Enero: no hay cuestas que se nos resistan

Artículo del obispo publicado en la revista diocesana 'DUMIO' (enero 2017)

"Con una agenda como ésta, cuajada de rutas de vida cristiana, no debemos temer las cuestas que traiga el nuevo año"

Casi sin darnos cuenta se nos va enero de 2017. Pero se nos va bien lleno de sentido, de esfuerzo y de plenitud. Comenzábamos el mes y el año con la 50ª Jornada Mundial de la Paz que se viene celebrando cada 1 de enero. El papa Francisco nos regaló un mensaje lleno de deseos de paz con claves concretas para que los responsables políticos y sociales, como también cada ciudadano y, desde luego, cada cristiano podamos comprometernos con la paz. Necesitamos hacerlo en los más mínimos detalles. Con frecuencia perdemos la paz y podemos mostrarnos violentos en opiniones, en actitudes, en hechos. Espero que todos hayamos podido o podamos subir, con el impulso de la 50ª Jornada Mundial, la cuesta de la paz y disfrutar de ella en lo alto.

A esta jornada se sumaba otra mediando el mes: el 15 de enero celebrábamos la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. En las actuales circunstancias, no podemos sino ampliar nuestra dimensión solidaria y acogedora hacia todo y hacia todos. Pero los mensajes de esta jornada eran bien concretos, como lo es siempre el amor: llamaban nuestra atención sobre los menores. Los emigrantes y refugiados más vulnerables, que parecen carecer de palabra y mirada de niño. Aquellos que corren más riesgos y son manipulados, maltratados, esclavizados… No podemos permitirnos la indiferencia con nadie; con estos pequeños, mucho menos. Pensemos qué haríamos si estuvieran en esta situación nuestros niños y niñas. Confío en que hayamos podido superar la cuesta de la indiferencia y ofrezcamos la luz de la acogida solidaria generosa a quien más la necesita, especialmente a estos menores migrantes vulnerables y sin voz.

Un tercer jalón en estas cuestas: el domingo 22 acabamos de celebrar la Jornada de la Infancia Misionera. En una Iglesia que toma conciencia de su esencia evangelizadora, ante realidades tan inquietantes como las que hemos mencionado más arriba, se nos ofrece la oportunidad de ayudar a descubrir a nuestros niños y adolescentes la belleza del seguimiento de Jesús. Tenemos el mayor tesoro que podamos imaginar, Cristo Jesús, y hemos de aprender a presentárselo a quienes se abren a la vida y necesitan recibir las hermosuras que les hacen crecer hacia su plenitud. Saliendo de nosotros mismos, vivimos la alegría de seguir a Jesús y queremos contagiarla. Sintiéndonos alegres subimos mejor la cuesta de la educación en la fe y la experiencia de Dios, abriéndonos desde la cumbre a su belleza que otorga llenura y esperanza a quienes son el futuro y, a través de ellos, a todos.

Con tanto y tan buen impulso, subimos estas cuestas de enero que no se nos resisten. Para llegar a febrero y celebrar el día 2 la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Unidos en comunión damos gracias a Dios por las Órdenes e Institutos religiosos, ya sean contemplativos o apostólicos, por las Sociedades de vida apostólica, por los Institutos seculares, por el Orden de las vírgenes, por las Nuevas Formas de vida consagrada y por otros grupos de consagrados. En nuestra diócesis afortunadamente contamos con muchas personas consagradas, más de doscientas, que son motivo de gozo e ilusión para la Iglesia de Mondoñedo-Ferrol. El lema de este año en España es «Testigos de la esperanza y la alegría». Necesitamos personas que nos contagien esa alegría y esa esperanza que llevan el sello de garantía de proceder directamente de Dios.

Finalmente, debemos preparar y comprometernos en la campaña de Manos Unidas, también en febrero. Estamos inmersos en el Trienio de Lucha contra el Hambre, que comenzó en 2016 y concluirá en 2018. Hemos de continuar trabajando para disminuir el hambre en el mundo y reforzar el derecho a la alimentación de las personas más pobres y vulnerables, haciendo hincapié en las causas de esta terrible injusticia. Hemos de plantarle cara al hambre hasta que desaparezca. Antes no se puede parar.

Con una agenda como ésta, cuajada de rutas de vida cristiana, no debemos temer las cuestas que traiga el nuevo año. A quien camina al paso gozosamente atrevido del Nazareno ninguna se le ha de resistir.

+ Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Obispo de Mondoñedo-Ferrol