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diócesis de mondoñedo-ferrol
Catequesis para adultos
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3ª parada
el Dios de Jesús |
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esta sección engloba 27 temas sencillos para reflexionar,
bien individualmente bien en grupo, que pueden ayudar
a la revitalización y renovación de nuestra fe |
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nos situamos...
Martin Buber decía que Dios es la más agobiada de cargas de todas las palabras humanas: "Los hombres dibujan caricaturas y escriben debajo: Dios. Se asesinan unos a otros y exclaman: en nombre de Dios ("El eclipse de Dios"): Todos llevamos en la boca la palabra Dios. Pero, ¿qué hay debajo de ese nombre?
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"Cuando digo Dios, todavía no he dicho nada. Estas pocas letras pueden ser una cifra, un tapaagujeros... Un nombre non es solamente un nombre. El nombre de un hombre es toda una historia: resuenan en él recuerdos, experiencias, alegría y dolor, comprensiones y malentendidos. Cuando pronuncio el nombre de mis amigos, se me hace presente la relación que tengo con ellos, y todo lo que tenemos en común. A fin de cuentas... el nombre de Dios solo se deja conocer... en el vivir de los hombre." (Oosterhuis) |
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Mientras en nombre de Dios, estos últimos años, determinadas sectas, como la Orden del Templo Solar, provocaban el suicidio masivo de cientos de personas, la Madre Teresa de Calcuta, en nombre de Dios, dedicaba todas sus fuerzas a recoger moribundos, para infundirles un último aliento de vida. |
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Hay, por lo tanto, nombres que liberan y nombres de Dios que esclavizan; nombres de Dios que hacen que la gente crezca y madure, y nombres de Dios que empequeñecen e infantilizan. Algo tiene que ver con eso y suena que desde hace años cobró el libro "El Dios en quien no creo". De alguna manera revela la amplia necesidad de situar el nombre de Dios, no en cualquier lugar ni en cualquier experiencia religiosa, sino allí donde tiene que estar permanentemente: en la fe, en la palabra y en la pasión de Jesucristo. |
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La Biblia habla del "Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" (Ex. 4, 6). Nosotros completamos y coronamos esta hondísima experiencia religiosa añadiendo: "El Dios de Jesucristo"
¿da lo mismo vivir una experiencia religiosa que otra?
¿podría aplicarse a Jesús lo que se dice de Moisés,
que "tapó la cara por miedo de ver a Dios"? (Ex. 3, 5-6) |
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profundizamos...
Para los cristianos, Jesucristo es el camino para acercarnos al misterio de Dios. Así los expresa el Nuevo Testamento: "A Dios nadie lo ha visto nunca, el Ungénito, que está en el seno del Padre, Él fue quien nos lo reveló." (Jn 1, 18)
el Dios del Bautista y el Dios de Jesús
En el judaísmo resultaba natural pensar que eran la penitencia y las buenas obras las que daban lugar al perdón de Dios (Lc 3, 8). Con Jesús, los pecadores comienzan a descubrir algo antes impensable: que Dios los aceptaba a pesar de sus manos vacías (Lc 15, 1-32). DE ahí la sorpresa del Bautista cuando desde la cárcel envía mensajeros a preguntarle: "¿Eres tú el que tiene que venir...?" (Mt 11, 3)
La manera en que Jesús comprende y vive a Dios hace que no se encuentren en él trazos ascéticos. Juan Bautista vivió como un penitente a la espera del juicio implacable de Dios (Lc 3, 9). Jesús, en cambio, vivió festivamente, porque Dios comenzó a reinar, y no era precisamente un Dios de fuego y venganza (Mt 11, 18-19). Todo lo contrario: el Dios de Jesús es el Dios del amor y de la paciencia, lo que no ve en el pecado un crimen que castigar, sino una desgracia que socorrer. Dios no es el que juzga, sino el que salva (Lc 19, 10) (Cf. "Noticias de Dios")
¿sigue siendo actual la imagen de Dios que tiene el Bautista: penitencia, buenas obras, castigo de Dios? (Lc 3, 7-9) |
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el Dios de los fariseos y el Dios de Jesús
Pocas cosas nos muestran los evangelios con más intensidad que el empeño de Jesús por liberar la imagen de Dios de los trazos violentos en los que la envolvía la práctica religiosa de los fariseos (Mt 23, 1-36). La conducta de Jesús parece provocativa frente a la casuística que rodea el precepto del sábado (Jn 5, 8-9). Parece claro que no está en juego un simple precepto legal, sino algo mucho más importante: al propia imagen de Dios. Para Jesús, el lugar de encuentro con Dios ya no es el templo, sino la vida, allí donde el hombre lucha con sus hermanos (Jn 4, 21-23). Por eso el Dios de Jesús es el Dios del buen samaritano y no el Dios del sacerdote o del levita, que pasaron de largo delante del hermano caído (Lc 10, 29-37).
En tiempos de Jesús, parecía que Dios era patrimonio de los poderosos e instruidos. En cambio Jesús, se estremece de gozo delante del Padre, pensando que son los más sencillos los que captan y acogen los misterios del Reino (Mt 11, 25-26). Y les llamaba "dichosos" (Lc 6, 20). |
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el Dios de Jesús es "Abbá", Padre
La mediación que mejor recoge la comprensión que Jesús tiene de Dios es la palabra "Padre". En los evangelios aparece por lo menos 170 veces. También aparece la palabra aramea "abbá", que mantiene una clara referencia a nuestro cariñosos "papá", y que seún todos los indicios responde a una "ipsissima verba Iesu", una mismísima palabra de Jesús ("Noticia de Dios").
El Dios de Jesús no se queda esperando a nuestra penitencia. Se presenta como un amor que busca lo perdido, precisamente porque está perdido (Lc 15, 4-7). No es Dios de un perdón calculado, "hasta siete veces", sino el que perdona sin límites, "hasta setenta veces siete" (Mt 18, 21-22). Un Dios que prefiere la misericordia a los sacrificios, y que exige fraternidad para que el culto sea verdadero (Mt 12, 7).
¿qué consecuecias tiene esta forma
de vivir a Dios...?
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un Dios crucificado
"Pero, ¿cómo seguir hablando de un Dios defensor de los pobres si estos siguen abandonados y crucificados...? ¿Cómo creer en un Dios amigo de la vida cuando tantos inocentes caen víctimas del hambre, la miseria y las desgracias...? La cruz de Cristo es para los cristianos la revelación decisiva de Dios, aunque siga siendo también hoy "escándalo" para todos los judíos que piden señales y "necedad" para todos los griegos que buscan la sabiduría". (Creer hoy en el Dios de Jesucristo)
¿nos impide el sufrimiento creer que Dios es Padre?
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actuamos... |
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Jesús llama a Dios Abbá con una intimidad y una familiaridad desconcertantes. Cuando los discípulos le piden una forma de plegaria que los caracterice, los invita a que también ellos invoquen a Dios como Abbá. Las antiguas liturgias, que se dan cuanta d ela grandeza de este regalo, preludian esta plegaria con la expresión
"Nos atrevemos a decir..." |
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Recogiendo la novedad de la comprensión de Dios que Jesús nos regala, rezamos con la invocación "Nuestro Padre que estás en el cielo", repitiéndola y dándole mil vueltas. |
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