Dominus
es una sección confeccionada por el equipo responsable de la
delegación diocesana de Liturgia
VI Domingo de
Pascua
Citas bíblicas
Hch.10,25-26.34-35.44-48: "El don del Espíritu Santo de ha derramado también sobre los gentiles"
Sal.97: "El Señor revela a las naciones su salvación"
1Jn.4,7-10: "Dios es amor"
Jn.15,9-17: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos"
Comentario al
Evangelio
Lo que Jesús aprendió en casa, casi nada, lo
puso en práctica
con sus discípulos; en especial hoy destacamos su amor preferencial
y exigente con los “cuerpos dolientes” de Cristo. Nos estamos a
referir a los enfermos que exigen un amor inteligente, atención y
cuidados; un amor de fidelidad y de entrega. Por eso Jesús
sacramentalizó la misma enfermedad, que es como el octavo
sacramento.
A Dios se le conoce sobretodo por la
experiencia del corazón: donde hay verdadero amor allí esta ÉL: en los esposos, los
padres, los hijos, los amigos, los voluntarios, los misioneros, los
contemplativos, los enamorados, los profesionales. Coge todos estos
amores y tendrás una aproximación a lo que es Dios. Su Hijo
personalizó y
entrañó, en
concreto, este amor de Dios.
Por eso,
sin amistad y sin amor,
no se puede ser cristiano; en este sentido todos necesitamos un
“transplante de corazón”, obra del Espíritu.
Hoy se nos recuerda, en este día de la Pascua
del Enfermo, que
dar la vida es ayudar a vivir, es una exigencia del amor cristiano,
con la urgencia de orientarlo preferentemente a los enfermos,
acercándonos al sufrimiento, compartiendo sus esfuerzos por recobrar
la salud. Nuestra sociedad suele marginar a los enfermoscon el pretexto de una atención más
esmerada; se tiene en cuenta su enfermedad pero se olvida su
humanidad. Y todos nos quedamos tranquilos pensando que están donde
deben de estar, en el hospital. Pero ¿estamos nosotros donde tenemos
que estar? ¿Estamos a su lado? ¿Estamos al lado de sus familiares?
Hoy podemos recordarlos,
visitarlos,
acompañarlos,
animarlos,
ayudarlos a
superar su enfermedad, ayudarlos
a vivir, animarlos
a luchar para sobreponerse y sanar.
El amor cristiano es un amor de donación,
obediencia y sacrificio; amar es el único criterio para los
cristianos; amar es poner la vida al servicio de los demás; el que
no ama mutila sus capacidades y posibilidades.
Jesús puso muy alta la exigencia de los
cristianos: amar y dar la vida, no es dejarse matar, sino dejar de
matar, dejar vivir y ayudar a vivir.
Jesús experimentó
en su corazón de hombre el amor eterno de su Padre; el amor es su
“testamento”, el amor es el corazón del evangelio; el amor es la
justicia, “plantar cara” a los opresores y “dar la cara” por los
pobres y humillados. Amar no consiste en “poner buena cara” repartir
solo sonrisas dar buenas palabras o hacer favores.
Himnos y
cantos
· ¿Qué
ves en la noche?
¿Qué ves en la noche,
dinos, centinela?
Dios como un almendro
con la flor despierta;
Dios que nunca duerme
busca quien no duerma,
y entre las diez vírgenes
sólo hay cinco en vela.
Gallos vigilantes
que la noche alertan.
Quien negó tres veces
otras tres confiesa,
y pregona el llanto
lo que el miedo niega.
Muerto le bajaban
a la tumba nueva.
Nunca tan adentro
tuvo al sol la tierra.
Daba el monte gritos,
piedra contra piedra.
Vi los cielos nuevos
y la tierra nueva.
Cristo entre los vivos
y la muerte muerta.
Dios en las criaturas,
¡y eran todas buenas! Amén.
·
Comiendo del mismo pan
Comiendo del mismo pan,
bebiendo del mismo vino,
queriendo en el mismo amor,
sellamos tu Alianza, Cristo.
La noche de su pasión,
tomó el pan entre sus manos
y dijo: “Tomad, comed,
esto es mi cuerpo entregado”.
La noche de su pasión,
tomó el cáliz en sus manos
y dijo: “Tomad, bebed,
es la sangre que derramo”.
La noche de su pasión,
nos dio el Señor su mandato:
“Amaos unos a otros,
lo mismo que Yo os amo”.
Texto para
meditar: "San Juan de Ávila"
“No sólamente la cruz, más la misma figura
Que en ella tienes
Nos llama dulcemente a amor;
La cabeza tienes inclinada para oírnos
Y darnos besos de paz…
Los brazos tendidos, para abrazarnos;
Las manos agujereadas, para darnos tus bienes;
El costado abierto, para recibirnos en tus
entrañas;
Los pies clavados, para esperarnos y para
Nunca poderte apartar de nosotros.
Cuando yo, vivo en Jesús, veo cómo de tu
costado
Sale el hierro de la lanza,
Esa lanza es una saeta de amor que traspasa mi
corazón,
Y de tal manera lo hiere que no deja en él
Nada que no penetre.
El costado abierto tienes para recibirnos en
tus entrañas…
Todo me convida a amor…y, sobretodo,
El amor interior me da voces que te amé
Y que nunca te
olvide mi corazón”
(San Juan de Ávila)
El rincón de
las oportunidades
La Delegación de Liturgia ha elaborado dos
trípticos de formación. Uno sobre las orientaciones sobre el
Sacramento de la Penitencia; puede ser muy práctico para los fieles
en los momentos previos a la celebración del Sacramento. Otro
informa básicamente sobre la misión y el ejercicio practico del
ministerio del lector en nuestras comunidades.Si quieres
conseguirlos ponte en contacto con nosotros o con la Secretaría
en elobispado
(Domus Ecclesiae).