Para orar cada día: Sábado

23 de septiembre de 2017. Festividad de Santa Tecla

"Señor, ¿acaso soy yo culpable de tener preocupaciones? Ya quisiera no tenerlas, ¡pero me vienen por todas partes! No entiendo por qué han de privarme de tu Palabra, si no son pecado, ni vicio, ni defecto"
Lo que cae en buena tierra, son los que (...) dan fruto con perseverancia

Lucas 8, 14-15

En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».

Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.

»La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».
 

Comentario

Jesús nos presenta a “un sembrador que salió a sembrar”, a voleo, como los sembradores clásicos, aunque corra el riesgo de que parte del grano no caiga en el mejor terreno. Lo propio del sembrador es sembrar, a manos llenas, nunca se sabe. Por otra parte, siempre se puede aprovechar lo que germine entre piedras o espinos.

Al terminar de contar una parábola, Jesús no explicaba, pero solía decir: “¡Quién tiene oídos para oír que oiga!” Lo que significaba: “¡Y esto vosotros lo habéis oído, ahora tratad de entender!” De vez en cuando, explicaba para los discípulos. A la gente le gustaba esta manera de enseñar, porque Jesús creía en la capacidad que las personas tienen de descubrir el sentido de las parábolas. La experiencia que la gente tenía de la vida era para él un medio para descubrir la presencia del misterio de Dios en sus vidas y engendrar valor para no desanimar a lo largo del camino.
 

Pregunta para reflexionar

¿Qué tipo de tierra soy yo? ¿Cuáles son los frutos que la Palabra de Dios está produciendo en mi vida?
 

Oración

Señor Jesús, regálame la gracia de tener un gran deseo de recibir la Palabra que la semilla de tu gracia crezca y dé muchos frutos para estar cerca de ti y llevarte a los demás.

Madres Concepcionistas de Viveiro