El inicio del ministerio pastoral. 'Apacéntame, Señor. Apacenta ti comigo'

Artículo del obispo publicado en DUMIO

"Pensemos en los demás, oremos unos por otros para vernos renovados cada uno en nuestra vocación y misión. Para vivir y actuar con discreción, con humildad, con fidelidad, con disponibilidad, con agarimo"

El día 7 de mayo de 2016 comenzaba un nuevo tiempo para la diócesis de Mondoñedo-Ferrol cuando recibía la ordenación episcopal e iniciaba mi ministerio pastoral como vuestro servidor, el nuevo obispo de esta Iglesia particular.

La ordenación episcopal y el inicio del ministerio pastoral llevan consigo muchos aprendizajes y la necesaria apertura para asimilarlos. Algo que supera las capacidades humanas y uno no puede hacer por sí solo.

No obstante, como creyente en Cristo resucitado, no estoy solo. Ningún cristiano está solo. Durante la celebración de la ordenación episcopal invocamos a toda una nube de testigos. Ntra. Sra. de los Remedios y la muchedumbre de los santos, singularmente san Rosendo, san Julián, san Antonio Mª Claret y los beatos mártires claretianos, nos acompañan en este proyecto de Dios para Mondoñedo-Ferrol. Como lo hacen, con la fuerza del apoyo comunitario y de la oración, la cercanía, el amor, la fe y la esperanza, las personas de esta comunidad diocesana y de otras comunidades en red intraeclesial.
Todo ello es manifestación de una Iglesia viva, fundada en Cristo vivo, verdaderamente resucitado. Somos afortunados por poder vivir la misión en comunión y asumir así conjuntamente el proyecto salvífico de Dios, que en Jesús ha venido para dar vida y esperanza a todos los hombres y mujeres de nuestro mundo.

Asimismo, el inicio del ministerio pastoral de un obispo nos recuerda que peregrinamos bajo el cuidado y el amparo del Buen Pastor. Él nos apacienta, es decir, nos ama y nos lleva a cuestas. Él siempre sale a buscarnos cuando nos hemos perdido y no encontramos el camino de la salvación y de la alegría. Él carga con nosotros, sobre todo con lo que más nos pesa o esclaviza. Y nos invita a hacer lo mismo entre nosotros, saliendo a buscar y encontrar a quienes viven perdidos en cualquier periferia, en cualquier desierto, en cualquier soledad, en cualquier esclavitud.

En el inicio de mi ministerio como obispo y pastor, toda la Iglesia de Mondoñedo-Ferrol tiene la oportunidad de sentirse viva en Cristo y está invitada a dar pasos de misericordia —fundados en la justicia y en la verdad—, con el fin de encaminarse a lugares de vida, verdes praderas donde el Buen Pastor ofrece alimento abundante.

Es ésta también una ocasión propicia para mover los corazones a una comprensión mayor de la fe que nos permita creer más y mejor. Para desterrar indiferencias, escepticismos, pesimismos y desesperanzas. Para deshacer nudos de injusticia e insolidaridad. Para tomar conciencia de que la impaciencia humana destruye y la paciencia de Dios rescata y edifica con la fuerza de la misericordia.

Es momento de experimentar que el Buen Pastor nos apacienta, amándonos como solo Dios sabe amar. Por eso, aprender a apacentar es aprender a amar como Dios ama, estando bien dispuestos incluso a sufrir. Aprender a amar es aprender a llevar a todos hasta la amistad con Dios. Guardando a Cristo en el corazón, portaremos la alegría del encuentro con Él y la extenderemos hacia todos.

Pensemos en los demás, oremos unos por otros para vernos renovados cada uno en nuestra vocación y misión. Para vivir y actuar con discreción, con humildad, con fidelidad, con disponibilidad, con agarimo. Y, con sencillez, os pido que también recéis con vuestro obispo, con vuestro servidor: «Apacéntame, Señor. Apacenta Ti comigo».

Artículo publicado en el número 131 de la revista diocesana DUMIO