Sintamos la alerta de un ser humano sensible con el sufrimiento de otros

Escrito del obispo con motivo de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas

La delegación diocesana de Manos Unidas organiza el sábado 7 de abril un festival solidario en Vilalba

"Queremos seguir abiertos a un cambio en nuestro estilo de vida, en el uso de los recursos, en el consumo responsable"

El hambre en el mundo desafía nuestra responsabilidad humana y cristiana. La campaña 59ª de Manos Unidas 2018 concluye el Trienio de Lucha contra el Hambre, para dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo. Continuaremos, no obstante, la tarea desde la convicción de que esta lacra se borra. Hace tiempo que sabemos que el hambre puede desaparecer del mundo. Eso nos anima y compromete con paciencia y con constancia para avanzar.

El lema “Comparte lo que importa” nos ofrece una luz en nuestra ineludible respuesta a este reto de inhumanidad. Venciendo cualquier tentación de indiferencia, hemos de continuar profundizando en la búsqueda de soluciones que estén a nuestro alcance para remediar este mal. Debemos seguir haciendo frente al hambre y sentir la alerta de un ser humano sensible con el sufrimiento de otros. Para los cristianos esto es una exigencia irrenunciable y llena de esperanza que adelanta el ansiado, esperado y necesario Reino de Dios.

“Comparte lo que importa” da vista a esa parte ciega de nuestros ojos para descubrir esta crueldad que clama por su erradicación: el hambre. Tenemos que seguir avanzando en la toma de conciencia de nuestra responsabilidad, que nos permite desarrollar nuestras posibilidades de hacer más de lo que nos imaginamos. Queremos seguir abiertos a un cambio en nuestro estilo de vida, en el uso de los recursos, en el consumo responsable. No podemos cansarnos de mantener lo que ya hemos conseguido. No podemos dejar de buscar nuevos cauces.

En este camino solidario de caridad cristiana nos viene bien ser un poco más austeros, dedicar tiempo a las relaciones personales y entrar más en contacto con la naturaleza. Esto último, especialmente quienes tenemos la suerte de vivir cerca de entornos naturales de extraordinaria belleza que, siendo consecuentes, nos impelen a tomar más conciencia de la urgencia e importancia de su cuidado y saber compartirlos.

“Comparte lo que importa” es un lema que nos devuelve a nuestra originalidad cristiana para actualizar y avivar nuestra fe. Teniendo a Cristo en el centro, que nos refleja la muchedumbre hambrienta, construimos un mañana sin hambre, poniendo nuestra vida en común. Compartiendo inquietudes y esperanzas, y, por supuesto, también nuestros bienes. Si somos capaces de compartir lo que importa, entraremos en la dinámica de los primeros discípulos que nos narra el libro de los Hechos de los Apóstoles. Para ser personas de un solo sentir y pensar. Para que nadie llame suyo propio nada de lo que tiene, sino que lo posea todo en común. Para que deje de haber hambrientos entre nosotros. Para que cada uno reciba según su necesidad (cf Hch 4, 32-35). Esta autenticidad cristiana es un hermoso horizonte que nos orienta a compartir lo que de verdad importa a cada ser humano.

Caminando todos en ese sentido, nadie puede hacer por otro lo que le corresponde en el rompecabezas de la lucha contra el hambre. Si alguien deja su hueco, tendremos un grano menos en el granero, una gota menos en el océano, unas manos menos para trabajar en esa dinámica de solidaridad entrelazada con la caridad que Manos Unidas nos invita a realizar, año tras año, sin cansancio. Lo que una persona deje de hacer en un preciso momento, otra no lo hará. Todos somos necesarios para erradicar el hambre en el mundo. Todos somos necesarios para compartir lo importante.

Alumbrar un futuro sin hambre en el mundo pasa por “compartir lo que importa”. Pasa por tener una sola mente y un solo corazón, siempre prendidos en la mente y en el corazón de Jesucristo.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

cmf@luisangel