosotros a tomar un café, y era un gran momento dentro de la vorágine de una radio. Nunca olvidaré la preocupación que tenía por nosotros y por nuestras familias, sobre todo en los momentos más difíciles.

Nuestro actual obispo, don Luis Ángel, es un “todoterreno”, se nota la juventud y las ganas con las que ha venido a la diócesis a ejercer su tarea pastoral. Destacaría su optimismo, es algo que me llama poderosamente la atención, la capacidad de mandar el mejor de los mensajes en el peor de los momentos. La verdad es que tenemos un obispo alegre, positivo y con muchas ganas de hacer cosas, es por ello que debemos de saber valorarlo.

En su mensaje para esta Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el papa Francisco nos dice a los periodistas que el mundo necesita “respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos”. Lo escribía el Santo Padre ya antes de la terrible expansión del coronavirus por el mundo, pero parece haberlo escrito esta misma mañana, por la vigencia de sus palabras. ¿No es tarea fácil, verdad, Ada? Parece que muchas veces los periodistas no aportamos todo lo que podemos o incluso nos autocensuramos en muchos aspectos
La “autocensura” de la que hablas creo que se corresponde con la gran responsabilidad que tenemos los periodistas a la hora de comunicar. Siempre se acusa a los medios de aportar informaciones sesgadas o poco objetivas y acordes con los idearios de las empresas a las que pertenecemos, pero creo que estos sesgos son fruto de la precaución con la que debemos de comunicar para no caer en sensacionalismos, o en informaciones poco veraces. Una cosa es la opinión, las líneas editoriales, que tiene cada medio, y que se comunican, creo, sin grandes tapujos, y otra la responsabilidad individual de informar sin “meter la pata”.

La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, creo que es una gran oportunidad para recordarnos nuestro cometido y la parte, por decirlo así, más bonita de nuestra profesión. Ser capaces de darle la vuelta a las noticias para comunicar esperanza en medio de tanto caos, como es el momento actual, es un trabajo sobresaliente, de diez, para subir nota.

¿Qué consejo nos darías a los periodistas que trabajamos en los gabinetes de Comunicación de los obispados? ¿Qué deberíamos mejorar? Y puedes explayarte sin miedo, de verdad
“Consejos vendo que para mí no tengo”… ¡qué difícil y qué gran responsabilidad decirles a mis compañeros de profesión lo que tienen que hacer!... jajajaja. No es ésta una profesión fácil y vosotros lo sabéis. Creo que habéis sabido adaptaros a los nuevos tiempos dentro de la Iglesia que es centenaria, y eso es un logro importantísimo. Quizás echamos de menos una información más frecuente, o que se le dé importancia a cosas que quizás desde dentro de la Iglesia se consideran rutinarias. Estamos en un mundo que demanda información instantánea, aunque no comparta el concepto de la inmediatez, puede que sí se eche en falta que se le dé importancia a temas diarios, actividades o cambios que suceden en nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol.

Pues, muchísimas gracias, Ada, por dedicarnos este tiempo y, sobre todo, por esa labor que hacéis día a día en Cope cubriendo desde la ciudad de Ferrol la comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal
Gracias a vosotros, la verdad es que ha sido una gran oportunidad de hacer un análisis de nuestro trabajo diario.

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol