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Comunicado de la
Delegación diocesana de Pastoral Obrera...
El día 8 de
marzo es el Día Internacional de la mujer trabajadora. Desde aquel 8 de
marzo de 1908 en el que 129 trabajadoras morían en el interior de su empresa
por reivindicar unas condiciones de trabajo más dignas, se han dado y se dan
muchos pasos gracias al esfuerzo de muchas mujeres, a las que se han ido
uniendo quienes sienten la justicia, la lucha de sus derechos como
ciudadanas y como trabajadoras en cualquier lugar del mundo.
En octubre
conmemorábamos en el Estado Español, el 75 aniversario del reconocimiento
del derecho a voto de las mujeres.
Somos y debemos sentirnos parte de
una historia, de una memoria, de un presente y de un futuro que queremos
hacer avanzar hacia la superación de tantas injusticias, discriminaciones,
prejuicios, negaciones y violaciones contra las mujeres.
Muchas mujeres
sufren la pobreza, el paro, la desigualdad salarial, son segregadas a las
categorías laborales más bajas, viven en la precariedad en el empleo, las
dificultades para compatibilizar vida laboral y familiar asumiendo dobles
jornadas, no ven reconocido su papel a nivel de las organizaciones e
instituciones, reciben un trato vejatorio, son víctimas de la violencia
sexista, perdiendo incluso la vida...
La celebración del 8 de marzo es
una llamada a la reivindicación, la denuncia, el compromiso.
Queremos, como
cristianos y cristianas, empeñarnos en construir una convivencia, una
sociedad, una iglesia, un mundo desde el respeto, la tolerancia, la
solidaridad, la justicia y la igualdad desde las diferencias. No es tarea
fácil, necesitamos desde todos los ámbitos de la sociedad: valentía,
esfuerzo, constancia, debate, esperanza, hacer nuestras estas palabras del
himno "Pan y Rosas":
Conforme venimos marchando,
marchando
traemos con nostras días
mejores.
Cuando nosotras nos levantamos
se levanta la sociedad entera.
Delegación Diocesana de Pastoral
Obrera
Hermandad Obrera de Acción
Católica |