Editorial: 'Caridad y política'

Programa 'El Espejo de la Diócesis' del viernes 1 de julio de 2016

Acabamos de vivir hace pocos días, una nueva jornada electoral. La sociedad española, ha sido convocada de nuevo a las urnas en el plazo breve de seis meses. El bloqueo de la situación política resultado de los comicios anteriores y la falta de acuerdo de los partidos para lograr un gobierno de coalición, hicieron que llegara casi al límite la paciencia del pueblo, obligado a emitir su voto.

Para mucha gente la política no goza de buena prensa. Por política se suele entender  aquello a lo que se dedican los políticos, identificándola en bastantes casos, lamentablemente no sin razón, con un entramado de intereses, privilegios y corrupciones. Lo cual proyecta una imagen negativa de este oficio público.

Sin embargo la política y los políticos son necesarios. De lo contrario nuestra convivencia sería un caos. Tan necesarios – dijo el papa Francisco – como que “la política es una de las formas más elevadas del amor, de la caridad”. Es decir, la política es un servicio a la sociedad, y un político, un servidor de esa sociedad que lo ha elegido como su representante. Eso sí, un servicio en función del bien común, de la justicia social, de la equidad y la solidaridad. Lo contrario es servirse de la política en beneficio propio. Y eso no es caridad, sino egoísmo.

A partir del reciente resultado electoral, los que han sido elegidos, están llamados a tener altura de miras y fijar sus planes de gobierno en los intereses del pueblo que los ha designado. Para ello habrá que pulir voluntades, replantear programas y apostar por los intereses legítimos de la mayoría, sin soslayar las justas preocupaciones de las minorías.

No es fácil armonizar la complejidad de tanta variedad y disparidad de ideologías y proyectos. Es la hora de la generosidad, de la honradez y del servicio desinteresado a los demás, especialmente a aquellos que cuentan con menos posibilidades y oportunidades para salir adelante en estos tiempos de crisis.

Confiamos en que sea así. En que prime el sentido común y el servicio al pueblo. No podemos permitirnos en este país una tercera convocatoria electoral.

Por Antonio Rodríguez Basanta, vicario general y párroco de Sta. Mª. de Caranza-Ferrol