La parroquia, comunidad de acogida

· Autor: Perry Grone

Noviembre de 2019

Pistas para la formación litúrgica de grupos de pastoral en la parroquias de Mondoñedo-Ferrol

PRESENTACIÓN

Fieles al compromiso adquirido para este curso y dentro del programa diocesano para el curso. Acudimos a la cita tal como habíamos proyectado. Cita mensual en la que iremos dando unas pistas para la formación litúrgica, orientada hacia los grupos de pastoral de las parroquias. Esperamos prestar un servicio de cara a la formación.

Un saludo cordial para todos.

Pedro Rodríguez Paz
Delegado de Liturgia de Mondoñedo-Ferrol

 

TEMA 1

A) Parroquia, comunidad de acogida

La acogida es apertura para buscar y dejar entrar; es una comunidad más allá del edificio. Necesitamos una pastoral misionera. El papa Francisco, en su encíclica Evangelii Gaudium 24, dice que la comunidad ha de salir a anunciar la Buena Noticia, buscar a los alejados, meterse en la vida cotidiana, abajarse hasta la humillación si es necesario. Esto requiere mirada, escucha, no juzgar, no escandalizarnos…y amar, siempre amar.

Una comunidad de acogida que crea fraternidad y amplía los límites de lo propio para acoger lo diferente, porque cree que con Jesús todos somos hijos de Dios. Busca la reconciliación y el perdón como expresión del amor gratuito de Dios y vive y expresa una verdadera diaconía cristiana, estando al lado de los pobres, los excluidos, los que buscan, los que sufren, los diferentes…

Para pensar y compartir

  • ¿Somos una agrupación de personas o nos sentimos comunidad?
  • Ser minoría ¿lo sentimos cómo una desgracia o como un reto u oportunidad?.
  • ¿Salimos a buscar y dejamos entrar?
  • ¿Escuchamos, miramos? ¿O juzgamos y nos escandalizamos?        
     

B) Sentirse acogido en las celebraciones litúrgicas

Ser acogedor con alguien que viene a nuestra casa, sea conocido o extraño, es un valor humano fundamental. Y además desde la óptica cristiana añadimos un plus, ya que Jesús afirmó que “el que os recibe a vosotros, me recibe a mí” (Mt. 10,40). Por eso como personas y como creyentes, en las celebraciones litúrgicas la acogida debe ser un rasgo que siempre debe resplandecer. Una acogida a tres niveles: comunitario, personal y divino.

Deberíamos encontrar en nuestras iglesias a alguien encargado de la acogida: esa persona que recibe en la entrada a todos los que se acercan a la iglesia, que invita a pasar a quien viene a rezar, que ofrece una hoja los cantos u otras indicaciones para la liturgia, que hace que quien participa del culto se sienta desde el principio miembro del resto de cristianos que se reúnen para celebrar juntos su fe. Pero todos pueden ejercer personalmente la acogida transmitiendo amabilidad y cercanía a aquellas personas que están sentadas a nuestro lado.  De modo que todos nos sintamos miembros de una misma comunidad cristiana que comparte la Palabra de Dios y el cuerpo y la sangres de Cristo.

Para pensar y compartir

  • ¿Se tiene en cuenta en nuestra parroquia el servicio de acogida en las celebraciones litúrgicas?
  • ¿Cómo podemos mejorar la acogida en nuestra parroquia?
  • ¿Qué podemos hacer para que nuestras celebraciones sean más acogedoras?
     

C) Señor, dame un corazón para la acogida

“Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios” (1Jn 4,7)

San Juan nos dice claramente que no hay prueba mayor de fe en Cristo que el amor a los hermanos (lo repite dieciséis veces en la primera carta) ¿Y no es la acogida la prueba más clara del amor al prójimo?

Jesús solo nos ha dado un único mandamiento: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado”. (Jn 13,34)
 

D) Oración

Es por eso, Señor, que hoy te pido

El don de poder experimentar la bondad, la comprensión y la acogida

Para poder corresponder con amor sin medida a mis hermanos,

Especialmente a aquellos que aún no conozco,

Y aquellos que sufren en su carne

El dolor del hambre, de la guerra, del odio o de la soledad.

Dame, Señor, una mirada serena

Con la que pueda mirar fijamente a estos hermanos míos;

Una mirada limpia y acogedora que, sin juicios,

Vaya directamente al corazón de la persona.

Dame, Señor, el don de la hospitalidad,

Porque difícilmente podré decir que quiero a los hermanos

Si no soy capaz  de acogerlos humildemente y con sencillez.

Dame, Señor, el coraje de amarlos y de aceptarlos como hermanos.

Dame, Señor, pobreza de espíritu, para olvidarme de mí mismo

Y acoger a todos con tu Espíritu de amor.

Dame, Señor, la virtud de la generosidad,

Que me permita desprenderme de mis necesidades.

Dame, Señor, el valor de la comprensión,

Para que pueda aceptar las diferencias del otro.

Infunde, Señor, en mi interior un autentico corazón de carne

Capaz de amar de verdad.

Y dame, Señor, también la capacidad de recibir,

Porque sin ella seré incapaz de abrir la puerta al hermano,

Y todavía más, dame el valor de salir a recibirlo antes incluso

Que él llame a la puerta.

Haz, Señor, que mi oración sea una muestra de este espíritu acogedor:

Te presento, Señor el nombre de todas las personas conocidas…

No te pido nada para ellas, porque Tú ya sabes lo que necesitan,

Simplemente te pido el don de acogerlas en tu Nombre. Amén

Publicado: 07/11/2019: 381
Delegación de Liturgia

Equipo diocesano de Liturgia