Octubre 2019: Mes Misionero Extraordinario

Carta-convocatoria, Plan Pastoral y Agenda Pastoral para 2019-2020

Llega a nuestra diócesis una nueva comunidad religiosa: las Misioneras de Acción Parroquial

En octubre dará comienzo la Visita Pastoral al arciprestazgo de Terra Chá

La concatedral de Ferrol acogerá la ceremonia de inauguración el 1 de octubre

"Es urgente que nos miremos menos a nosotros mismos y contemplemos más a Cristo y a los hermanos, singularmente a los más débiles"

Queridos diocesanos:

Alegría y paz de parte de Jesucristo, misionero del Padre por la acción del Espíritu Santo.

El papa Francisco ha convocado un Mes Misionero extraordinario este próximo octubre, cuyo lema va a ser «Bautizados y enviados». La intención del Papa es alimentar el ardor de la actividad evangelizadora, reavivar la conciencia misionera de toda la Iglesia y recordarnos que vivimos y hemos de vivir en estado permanente de misión (cf. EG 25).

En sintonía con las orientaciones evangelizadoras del Papa, nuestro plan diocesano para la misión (2016-2020) tiene como objetivo «la transformación misionera de nuestra Iglesia particular de Mondoñedo-Ferrol, en comunión con la Iglesia universal en estado permanente de misión».

Octubre de 2019 será especial y significativo en nuestro camino diocesano, pero la nuestra no será una iniciativa puntual ni circunscrita a dicho mes: obrando en comunión con toda la Iglesia, nos vemos impulsados en nuestros objetivos misioneros de largo recorrido, emprendiendo todo un nuevo curso con la misión en el corazón. Así pues, el Mes Misionero extraordinario que convocó Francisco iluminará nuestra peregrinación no sólo en octubre, sino durante todos los meses del curso 2019-2020.

Es preciso que cada uno tome mayor conciencia de su ser misionero, clarificando con gozo su propia experiencia de fe cristiana más allá de las inevitables dudas que jalonan la existencia creyente. Es urgente que nos miremos menos a nosotros mismos y contemplemos más a Cristo y a los hermanos, singularmente a los más débiles. Debemos hacerlo porque es una exigencia evangélica impostergable, pero sabemos, además, que esto nos trae más riqueza —personal y comunitaria— que la mirada egocéntrica, autocompasiva o autocomplaciente. Sea cual sea nuestro momento vital, todos requerimos ser evangelizados porque persiste en nosotros el «hombre viejo» y, al mismo tiempo, necesitamos evangelizar para mantener viva y acrecentar nuestra identidad cristiana.

Decir que somos mindonienses-ferrolanos bautizados y enviados es decir que somos discípulos misioneros. En nuestras parroquias hay todavía muchas personas que no se han encontrado verdaderamente con Jesucristo, aunque hayan sido bautizadas; algunas ni siquiera saben quién es o lo confunden; otras son indiferentes a su presencia o se escudan en nuestra falta de coherencia para dejar de buscarlo o de seguirlo. No obstante, a pesar de nuestros pecados y errores, que reconocemos y queremos enmendar, estamos llamados a transmitir que la mayor riqueza que tiene un bautizado es Jesucristo. Riqueza que no recibe para guardársela, sino para compartirla como bien incomparable, para mostrar la alegría del encuentro con Él y de una vida nueva que es anticipo de la felicidad eterna.

Durante este octubre misionero extraordinario somos convocados a crecer en misión. Hay en el calendario propuestas que nos ayudarán a ello. El día 1, fiesta de santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones, inauguraremos el mes en todas las misas de nuestra diócesis, reservando el acto central para la concatedral de San Julián de Ferrol, donde presidiré la Eucaristía a las 19:30 horas. Del mismo modo, la clausura de este tiempo de gracia tendrá lugar en las misas del día 30, siendo la principal la de Santa María de Vilalba, a las 19:30 horas, en la que, al mismo tiempo, daré comienzo a la Visita Pastoral al arciprestazgo de Terra Chá.

Durante el mes rezaremos vísperas misioneras con nuestras hermanas contemplativas, corazón orante y misionero de nuestra diócesis. Serán cuatro jueves. El día 3, a las 18:30 horas, con las Clarisas de Ribadeo. Los demás, a las 19:00 horas: el día 10, con las Concepcionistas de Viveiro; el día 17, con las Concepcionistas de Mondoñedo; y el día 24, con las Esclavas de la Eucaristía de Ferrol.

Con adolescentes y jóvenes celebraremos una Vigilia Misionera en Foz el día 11 de octubre, víspera de Nuestra Señora del Pilar. El día 19, sábado, aniversario de la consagración de la catedral de Mondoñedo, evocaremos más de 800 años en misión con el recuerdo del pontificado del obispo Martín I (1219-1248), quien impulsó la construcción de nuestra catedral y la consagró, siendo imagen de las piedras vivas que edifican esta Iglesia diocesana hasta el día de hoy. Asimismo, como cada comienzo de curso y antes de concluir este tiempo misionero extraordinario, el sábado 26 tendremos el Encuentro Misionero Diocesano de Envío en nuestro seminario de Mondoñedo.

Como podéis comprobar, octubre va a ser un mes intenso y hermoso, en el que parroquias, colegios religiosos, comunidades religiosas, cofradías, movimientos, asociaciones, grupos… podremos festejar y alimentar nuestro ser misionero de manera extraordinaria. Todo con el fin de vivirlo tan profunda y gozosamente que terminemos haciéndolo cotidianamente, experimentando e implantando entre nosotros un estado permanente de misión, con un serio compromiso evangelizador, misericordioso y samaritano. Un testimonio vivo que nos haga pasar de las palabras a las obras, del «yo» al «nosotros», de los círculos pequeños a los más amplios, de una parroquialización exclusiva de alejados o rivales a una eclesialidad inclusiva de prójimos y hermanos.

En este sentido, os invito a percibir como don misionero el plan de unidades pastorales de la diócesis y dar gracias a Dios por él, que va avanzando y lo hará más este curso, en la medida de nuestras posibilidades. No es una mera y fría reorganización pastoral obligada por las circunstancias. Es un instrumento más al servicio de la misión de esta Iglesia particular. Una ayuda para vivir, celebrar, cuidar y transmitir mejor la fe en la situación concreta de nuestros tiempos y realidades, con la luz y la fuerza imprescindibles del Espíritu Santo.

¡Tenemos que dar gracias a Dios por otros tantos dones...! Uno de ellos, bien singular, es la llegada a nuestra diócesis, en estos momentos misioneros, de las religiosas Misioneras de Acción Parroquial. A partir de este octubre, cuatro hermanas vivirán en Vilalba para dedicarse enteramente al trabajo misionero. Agradecemos a Dios este regalo y a la congregación de las Misioneras de Acción Parroquial su generosidad para vivir y evangelizar en estas tierras del norte de Galicia. Ellas aumentan nuestro tesoro diocesano de discípulos misioneros. Gracias a este caudal de laicos, consagrados y sacerdotes en misión compartida, ahora alguna consagrada, y varias personas laicas, asumirán tanto las delegaciones que habían quedado vacantes como una de nueva creación.

Damos gracias a Dios por cada diocesano, por cada familia, por cada inmigrante, por cada enfermo, por cada necesitado. Con todos y entre todos construimos esta misión. Testigos vivos de Cristo vivo, os invito a dar gracias por los mayores —a quienes hay que escuchar y acompañar— y, especialmente, por los niños y jóvenes de nuestra diócesis. Ellos son uno de los mayores desafíos misioneros que tenemos. Debemos hacer nuevos y redoblados esfuerzos para caminar a su ritmo, para escuchar sus inquietudes, para proporcionarles un entorno seguro, para acoger sus propuestas, para descubrir y contemplar con ellos el rostro siempre nuevo de Jesucristo.

Finalmente, como valiosos dones misioneros, os invito a dar gracias por los seminaristas menores y por los tres seminaristas mayores de nuestra diócesis, que estudiarán a partir de este curso en el Instituto Teológico Compostelano. Mientras uno realizará una experiencia pastoral en la parroquia de Santa María de Caranza, los otros dos se integrarán en la comunidad formativa de la archidiócesis de Santiago. Después de una rica y satisfactoria estancia en Salamanca, por la cual estamos muy agradecidos al teologado de la diócesis de Ávila, nuestros seminaristas se formarán más cerca.

Al ir recordando a cada una de las personas que forman esta diócesis, con su nombre y sus circunstancias concretas, nos damos cuenta de que, para ser discípulos misioneros entregados, hemos de vivir fuertemente vocacionados. La misión implica cuestionamiento vocacional: audacia en las preguntas, paciencia en la siembra, acompañamiento en el discernimiento y fidelidad en las respuestas. Y todos somos responsables de las vocaciones al matrimonio, al presbiterado, al diaconado permanente y a la vida consagrada. No dejemos de orar y dedicar —«perder el tiempo» dije en el Día del Seminario de este año— un tiempo valioso por todas las vocaciones, para que sea realidad que somos mindonienses-ferrolanos bautizados y enviados, que somos discípulos misioneros en Mondoñedo-Ferrol, constructores del Reino de Dios en estas tierras que habitamos, en estos mares que surcamos, en este bello paisaje nuestro, surgido de las manos del Creador para ser casa común de todos.

Mondoñedo, 15 de septiembre de 2019, solemnidad de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de nuestra diócesis, madre y discípula misionera.

Con mi afecto y bendición.



GALEGO

Benqueridos diocesanos:

Alegría e paz de parte de Xesucristo, misioneiro do Pai pola acción do Espírito Santo.

O papa Francisco convocou un Mes Misioneiro extraordinario este vindeiro outubro, cuxo lema vai ser «Bautizados e enviados» A intención do Papa é alimentar o ardor da actividade evanxelizadora, reavivar conciencia misioneira de toda a Igrexa e lembrarnos que vivimos e habemos de vivir en estado permanente de misión (cf. EG 25).

En sintonía coas orientacións evanxelizadoras do Papa, o noso plan diocesano para a misión (2016-2020) ten como obxectivo «a transformación misioneira da nosa Igrexa particular de Mondoñedo-Ferrol, en comuñón coa Igrexa universal en estado permanente de misión».

Outubro de 2019 será especial e significativo no noso camiño diocesano, pero a nosa non será unha iniciativa puntual nin circunscrita ao devandito mes: obrando en comuñón con toda a Igrexa, vémonos impulsados nos nosos obxectivos misioneiros de longo percorrido, emprendendo todo un novo curso coa misión no corazón. Así pois, o Mes Misioneiro extraordinario que convocou Francisco iluminará a nosa peregrinación non só en outubro, senón durante todos os meses do curso 2019-2020.

É preciso que cada un tome maior conciencia do seu ser misioneiro, clarificando con gozo a súa propia experiencia de fe cristiá máis aló das inevitables dúbidas que balizan a existencia crente. É urxente que nos miremos menos a nós mesmos e contemplemos máis a Cristo e aos irmáns,  singularmente aos máis débiles. Debemos facelo porque é unha esixencia evanxélica  impostergable, pero sabemos, ademais, que isto nos trae máis riqueza —persoal e comunitaria— que a mirada egocéntrica, autocompasiva ou autocompracente. Sexa cal for o noso momento vital, todos requirimos ser evanxelizados porque persiste en nós o «home vello”» e, ao mesmo tempo, necesitamos evanxelizar para manter viva e acrecentar a nosa identidade cristiá.

Dicir que somos mindonienses-ferroláns bautizados e enviados é dicir que somos discípulos misioneiros. Nas nosas parroquias hai aínda moitas persoas que non se atoparon verdadeiramente con Xesucristo, aínda que fosen bautizadas; algunhas nin sequera saben quen é ou o confunden; outras son indiferentes á súa presenza ou se escudan na nosa falta de coherencia para deixar de buscalo ou de seguilo. Con todo, a pesar dos nosos pecados e erros, que recoñecemos e queremos emendar, estamos chamados a transmitir que a maior riqueza que ten un bautizado é Xesucristo. Riqueza que non recibe para gardarlla, senón para compartila como ben incomparable, para mostrar a alegría do encontro con El e dunha vida nova que é anticipo da felicidade eterna.

Durante este outubro misioneiro extraordinario somos convocados a crecer en misión. Hai no calendario propostas que nos axudarán a iso. O día 1, festa de santa Teresa de Lisieux, patroa das misións, inauguraremos o mes en todas as misas da nosa diocese, reservando o acto central para a concatedral de San Xiao de Ferrol, onde presidirei a Eucaristía ás 19:30 horas. Do mesmo xeito, a clausura deste tempo de graza terá lugar nas misas do día 30, sendo a principal a de Santa María de Vilalba, ás 19:30 horas, na que, ao mesmo tempo, darei comezo á Visita Pastoral ao arciprestado de Terra Chá.

Durante o mes rezaremos vésperas misioneiras coas nosas irmás contemplativas, corazón  orante e misioneiro da nosa diocese. Serán catro xoves. O día 3, ás 18:30 horas, coas Clarisas de Ribadeo. Os outros, ás 19:00 horas: o día 10, coas Concepcionistas de Viveiro; o día 17, coas Concepcionistas de Mondoñedo, e o día 24, coas Escravas da Eucaristía de Ferrol.

Con adolescentes e mozos celebraremos unha Vixilia Misioneira en Foz o día 11 de outubro, véspera da Nosa Señora do Pilar. O día 19, sábado, aniversario da consagración da catedral de Mondoñedo, evocaremos máis de 800 anos en misión co recordo do pontificado do bispo Martiño I (1219-1248), quen impulsou a construción da nosa catedral e consagrouna, sendo imaxe das pedras vivas que edifican esta Igrexa diocesana ata o día de hoxe. Así mesmo, como cada comezo de curso e antes de concluír este tempo misioneiro extraordinario, o sábado 26 teremos o Encontro Misioneiro Diocesano de Envío no noso seminario de Mondoñedo.

Como podedes comprobar, outubro vai ser un mes intenso e fermoso, no que parroquias, colexios relixiosos, comunidades relixiosas, confrarías, movementos, asociacións, grupos… poderemos festexar e alimentar noso ser misioneiro de maneira extraordinaria. Todo co fin de vivilo tan profunda e gozosamente que terminemos facéndoo decotío, experimentando e implantando entre nós un estado permanente de misión, cun serio compromiso evanxelizador,  misericordioso e  samaritano.  Un testemuño vivo que nos faga pasar das palabras ás obras, do «eu» ao «nós», dos círculos pequenos aos máis amplos, dunha  parroquialización exclusiva de afastados ou rivais a unha eclesialidade inclusiva de próximos e irmáns.

Neste sentido, convídovos a percibir como don misioneiro o plan de unidades pastorais da diocese e dar grazas a deus por el, que vai avanzando e farao máis este curso, na medida das nosas posibilidades. Non é unha mera e fría reorganización pastoral obrigada polas circunstancias. É un instrumento máis ao servizo da misión desta Igrexa particular. Unha axuda para vivir, celebrar, coidar e transmitir mellor a fe na situación concreta dos nosos tempos e realidades, coa luz e a forza imprescindibles do Espírito Santo.

Temos que dar grazas a deus por outros tantos dons...! Un deles, ben singular, é a chegada á nosa diocese, nestes momentos misioneiros, das relixiosas Misioneiras de Acción Parroquial. A partir deste outubro, catro irmás vivirán en Vilalba para dedicarse enteiramente ao traballo misioneiro. Agradecemos a Deus este agasallo e á congregación de Misioneiras de Acción Parroquial a súa xenerosidade para vivir e  evanxelizar nestas terras do norte de Galicia. Elas aumentan o noso tesouro diocesano de discípulos misioneiros. Grazas a este caudal de laicos, consagrados e sacerdotes en misión compartida, agora algunha consagrada, e varias persoas laicas, asumirán tanto as delegacións que quedaran vacantes como unha de nova creación.

Damos grazas a Deus por cada diocesano, por cada familia, por cada inmigrante, por cada enfermo, por cada necesitado. Con todos e entre todos construímos esta misión. Testemuñas vivas de Cristo vivo, convídovos a dar grazas polos maiores —a quen hai que escoitar e acompañar— e, especialmente, polos nenos e mozos da nosa diocese. Eles son un dos maiores desafíos misioneiros que temos. Debemos facer novos e redobrados esforzos para camiñar ao seu ritmo, para escoitar as súas inquietudes, para proporcionarlles unha contorna segura, para acoller as súas propostas, para descubrir e contemplar con eles o rostro sempre novo de Xesucristo.

Finalmente, como valiosos dons misioneiros, convídovos a dar grazas polos seminaristas menores e polos tres seminaristas maiores da nosa diocese, que estudarán a partir deste curso no Instituto Teolóxico Compostelán. Mentres un realizará unha experiencia pastoral na parroquia de Santa María de Caranza, os outros dous integraranse na comunidade formativa da arquidiocese de Santiago. Despois dunha rica e satisfactoria estancia en Salamanca, pola cal estamos moi agradecidos ao teologado da diocese de Ávila, os nosos seminaristas formaranse máis preto.

Ao ir lembrando a cada unha das persoas que forman esta diocese, co seu nome e as súas circunstancias concretas, dámonos conta de que, para ser discípulos misioneiros entregados, habemos de vivir fortemente vocacionados. A misión implica cuestionamento vocacional: audacia nas preguntas, paciencia na sementa, acompañamento no  discernimento e fidelidade nas respostas. E todos somos responsables das vocacións ao matrimonio, ao presbiterado, ao diaconado permanente e á vida consagrada. Non deixemos de orar e dedicar —«perder o tempo» dixen no Día do Seminario deste ano— un tempo valioso por todas as vocacións, para que sexa realidade que somos mindonienses-ferroláns bautizados e enviados, que somos discípulos misioneiros en Mondoñedo-Ferrol, construtores do Reino de Deus nestas terras que habitamos, nestes mares que sucamos: nesta bela paisaxe nosa, xurdido das mans do Creador para ser casa común de todos.

Mondoñedo, 15 de setembro de 2019, solemnidade de Nosa Señora dos Remedios, patroa da nosa diocese, nai e discípula misioneira.

Co meu afecto e bendición.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel