Reflexión: 'Vivir atentos, orar por otros y hacer lo que Jesús nos diga'

Reflexión del obispo con los jóvenes de la diócesis ante el icono de la Inmaculada Joven

"Procuremos que nadie vaya solo todo el tiempo. Procuremos que nadie se sienta mal, procuremos que todos tengan lo que necesiten"

¡Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia! (Mt 5, 7)

Con este lema de la JMJ 2016, vamos a hacer una reflexión del pasaje evangélico de las bodas de Caná en tres partes: vivir atentos, orar por otros y hacer lo que Jesús nos diga.

La primera, vivir atentos. Cuando María se da cuenta de que los novios se han quedado sin vino, no está preocupada porque se vaya a terminar pronto la fiesta, sino que se preocupa de que haya lo necesario para que todo salga bien. A ella le importa lo que les ocurre a los demás; vive atenta a los demás. Se desvive. No tienen vino es el grito de “no tienen lo necesario para celebrar el banquete”.

María actúa así demostrando entrañas de misericordia en esta situación, un tanto especial, como lo es cualquier banquete de bodas. Y actúa así, porque en la vida cotidiana cualquier necesidad es objeto de misericordia para la madre de Dios. Como lo es para Dios Padre.

Si estamos —vivimos— atentos a lo que pasa a nuestro alrededor cada día, podremos darnos cuenta cuando falta algo en una situación extraordinaria. Por ejemplo, si estamos atentos a los compañeros habitualmente, también lo estaremos en una excursión de clase, que sale de lo habitual. Imaginad. Todo el autobús lleno y un compañero o compañera va solo/a. A lo mejor nadie lo ve. Pero quien tiene mirada misericordiosa, como María, se da cuenta. Y es capaz de decir: va solo/ va sola. Procuremos que nadie vaya solo todo el tiempo. Procuremos que nadie se sienta mal, procuremos que todos tengan lo que necesiten. Si vivimos atentos como María, conseguiremos una convivencia cercana, amable y acogedora con todos, sin descartar a nadie.

Pero viene la segunda parte, una parte complementaria. María le comunica a Jesús lo que ha descubierto. Es la decisión y la actitud misericordiosa de rezar por otros. Como María, podemos pedir a Jesús por las personas que lo pasan mal, que no tienen lo necesario. Esta es oración por otros es un ingrediente imprescindible en una persona misericordiosa.

Y llegamos a la tercera: “Haced lo que él os diga”. María se fía tanto de Jesús, que, aunque él dice: “Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora”, ella sabe que su hijo va a ayudar a esos novios. La plegaria, la petición de María es totalmente confiada. Y efectivamente, Jesús actúa. Pero contando con la colaboración de quienes están ahí: “Llenad las tinajas”. Es decir, poned agua, poned algo de vuestra parte, poneos cerca de quien lo necesita, prestadle vuestro apoyo, vuestro tiempo, dadle ánimo y cariño. Cada acción, cada gesto con los demás es una gota de agua en las tinajas —gota de misericordia—, que Jesús va a convertir en vino bueno, el de mejor calidad. Entonces, se produce el milagro. Un milagro que es fruto de vivir atentos, orar por otros y hacer sencillamente lo que dice Jesús. Así, cada uno llega a tener lo que necesita, con el vino de la esperanza. Así, queridos jóvenes, podéis alcanzar la misericordia porque estáis siendo y aprendiendo a ser bienaventurados, o lo que es lo mismo, misericordiosos como el Padre.

Vigilia de oración ante el icono de la Inmaculada Joven
Concatedral de San Julián de Ferrol, viernes 27 de mayo de 2016