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                                                                                                  9 de marzo de 2008, Día do Seminario

                                                                                                  

 
 
 
     
 

os nosos Seminaristas, esperanza da nosa Igrexa diocesana

   
   
   
 

O domingo 9 de marzo celebramos o Día do Seminario e das Vocacións Sacerdotais.

                                                                   A xornada quere lembrarnos cada ano a importancia do Seminario na vida da Igrexa.

Cinco Seminaristas da Diocese de Mondoñedo-Ferrol comparten con nós a súa vivencia persoal e as súas

"razóns para dicir SÍ"

   
   
   
   
   
 

Javier de Rosende Roca

El Seminario es una comunidad cristiana que está formada por aquellos que estamos preparándonos para ser sacerdotes el día de mañana. El seminario significa también una etapa intensa de formación, no solamente a nivel intelectual, sino a todos los niveles. La vida de oración tiene unos momentos importantes a lo largo del día, cuando nos juntamos a primera hora de la mañana para la oración de Laudes y luego, por la tarde, para la oración personal y la celebración de Vísperas y la Eucaristía. Nuestra formación intelectual la tenemos fuera del seminario, en el Instituto Teológico Compostelano, donde compartimos las clases con otros seminaristas de Santiago de Compostela y algunos religiosos o religiosas.

Óscar Fernández Expósito

Este año entré en el Seminario, animado por personas de mi alrededor, como mi cura, con el objetivo de descubrir una respuesta que podría marcar mi vida: ¿Qué quiere el Señor de mi?¿me llama para ejercer el ministerio sacerdotal? Estoy convencido de que solamente en Dios podemos colmar nuestra existencia de una forma plena, y que en la entrega a Él y a los demás, nuestra vida puede dar frutos abundantes. Veo el Seminario como un lugar de formación y de maduración vocacional y personal, según he comprobado en los pocos meses que llevo. Allí estudiamos, rezamos, hacemos deporte y otras actividades, compartimos nuestro tiempo, nuestras inquietudes, nuestras cosas...

 

 

 

 

 

 

 

Jaime Iglesias García

Pienso que ser sacerdote hoy no es tarea fácil. Las dificultades son muchas y vienen de todas partes. La sociedad es cada vez menos cristiana y se van perdiendo muchos valores que habían nacido de la vivencia del evangelio y que ahora, al menos algunas veces, parecen estar escondidos. Ser cristiano no está de moda y, de alguna forma, el que intenta serlo de verdad, sabe que nada contra corriente. Soy consciente de todo esto que digo y, a pesar de todas las dificultades, yo quiero ser de aquellos que no se asustan, porque sé que el Dios que me ha llamado me ayudará con su fuerza cada día a seguir su camino. Es un reto apasionante y arriesgado en el que quiero gastar toda mi vida.

 

 

 

Alejandro Piñón Espasandín

El tema de la vocación, la llamada que Dios nos hace para una misión concreta, como la de anunciar su Palabra en diversidad de ministerios, es un tema que no pocas veces sale a la luz en el entorno de la parroquia. A menudo surgen testimonios que explican las motivaciones de una respuesta afirmativa a la llamada, por ejemplo, al sacerdocio; sin embargo, son pocas las veces que se exponen las razones por las que un joven comprometido con su fe debería decir "sí". Lo principal es entregarse. Y de hecho, la entrega no es un valor en desuso, o que "pasó de moda". ¿Quién no aprecia a un amigo entregado? Se trata de compartir. Compartir la palabra de Dios que, pese a lo que digan muchos, sigue siendo actual y es lo que debería apremiar a un joven creyente de hoy en día. Para mí, tomar esta decisión, la de iniciar este camino de discernimiento que supone el seminario, ha sido difícil, pero me siento orgulloso de haberla tomado.

 

 

 

Cristóbal Rivas Díaz

En los tiempos que nos tocan vivir, el sacerdocio es una vocación que se enfrenta con la mentalidad del mundo, porque requiere renunciar a sí mismo por el Reino. Me resultan muy alentadoras las palabras de Juan Pablo II: Eel sacerdote debe presentarse, ante todo, como un hombre de fe, porque él, en virtud de su misión, debe comunicarla a través del anuncio de la Palabra". Aprovecho para recordar que es cosa de todos animar a los adolescentes y a los jóvenes que se sientan llamados a vivir exclusivamente dedicados a anunciar con obras y con palabras el amor de Dios, siempre lleno de sorpresas. El sacerdocio, decía el gran teólogo San Agustín, es "oficio de amor". Pidámosle al Señor que nos bendiga con nuevas vocaciones al ministerio sacerdotal.

 

           TEXTOS PARA LA REFLEXIÓN                                                   

 

   

 

  28 de febreiro de 2008
   
   
   
 
 

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