estudios mindonienses

                                                                               Anuario de estudios histórico-teológicos de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol

                                                                

 

 

 
                      crónica de 20 años de Estudios Mindonienses (1985-2005)
         
   

 

 

Presentación

El 30 de Octubre de 2004, se celebró en Mondoñedo el vigésimo aniversario de "Estudios Mindonienses". Desde que apareciera el primer volumen, allá por el año 1985, esta publicación diocesana ha logrado convertirse en una de las más sobresalientes y prestigiosas en el ámbito cultural, no solamente gallego, sino también en el español, europeo y americano.

Las siguientes líneas recogen lo acontecido en la Ciudad de la Mitra en el año 2004. En primer lugar, D. Benito Méndez, Secretario de Estudios Mindonienses, nos ofrece una detallada y minuciosa crónica de los actos. A continuación, los discursos pronunciados: D. Segundo Pérez López, Director de Estudios Mindonienses; D. Mauro Varela, Presidente de Caixa Galicia; Mons. Gea Escolano, Obispo de Mondoñedo-Ferrol; y D. Carlos García Cortés, del Instituto Teológico Compostelano.

         
         
   
                                         
                                    

"En los últimos tiempos hemos celebrado importantes acontecimientos de la Iglesia Universal. Desde el año dos mil, fecha que recuerda el carácter único de Cristo, como Salvador y Señor, merece ser destacado, sobre todo, el aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II. Este Concilio permanece como el marco permanente de la vida eclesial en todas sus facetas y, por ello, también lo es para la celebración que hoy describimos.

En efecto, cuando habían pasado veinte años de la clausura del Concilio, y cuando ya comenzaban a hacerse los primeros balances, surge "Estudios Mindonienses". Puede haber sido un hecho aparentemente casual, pero la Providencia divina usa normalmente las causas segundas para realizarse. Usa sobre todo personas especialmente sensibles a escuchar la voz de Dios y responder a ella con espíritu de servicio a los demás.

Me permito expresarme así porque he tenido la fortuna de ser testigo presencial de cómo se configuró, entre otras cosas, la portada del primer número de nuestra revista, allá en As Pontes de García Rodríguez, donde empecé mi ministerio sacerdotal al lado de D. Segundo L. Pérez López. Soy, por tanto, testigo de primera mano de ese necesario impulso inicial, que sirve para que las tareas humanas comiencen a caminar, muchas veces sin saber cómo, guiadas por una fuerza que va más allá de toda previsión optimista. Por ello, a la vista de estos veinte años, puedo afirmar que aquel primer impulso dado por iniciativa del director no fue casual.

No es mi labor en el día de hoy otra que la de contar los detalles de la jornada de presentación, pero, con todo, no puedo dejar de pasar por alto que, desde mi percepción, o, quizás, deformación teológica, ha habido dos factores imprescindibles que han marcado la marcha de "Estudios Mindonienses". Por una parte, un profundo cambio en la metodología de la expresión de la fe cristiana que trajo consigo el Concilio. Sin entrar en detalles, es conocido el método de la historia de la salvación, es decir, la concepción de la fe como respuesta a una Revelación que se manifiesta en la Historia, y que, por consiguiente, ha de actualizarse permanentemente si quiere ser fiel a la marcha de la misma y a los signos que de ella proceden, y, así, ser relevante y significativa para el hombre.

Admitido por todos el factor antropológico, un giro antropológico en la comprensión de la fe, no menos se puede hablar del giro eclesiológico. La Iglesia ya no es el Papa, la misma celebración el Concilio demostraba que la Iglesia es una realidad que se hace `presente y se realiza en comunidades locales, presididas por cada obispo (ChD 11). Es decir, la "localidad" es relevante para comprender la Iglesia y su misión, porque ella está condicionada por la encarnación de la misma en un contexto concreto, tanto en lo geográfico, como en lo humano-cultural. En consecuencia, en esa lógica era necesario cubrir un vacío: realizar la biografía de la Iglesia Mindoniense, con todos los factores que en la Historia la han ido configurando y modelando.

 

"Un pueblo es un largo y prolongado logro histórico, una obra de arte mezclada de naturaleza y creatividad, de ser y de voluntad de ser y de actuar, de materia recibida y de trabajo que humaniza la materialidad, de dato y de libertad comunitarias, o sea: de historia. Un pueblo es un precipitado histórico y una manera armoniosa de civilización" (Mons. Arauxo Iglesias, en el N° 1 de "Estudios Mindonienses").

 

Reivindicar, desde el punto de vista cultural, a la Iglesia local como sujeto histórico dentro del misterio de Dios, significaba, sin embargo, no solamente una deuda con la Historia pasada, sino una responsabilidad con el futuro, porque implicaba –implica– convertir a la Iglesia local en sujeto del plan de Dios, por medio del servicio a la evangelización. Y dentro de ese marco, ha sido constante el interés de "Estudios Mindonienses" por la evangelización de la cultura, tal y como se puede comprobar en todas y cada una de las presentaciones de la publicación a lo largo de veinte años.

La presentación del número vigésimo merecía, pues, una celebración especial. Consistió en una media jornada intensa de estancia en el Seminario Santa Catalina de Mondonedo, que comenzó a las 10:00 en la lluviosa manana del día 30 de Octubre del pasado año 2004.

Los participantes recibieron sus carpetas correspondientes en la Sala contigua a la puerta de entrada al Seminario. En ellas podían encontrar no solamente el orden del día de los actos, sino también la relación completa de participantes, un folleto ofrecido por el Ayuntamiento de Mondoñedo, en el que se explicaban gráficamente sus peculiaridades más significativas y, finalmente, lo más importante, a saber, una separata con los índices completos de la Revista en estos veinte años.

En total, hemos contado con la asistencia de más de ciento sesenta personas inscritas para el evento, a las cuales se han unido otras muchas, sobre todo de la ciudad de Mondonedo. Además, excusaron su presencia veinte, que, en principio, estaban inscritas.

 

Muchos amigos, colaboradores y protectores han estado presentes, desde sacerdotes a laicos con importantes cargos académicos en las distintas universidades gallegas y de fuera de Galicia, directores de Museos y los directores de otras revistas de estudios locales, como Brigantium, Catedra o Lucensia. Finalmente, también hay que dejar constancia de la presencia de las autoridades que han presidido los actos, en total trece:

Excmo. y Rvdmo. D. Jose Gea Escolano, Obispo de Mondonedo-Ferrol

Excmo. Sr. D. Mauro Varela Perez, Presidente de Caixa Galicia

Excmo. Sr. D. Cesar Aja Marino. Senador. Viveiro

Illmo. Sr. D. Luis Rego Valcarce. Alcalde de Mondoñedo

Illmo. Sr. D. Jose Manuel Vilariño. Teniente Alcalde. Ferrol

Illmo. Sr. D. Luis Asorey Garcia. Ex-presidente de Caixa Galicia. Lugo

 

Illmo. Sr. D. Ángel Beade Torreiro. Director Territorial de Caixa Galicia

 

Illmo. Sr. D. Jose Ma Fernández y Fernández. Presidente del Cabildo. Mondoñedo

 

Illmo. Sr. D. Enrique Cal Pardo. Dean-Archivero de la Catedral de Mondoñedo

 

Illmo. Sr. D. Félix Villares Mouteira. Vicario General. Mondoñedo-Ferrol

 

Illmo. Sr. D. Leopoldo Rubido Ramonde. Alcalde de Cedeira

 

Illma. Sra. Da Regina Polin. Alcaldesa de Guitiriz

 

Illmo Sr. D. Eduardo Pardo de Guevara y Valdes. Director del Instituto de Estudios Gallegos "Padre Sarmiento". Santiago.

 

 

Sobre las diez y media de la mañana todo el grupo se trasladó al Salón de Actos del Seminario, donde comenzó la sesión propiamente dicha. En primer lugar, el Cuarteto "Campo de Estrellas" de Santiago de Compostela interpretó el Ave Maria de Franz Schubert. A continuación el Sr. Obispo de la Diócesis, Mons. Gea Escolano, dio la palabra al Director de la Revista, D. Segundo Pérez López.

Después de dar las gracias a todos los presentes, especialmente a los miembros del Consejo Asesor y de Redaccion de "Estudios Mindonien­ses", por los apoyos recibidos en estos anos, pas() a pronunciar un dis­curso de gran enjundia, en el que explico las motivaciones profundas que dieron lugar al nacimiento de esta publicacion, asi como el desarro-110 de la misma y sus perspectivas de futuro. Aunque este discurso es publicado en su integridad en el numero actual, merece la pena recordar sobre todo el tono de voz empleado por su autor –solemne y emocio­nado a la vez– a la hora de presentar la idea orientadora de todo el pro­yecto. Es esta: el servicio a la sociedad y a la Iglesia de Galicia, desde la perspectiva de los estudios locales, en el marco de un dialogo con la cul­tura, que necesita espacios concretos de desarrollo.

Después tomó la palabra D. Mauro Varela, Presidente de Caixa Galicia. En su intervención destacó la labor científica de los veinte anos de vida de la revista, la cual, en su opinión, no debe ser llamada revista sino obra monográfica o cuasi. No fueron sus palabras meramente protocolarias, sino muy cercanas, puesto que ha sido testigo de primera mano de la cita anual que Estudios Mindonienses ha reperesentado para la Caixa de Galicia desde sus comienzos. No en vano, sin la intervención del Rvdo. D. Amable Rodríguez Armada, párroco de Ferrol y presidente de la Entidad Bancaria en esa ciudad, no hubiera sido posible ni siquiera la publicación del primer número.

El siguiente en dirigirse al público fue el Sr. Alcalde de Mondoñedo, el cual ponderó el mérito de la publicación, no óolo porque enaltece a la Diócesis sino a la misma ciudad de Mondoñedo, en línea de continuidad con un pasado glorioso en contribuciones culturales por parte de la Iglesia mindoniense. Aprovechó la ocasión para agradecer al Obispo su contribución a la recuperación del patrimonio arquitectónico local, sobre todo por la rehabilitación del Seminario, el palacio episcopal, las obras en la Catedral o en el Monasterio de los Picos. Pero, no en menor grado, por la recuperacion del patrimonio documental que representan los tra­bajos publicados por la revista.

Finalizaron los discursos de presentación con el saludo a los presentes por parte del Obispo de la Diócesis, el cual quiso levantar acta de la gran labor realizada, no sólo en beneficio de la Iglesia como tal, sino en beneficio de la cultura gallega. Estudios Mindonienses ha abierto una vía, una veta a los estudios, que en este momento histórico, están teniendo un auge nunca hasta entonces conocido. Aprovechó la ocasión para agradecer a las Instituciones colaboradoras su participación y continuidad en el proyecto iniciado; hizo votos por el éxito de futuros trabajos que sigan la linea marcada, como es la contribución de la Iglesia a la cultura desde la oferta que mejor puede ofrecerle, que no es otra que la esperanza nacida de la vida, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Hacia las once y cuarto de la mañana comenzó la disertación principal del dia. Fue pronunciada por D. Carlos Garcia Cortes, profesor del Instituto Teológico Compostelano y colaborador habitual de Estudios Mindonienses, además de miembro de su Consejo de Redacción. Versó sobre el tema: "Veinte anos de `Estudios Mindonienses' (1985-2004)".Su amplia labor como publicista, como experto orador, pero no menos como profundo conocedor de la historia de la Iglesia en Galicia, le ha permitido hacer un recorrido por esta importante etapa de Estudios Mindonienses, que nos ha permitido valorar la inmensa cantidad de datos que pasarían desapercibidos a los ojos del no experto: número de páginas, de colaboradores, temática, calidad de los trabajos, etc. En esta línea merece ser destacada la proyección de la revista tanto en el ámbito español como el extranjero, prueba de lo cual es la amplísima cantidad de intercambios establecidos con otras publicaciones (cerca de los trescientos).

Después de la conferencia llegó el turno de preguntas, coordinado por el Secretario de la Revista. El diálogo se dedicó, más que a la formulación de preguntas propiamente dichas, a la manifestación de agradecimientos y valoración positiva de la labor realizada. Finalizado después de unos diez minutos, a continuación el cuarteto "Campo de Estrellas" interpretó el Cannon de J. Pachebell.

Acto seguido todos los participantes fueron invitados a tomar un café en el comedor del Seminario situado en la misma planta del Salón de actos. Al volver otra vez a la planta principal del Seminario, los participantes podían encontrar una exposición de los diferentes números de la Revista, así como de otras publicaciones patrocinadas por la misma. Por ser una ocasión especial, tuvieron la oportunidad de adquirir de forma gratuita ejemplares tanto del último número como de los anteriores, así como comprar otras obras expuestas.

Todo el grupo, entorno a las trece horas, se desplazó a la Catedral de Mondoñedo, donde fue recibido por el Deán D. Enrique Cal Pardo. Comenzó el acto con la actuación del Orfeun de la Sociedad de Obreros Católicos de Mondonedo, cantando tres canciones gallegas. A continuación, el Dean ofreció a todos los asistentes una pormenorizada explicación de la Catedral, tanto en su aspecto histórico como arquitectónico. Finalmente, todos tuvieron la oportunidad de hacer una visita guiada al Museo, contiguo a la Catedral.

Los actos terminaron con la comida en el Seminario, a la que asistieron todos los invitados. En el momento de los brindis varias de las autoridades presentes tomaron la palabra para dejar constancia de la satisfacción que todos habían experimentado tanto por poder celebrar estos veinte años de la Revista, como por todos los actos celebrados a lo largo de la presente jornada.

Finalmente, los seminaristas de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, que colaboraron generosamente en todo el desarrollo de este día, repartieron a los asistentes una bandeja de recuerdo del evento celebrado y, por último, como colofón, actuó el Cuarteto "Campo de Estrellas" interpretando el Concerto alla Rustica de A. Vivaldi."

                                       Benito Méndez Fernández, Mondoñedo, 30 de Octubre de 2004

 

Discursos

Presentación y acogida por parte del Director de Estudios Mindonienses

Excelentísimo y Reverendísmo Señor Obispo,

       Excelentísimo Señor Presidente de Caixa Galicia.

       Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades.

       Estimados colaboradores y amigos de Estudios Mindonienses.

       Señoras y Señores.

En nombre del Consejo de Redacción y del Consejo Asesor de Estudios Mindonienses quiero agradecer a todos ustedes, y de forma particular a cada uno, tanto su presencia aquí esta mañana, como su estímulo y aprecio por la labor de nuestro Anuario de Estudios durante estos veinte años. Desde su nacimiento hemos querido entenderlo como un servicio a la sociedad y a la Iglesia de Galicia.

Permítanme reiterar una vez más que sin el trabajo y el apoyo de cada uno de ustedes nuestro proyecto no seria posible. Por eso, y para hacer sincero honor a la verdad, van a permitirme que me refiera expre­samente a algunas personas que han hecho posible que hoy estemos celebrando este Vigesimo Aniversario:

A D. Luis Asorey y a D. Vicente Iglesias Martelo, de Caixa Galicia, por haber creído en nosotros como personas y por fiarse más de nuestras palabras que de nuestras obras.

A Monseñor Miguel Ángel Araújo, a D. Uxío García Amor y a D. Amable Rodríguez Armada, por su apoyo, cada uno en la medida de su situación y de sus posibilidades, a una empresa sin grandes visos de futuro.

Personalmente, como director de Estudios Mindonienses, me siento obligado a dejar constancia de mi sincero agradecimiento por la colaboración de un grupo tan amplio de consejeros y colaboradores, que me han secundado mucho más  de lo que que yo sería capaz de esperar.

Hoy, de un modo especial, quiero agradecer la presencia de mis colegas de Claustro de Profesores del Instituto Teológico Compostelano y de tantos amigos venidos un poco de todas partes.

 Y ¿cómo no? de las autoridades que nos presiden y de aquellos que nos acompañan: el Ilustrísimo Señor Alcalde de Cedeira, la Ilustrísima Señora Alcaldesa de Gutiriz, el Señor Teniente de Alcalde de Ferrol, el Excelentísimo Señor D. César Aja, ex-Alcalde de Viveiro y gran colaborador de Estudios Mindonienses, el Señor D. Eduardo Pardo, director del Instituto de Estudios Gallegos "Padre Sarmiento" y a varios Señores profe­ores de las Universidades de Santiago y A Coruña.

En fin, gracias de corazón a todos y a todas. iOjala os sintáis como en vuestra casa! y que esta jornada sirva para estrechar nuestros vínculos de amistad y nuestro compromiso con la causa de la cultura gallega, de la que Mondoñedo es templo y ahora, lugar de recogimiento y espacio abierto a las ideas y proyectos pensados en funcin, no sólo del pasado, sino sobre todo del futuro.

Estudios Mindonienses ha nacido con la pretension de dar a conocer el legado cultural de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol y de la antigua provincia mindoniense, además de otros aspectos que conforman su legado propio, tanto eclesiástico como civil, sin desdeñar otros estudios sobre Galicia e, incluso, dar cabida a algunas aportaciones de tipo teológico-doctrinal, que nos aporten el marco interpretativo de los hechos históricos; hechos que nunca son neutros, sino que siempre están necesitados de esa perspectiva trascendente, que es como la piedra angular sobre la que se sostienen tantas obras del pasado, que los creyentes pensamos como auténtica garantía de un futuro plenamente humano y redimido en plenitud.

Aspecto este al que los cristianos no podemos renunciar por honestidad intelectual y por la dinámica intrínseca de la misma verdad revelada. Por ello, podemos afirmar que la propuesta de Estudios Mindonienses se sitúa en un ámbito de total actualidad, como son los estudios locales, siendo una iniciativa no universitaria —en el sentido académico-, pero sí universal, en un verdadero "aiuntamiento" de esfuerzos e ilusiones, en la que todos somos profesores y alumnos, como así había defi­nido la Universidad el Rey Sabio. Se trata, pues, de una pretensión científica que, partiendo de lo local y lo propio, no se identifica en absoluto con "localista". Sus miles de páginas son prueba fehaciente de ello.

Las diversas instituciones eclesiásticas y civiles aquí estudiadas, los fondos provenientes de nuestros archivos Diocesano y Catedralicio —magníficamente inventariados e incluso regestados-, las colecciones documentales de nuestros monasterios y de otros de Galicia, así como un ingente número de páginas que recogen documentación de primera mano, son una fuente inagotable de datos para las distintas ramas del saber: la historia, la economía, la filología, la antropología cultural...

Con todos los colaboradores, muchos de los cuales estan aquí presentes, hemos contraído una deuda impagable; deuda que debemos amortizar con agradecimiento y, por supuesto, deuda pendiente en euros, puesto que ninguno ha percibido un solo céntimo. Alguien ha dicho que en España investigar es un drama. Y yo diría que es  un gozo, puesto que todo to regalado resulta gozoso, y este es el gran regalo que todos hemos recibido, fruto de un trabajo ingente computado en miles de horas de trabajo abnegado y plasmado en las más de quince mil páginas de Estudios Mindonienses.

Por otra parte, no podemos dejar de aludir al significado de Estudios Mindonienses para esta Iglesia Mindoniense. Nuestra iglesia diocesana, por diversos imperativos, carece de instituciones académicas que la hagan presente en el mundo de la cultura y poder asi ofertar un espacio de diálogo a los hombres y mujeres que viven en esta tierra y entregan su vida a las más diversas ramas del saber. La Iglesia no necesita poder; tiene que bastarle con el que brota de la fuerza del misterio pascual de Cristo. Todo otro poder le esclaviza y le imposibilita para transmitir fielmente a aquel que "no vino a ser servido sino a servir". Pero la Iglesia necesita autoridad; esa autoridad que nace del servicio a la verdad, a los hombres y mujeres de todo tiempo, especialmente a los pobres. El servicio a la verdad del hombre tiene que ser una propuesta en diálogo con las diversas manifestaciones del espíritu humano, expresión de las cuales son las diferentes manifestaciones de la cultura y al mismo tiempo el diálogo con esta. La cultura del pasado de Galicia está impregnada por la dimensión religiosa. Podremos decir lo mismo de las iniciativas culturales, que brotan un poco por todas partes en la Galicia moderna ¿No estará la Iglesia Gallega manteniendo sus estructuras de espaldas a los hombres y mujeres que están marcando culturalmente el futuro de nuestra tierra y de nuestras gentes?  ¿No damos más la impresión de ir agotados corriendo en pos de la historia, reclamando nuestra parcela de protagonismo, que la de ir proponiendo ámbitos y espacios de diálogo en el que aportemos una concepción positiva del hombre y de la historia, propias de la antropología cristiana?

Según el pensamiento cristiano-católico el hombre no puede acceder a la verdadera y plena humanidad más que a través de la cultura, es decir, cultivando los bienes y valores de la naturaleza. Por tanto, siempre que se trata de vida humana, naturaleza y cultura están en íntima conexión. Con "cultura" se indica, en general, todo aquello en lo que el hombre afina y desarrolla sus múltiples cualidades espirituales y corporales, tal como nos enseña el Concilio Vaticano II en el número 53 de la constitución pastoral Gaudium et Spes.

Para nosotros, creyentes, el Evangelio es la más eminente forma de cultura porque integra todos los esfuerzos y posibilidades humanas para que el hombre vaya llegando a ser —fieri— lo que está llamado a ser: icono e imagen de Dios. Con la convicción cierta de aquello que magistralmente expresó San Ireneo de Lyon en la antiguedad cristiana: Deus facit, homo fit. Dios hace, el hombre se hace. El hombre hecho plenamente es Jesucristo, que representa los más altos valores humanos, siendo el innegable patrimonio cultural de la humanidad. El Evangelio vivo va asumiendo como propias todas las manifestaciones auténticas de valor y cultura del hombre. Por eso podemos concluir brevemente, para no alargar demasiado esta intervención, que la cultura es, ante todo, una labranza o laboreo, fruto del esfuerzo de las potencias materiales y espiri­tuales, para la elevación de la persona y su dignidad en sus diferentes niveles. La cultura da al hombre capacidad para encontrarse a si mismo y facilita los caminos para reconocerse en los proyectos y valores que lo perfeccionan y trascienden. Por el contrario, lo que se oponga a este proyecto de ser mejores y al esmero ético de crecer en dignidad sera incultura, pseudo cultura o anticultura. Ya para los clásicos, como Cicerón, existen los cultores veritatis (amigos de la verdad), los cultores minervae (los que cultivan las letras), los cultores animi (los que cultivan la filosofía) y los cultores dei (que sería la práctica religiosa). A esta tarea quisiéramos invitarles a cada uno de Vds. como tendríamos que articular foros de encuentro y diálogo que hagan creible nuestra oferta cultural y creyente a los hombres y mujeres de hoy. Los que nos sucedan se pregun­tarán por la validez permanente o no de aquello que les entreguemos. Si Estudios Mindonienses puede aportar una plataforma que contribuya a ello no sería honesto el desperdiciarla.

Así pues, el futuro de nuestra revista debe estar abierto a nuevas tareas y compromisos. Se están llevando a cabo trámites para establecer una fundación en el antiguo Mosteiro de San Martino do Couto, en Narón. Allí se establecería el gran fondo de revistas e intercambios que recibimos. Al mismo tiempo quisieramos crear alli un Centro de Estudios Locales en colaboración con otras publicaciones del mismo signo, instituciones culturales de Ferrolterra y la propia Universidad. También se cree necesario recuperar los congresos acerca del legado cultural de la Diócesis Mindoniense, cuya serie hemos iniciado en colaboración con la Facultad de Humanidades de Ferrol.

E estan vostedes no Seminario de Mondonedo, a instituciOn que hoxe e sempre nos acolle, e que eu me honro en representar como Rec­tor dende hai tamen case vinte anos. A simple evocacion deste nome tra­enos ao pensamento a sombra plurivalente dunha arbore frondosa que contribuiu, como moi poucas institucions de Galicia, ao engrandece­mento da nosa cultura nas distintas ramas do saber, e a ser un facho de espiritualidade que fixo posible a vivencia da fe cristia nestas terras da Galicia septentrional. Xa se fixo o elenco dos poetas que frecuentaron estas aulas e moi axina vera a luz unha obra que nos permitira unha aproximacion exhaustiva aos mesmos.

Pero esta pendente aínda un estudio máis amplo de escritores en prosa, historiadores, teólogos, sindicalistas e xornalistas, etc..., en definitiva da grande aportación que esta casa fixo a cultura e a evanxelización de Galicia. A esta tarefa convoco hoxe a algúns dos aquí presentes, que tendes capacidade para facelo e, coma quen vos fala e tantos outros, temos una débeda de gratitude pendente coas persoas que nos deron o mellor de si e que, por forza ou por gracia, deron froito en cada un de nos.

Quero agradecer, pois, o esforzo, o traballo e a presencia de todos vostedes. Un agradecemento moi especial á Fundacion Caixa Galicia e ao seu presidente, D. Mauro Varela, a quen queremos mostrar a nosa gratitude unha vez máis pola súa xenerosidade e a súa comprensión para todo o labor de Estudios Mindonienses. Mesmamente esta celebración que hoxe nos reuniu aquí foi idea sua, mostrando en todo momento un interese especial para que fose un éxito. Cousa que me lembrou constantemente o bo amigo e xeneroso colaborador de Estudios Mindonienses, D. Ramon Soilán, Director da Obra Social de Caixa Galicia en Lugo, que de boa gana estaría hoxe aqui connosco.

Por último, so me queda pedirlles, parafraseando a D.Álvaro Cunqueiro, aínda que de xeito máis pragmático e menos poético: que fagan posible "outras vinte primaveras máis" para Estudios Mindonienses. E daquela —como din as nosas xentes— xa falaremos. Moitas gracias".

                      Segundo L. Pérez López, Director de Estudios Mindonienses

 

 

Saludo del Presidente de Caixa Galicia

"Excelentísimo y Reverendísimo Señor Bispo, Ilustrísimo Señor Alcalde, Señor Vicario Xeral da Diocese, Señor Director de Estudios Mindonienses, miñas donas, meus señores.

Temos nas nosas mans o exemplar número vinte dos Estudios Mindonienses, anuario do Centro de Estudios da Diocese de Mondonedo-Ferrol co que colabora dende os seus inicios a Fundacion Caixa Galicia.

Como nos ten acostumado, o libro e unha manifestacion de calidade e prestixio, que recolle traballos coa profundidade e o rigor historico que o acreditan como imprescindible para o seguimento da reflexion e inves­tigacion actuais.

Para a Fundacion Caixa Galicia é un orgullo colaborar desde hai vinte anos na edición dos Estudios, que abranguen un amplo número de disciplinas científicas e filosóficas.

O éxito dunha publicación, máis que de quen a apoiamos como mecenas ou editores, é dos que a fan posible ano tras ano, como e este o caso. As nosas felicitacións, pois, para Don Segundo Pérez, como director da obra, e todo o seu Consello Directivo, que souberon gañar o respecto dos que conecen o inmenso esforzo que supón sacar, un tras outro, volumes desta calidade.

Unha calidade que ven avalada polos traballos presentados, que van moito máis alá de simples artigos de divulgación científica e que se erixen con voz propia como referencias ineludibels para futuras investiga­cións, como máis dunha vez xa manifestei desde esta mesma tribuna. Os nosos parabéns, así pois, a tódolos colaboradores que participaron nestes vinte números dos Estudios Mindonienses

Vinte números e outos tantos anos que se conmemoran ó longo de máis de mil páxinas con catorce artigos, unha recensión de publicacións sobre Galicia no ano 2003 e un completo índice de escritos e autores publicados na historia dos Estudios. Ata este intre, máis de 15.000 páxinas avalan o traballo do equipo editorial desta publicación, repartidas en universidades de Galicia, España e outras 30 de todo o mundo.

Nesta ocasión, como era mester, inclúense traballos vinculados a peregrinación xacobea, ao segundo centenario da Ilustración en Galicia, as ordes existentes na Galicia do Antigo Réxime, a o noso patrimonio histórico e artístico a través das súas obras e autores, a historia da Igrexa na nosa comunidade ou da sociedade galega e dos seus intelectuais.

Ademáis, este volume recolle un recordo por quen era "un home bo", D. Amable Rodríguez Armada, quen tamén traballara con ilusión e dedicación plena por Galicia dende o Consello de Administración da Caixa de Aforros en Ferrol.Él soubo como poucos traballar pola bisbarra de Ferrol, pola súa Diocese e sen él non existiría esta publicación.

Por último, reiterar os meus parabéns a Estudios Mindonieneses, e desexarlle a esta obra o futuro de éxito que sen dúbida merece".

...Moitas gracias

                         Mauro Varela Pérez, Presidente de Caixa Galicia

 

 

Palabras de acogida y agradecimiento de Mons. Gea Escolano, Obispo de Mondoñedo-Ferrol

"Excelentísimos e Ilustrísimos Señores, dignísimos representantes de Caixa Galicia, estimados colaboradores cientificos de Estudios Mindo­nienses, Señoras y Señores:

En primer lugar, quiero presentarles mi cordial saludo y darles la bienvenida en nombre de esta Iglesia mindoniense, cargada de historia y de Vida, a la que Vds. han querido honrar con su colaboración, trabajo y amistad. Por todo ello, nos sentimos muy honrados y quiero agradecerles de todo corazón su entusiasta respuesta a esta convocatoria para conmemorar los veinte años de nuestro anuario de estudios.

Después de casi veinte años prologando ESTUDIOS MINDONIEN­SES me doy cuenta de la gran riqueza cultural que supone esta publicación para nuestra Diócesis y Galicia entera. Son muchos los estudios e investigaciones de primera mano que enriquecen el patrimonio cultural y espiritual de esta tierra en sus más variadas facetas. Podemos afirmar que la historia de nuestras instituciones ya no es la misma desde que apareció ESTUDIOS MINDONIENSES hasta hoy. En verdad se hace cultura, se hace Iglesia, se construye futuro con obras como esta. Por esto, quiero levantar acta agradecida del trabajo hecho y del compromiso real, y no solo de palabra hueca, con la cultura gallega y la función de la Iglesia dentro de esta sociedad, representados por ESTUDIOS MINDONIENSES

En este marco de referencia, desde sus propias limitaciones, quisiera situar el trabajo de nuestro anuario Estudios Mindonienses. Ha sido creado como un servicio a la Iglesia y a la cultura de Galicia, sin competencias ni pretensiones falaces, sino para hacerse eco de lo que significan tantas obras, instituciones, personas y acontecimientos que, desde el móvil de la fe cristiana, hacen vivo y real el compromiso cristiano con la Iglesia y la sociedad gallega. Son 20 años de trabajo serio y concienzudo, y en varios miles de páginas desfila una gran riqueza de datos, fuentes documentales y personas que han configurado la historia pasada y hacen posible la realidad presente de nuestra Iglesia.

Por ello, estos trabajos contribuyen a hacer realidad la Iglesia como comunión y son referencias obligadas para hacer una Teología de la Historia desde nuestro ámbito concreto. Desde aquí se puede entender y explicar la historia del cristianismo pero, sobre todo, la vivencia de una fe enraizada en un tiempo y en una historia concretos. A los aspectos meramente eclesiales o institucionales de la Iglesia se añaden otros estudios de carácter filológico o de historiografía civil. No podia ser menos, la Iglesia Mindoniense vive en referencia a otras iglesias, al pensamiento y la cultura del entorno, a Galicia, al mundo y a la Iglesia Universal.

No está de moda invertir en obras culturales de este tipo; sin embargo, es una inversión que perdura mas allá de modas o situaciones efímeras, con una proyección insospechada tanto en el espacio como en el tiempo. En razón de ello debemos dejar constancia de la generosidad con que a esta obra contribuye la FUNDACIÓN CAIXA GALICIA, sin cuya ayuda no hubiese sido realidad. Les honra a ellos y da carta de veracidad a su compromiso con el hombre y la cultura de esta hermosa tierra del noroeste hispánico.

Existen aspectos del patrimonio cultural de los pueblos que van mas allá de cuestiones confesionales porque reflejan el alma de un pueblo. Esta es la razón de la relación existente actualmente entre sociedad civil y confesiones religiosas para recuperar el patrimonio cultural de nuestra civilización desde los ámbitos más diversos. Ahí están la recuperación de fuentes documentales, exposiciones de diverso rango y ámbito, las monografías sobre instituciones y acontecimientos del pasado, que proyectan su luz en el presente sin cuya aportación no se puede construir el futuro. Se nos ofrece aquí un amplísimo campo para el diálogo entre la fe y la cultura en su raiz genuina y original. Decimos genuina porque en la, cultura se expresa lo universal y particular del hombre como posibilidad y realización. Decimos original porque se expresa lo propio y específico del hombre en sus dimensiones más profundas. Una de estas dimensio­es, para el creyente la principal, es la fe.

Nos lo dijo magistralmente Juan Pablo II en Medellín el 5-7-1986. ('La fe ofrece la visión profunda del hombre que la cultura necesita, mas aún, solamente ella puede proporcionar a la cultura su último y radical fundamento. En la fe cristiana la cultura puede encontrar alimento, la inspiración definitiva».

Desde esta perspectiva las confesiones religiosas, y en concreto la Iglesia, tienen mucho que ofrecer al hombre de hoy. La fe, vista desde ese horizonte, compromete al hombre en la totalidad de su ser y de sus aspiraciones. Una fe que se situase al margen de lo humano y, por tanto, de la cultura, sería infiel a la plenitud de cuanto la palabra de Dios manifiesta y revela, una fe decapitada, más aún, una fe en proceso de autodisolución. La fe cristiana no destruye la cultura sino que la eleva y purifica. No rechaza ningún valor genuino de la sociedad o de un pueblo, sino que fortalece aquello que es valor permanente y objetivo a la luz del Evangelio. Por esto la fe, lejos de ser un obstáculo, es una fuerza fecunda para la creación de cultura. No cabe duda, pues, que fe cristiana y cultura humana están en estrecha conexión y el gran drama del futuro sería el enfrentamiento o la ruptura entre la cultura y la fe, como ya señaló, en su día, el papa Pablo VI.

El actual papa Juan Pablo II ha dicho reiteradamente que nos encontramos frente a un cambio de época en la historia del mundo. En esta difícil transicion hacia un futuro, que nadie puede prever o adivinar, debe desempeñar un papel importante el sentido que aportan la fe y la esperanza cristianas. En ese nuevo clima cultural y espiritual del futuro habrá que abordar, además del problema específicamente religioso, los grandes temas éticos y antropológicos, Íntimamente relacionados con las preguntas últimas sobre el hombre y el cosmos.

Esto nos situa en un horizonte nuevo que llamamos esperanza. Se observa por todas partes que el hombre espera, aunque sea desesperadamente, porque es constitutivamente un ser abierto a la esperanza. Por lo menos espera vivir, seguir viviendo, y tras ese anhelo, está el misterio que reclama su autotrascendencia o superación. Así lo confesaba con radicalidad Miguel de Unamuno: "Me pasaré la vida luchando con el misterio y aún sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi aliento y mi consuelo». La fe ilumina el sentido de esta esperanza, ofreciéndole al hombre el espejo en que se refleja su propia imagen: "En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (GS n° 22).

El hombre, si es imagen de Dios, todavía no ha alcanzado lo que está llamado a ser en Cristo. Podríamos decir que, en este sentido, la "evolución" aún no ha llegado a la plenitud de su destino. Y lo mismo se ha de decir de la historia, que evoluciona en su conjunto linealmente en el tiempo hacia esa plenitud prometida: este es el progreso al que tiende la esperanza cristiana, que puede, it al unísono con la cultura o entrar en conflicto con la misma en un momento dado. El peligro de ruptura entre fe y cultura, con el correspondiente sentido de futuro que da la esperanza cristiana corre, hoy más que nunca, un peligro real e irreversible. Gianni Vattimo, en su obra "El fin de la modernidad", describe los peligros de una cultura sin horizonte y sin sentido.

"La historia que, en la visión cristiana aparecia como historia de la salvación, se convirtió primero en la búsqueda de una perfección intraterrena, y luego, poco a poco, en la historia del progreso; pero el ideal del progreso es algo vacío y su valor final es el de realizar condiciones en que siempre sea posible un nuevo progreso. Y el progreso privado del "hacia dónde" en la secularización, llega a ser tambien la disolución del concepto mismo de progreso, que es lo que ocurre precisamente en la cultura entre el siglo XIX y el XX>.

No puedo terminar estas palabras sin felicitar efusivamente a todas las personas que hacen posible este "pequeño gran milagro" en el otoño de cada año. A todos, director, miembros del consejo, colaboradores y de una forma personal a D. Mauro Varela que, en nombre de Caixa Galicia, nos honra con su presencia dándonos su confianza y estímulo, como lo hiciera D. Luis Asorey, y nos garantiza que la Fundación Caixa Galicia seguirá, con su generosidad, haciendo posible que este "pequeño gran milagro" siga ocurriendo en el futuro.

Muchas gracias y bienvenidos todos a este su hogar mindoniense, cuna de poetas y escritores, tierra de buen pan y grandes hombres y mujeres que custodian, con verdadera pasión, la riqueza de su historia y sus grandes fuentes culturales, sin las cuales todos nosotros nos sentiríamos un poco más pequenos y empobrecidos. Ad multos annos bajo la guía y protección de San Rosendo y Nuestra Señora de los Remedios.

              José Gea Escolano, Obispo de Mondoñedo-Ferrol

 

 

Veinte años de "Estudios Mindonienses" (1985-2004)

Si para Tácito quince años es "una etapa decisiva del tiempo humano" para ESTUDIOS MINDONIENSES la publicación del núnero 20 es no sólo un motivo de legítimo orgullo que llega a todos sus estamentos (consejos directivo y asesor, colaboradores, suscriptores y lectores), sino también la conciencia de un modo de plenitud dificilmente repetible.

Este acto de presentación pública del número 20 tiene por ello un carácter de celebración, conmemorando la permanencia y auge de la revista durante una veintena. Como celebración es una jornada de alegría y satisfacción colectiva, sin duda necesaria para nuestra propia y comunitaria autoestima. En el tradicional argot eclesiástico, al final de una buena celebración, se solía usar la expresión "Que descanses"; efectivamente, para nosotros es el momento de descansar satisfechos, pero solo un momento, antes de continuar la tarea.

En estos veinte anos la marcha de la revista ha sido ascendente: en número de páginas, espectro temático desarrollado, variedad de autores, calidad de contenidos... ESTUDIOS MINDONIENSES ha llegado a alcanzar rango entre las revistas gallegas e incluso españolas de su especialidad y ha marcado su espacio propio, que le viene inicialmente fijado por Galicia y específicamente por la referencia mindoniense de su territorio, historia, realidad eclesial y sociológica. No solo la avalan el número y variedad de sus autores, sino su relevancia científica y profesional, cultural y crítica dentro de nuestro entorno. Pocas publicaciones del mismo pueden aportar en los veinte áreas de referencia un balance a su nivel.

Para no redundar en lo que dice la introducción a los índices que tienen en sus carpetas, permítanme completarla con una visión panorámica de carácter retrospectivo y valorativo sobre las principales aporta­ciones de la revista en esta etapa, subrayando algunos elementos y aspectos que presenta su trayectoria veintenal.

Propósitos y objetivos

ESTUDIOS MINDONIENSES ofrece al frente de cada número una Presentación a cargo de quien dirige en cada momento la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, donde se marcan —recuerdan, actualizan— los objetivos generales y las referencias fundamentales que rigen y orientan la marcha de la revista. Estas introducciones forman ya un pequeño corpus directivo de casi un centenar de áginas, del que extraemos algunas citas.

El primer número de la revista era muy explícito en sus propósitos: "Una Iglesia local que intenta ahondar con seriedad científica y repensar sus propias raices históricas, culturales, sociales y comunitarias está no sólo asegurando su personalidad comunitaria pretérita, sino también su propia realidad presente y futura, clarificando su auténtica identidad... Para asegurar cualquier proyecto válido de futuro resulta imprescindible afirmarse en las raices que, a través de la historia, fueron configurando nuestro ser comunitario"

Ese deseo de identificación con las propias raices tenía como objetivo, en último extremo, prestar un mejor servicio al hombre de esta tierra y de este tiempo por parte de la Iglesia mindoniense: "Todo lo que desde la realidad presente o desde la historia contribuye a crear una mística de identificación con nuestra Iglesia local debe ser potenciado y estimulado; es un impulso más hacia esa fraternidad y ese espíritu de familia que hacen de la Iglesia un lugar de comunión, de participación y de responsabilidad a todos los niveles"

Al final de su primer decenio de existencia, Monsenor Gea constataba que ESTUDIOS MINDONIENSES se había convertido "en una fuente obligada de consulta para quienes quieran estudiar la vida y la historia de Galicia en úultiples aspectos" y ello situaba "esta Diócesis a la altura de otras instituciones culturales de prestigio que se esfuerzan por conservar el patrimonio cultural de este pueblo... El pueblo gallego sin la experiencia de su fe cristiana queda hondamente mutilado, y querer verlo de otra manera es deformar gravemente su realidad. Por eso es necesario a todos los niveles la profundización en la conciencia y vivencia del patrimonio cristiano que sigue vivo en el presente de Galicia"

Y en la presentación de este número 20 que les estamos ofreciendo, Monsenor Gea estima que la revista "es uno de los trabajos mas serios que se han llevado a cabo en estos años en nuestra Diócesis", porque ha intentado presentar su historia cristiana "como signo objetivo, público y normativo de la palabra y de la presencia de Cristo, pretende ser la narración de la presencia de Dios en la historia humana y la historia de la vida y la actuación de los creyentes". ESTUDIOS MINDONIENSES, continúa, ha puesto de relieve con su andadura que esta historia de la Iglesia gallega y mindoniense, "como toda historia humana, no ha sido rectilínea ni siempre coherente... Grandes pasiones y admirables virtudes se han encontrado implicadas de mil maneras. El poder y el amor, la venganza y la misericordia, la compasión y la violencia sobresalen en estas páginas, que en una labor ardua y digna de elogio se han ido escribiendo en estos veinte años"

Visión global

Los Índices veintenales a que nos hemos referido dan cuenta del volumen de lo publicado materialmente en este período (unas 15.500 páginas), de los autores que las hicieron posible con sus aportaciones (145 autores personales, 110 varones y 35 mujeres),con un total de 370 escritos (326 en castellano, 90%; 43 en gallego, más del 9%; y 1 en inglés, 0,27%), lo que da una media de dos escritos y medio por actor.

Por debajo del frío lenguaje de las cifras (siempre se le define así), hoy nos parece que transmiten una realidad cálida y significativa, que justifica con creces la celebración de esta revista, a sabiendas de que llega a más de quinientas instituciones de Europa y América y posiblemente a varios miles de lectores. Pues esos quince millares de páginas publicadas, pese a ser diversas en contenido y valor, son todas importan­tes. Aparte las 20 introducciones y las 53 recensiones que las enmarcan, la mayoría de los escritos (297) son artículos de muy diversa índole, todos interesantes por algún concepto.

Quizás el solo dato numérico sobre el idioma de los escritos sea equívoco: en torno al 90% en castellano y al 10% en gallego. Hay que tener en cuenta los ámbitos a que llega (Galicia, España e incluso fuera de nuestras fronteras) y la universalidad de muchos de sus contenidos, en la mayoría de los cuales por encima del idioma en que se expresan está muy presente el espíritu gallego.

Revisando recientemente el epistolario del famoso P. Isla encontré una carta dirigida a unos amigos de Salamanca, cuando se hallaba en la cumbre de la fama, los cuales querían publicar su correspondencia, a lo que el se opuso con este agudo discurso:

"Aunque mis cartas fueran más elocuentes que las de Cicerón, más sentenciosas que las de Seneca, más eruditas que las de Justo Lipsio, más sonadas que las de Voiture, más discretas que las de Balzac, más juiciosas que las del cardenal Palavicino, más graciosas y más embusteras que las del ilustrísimo Guevara, más almidonadas que las de Don Antonio de Solis, más lánguidas y más afectadas que las de Mayans, más elegantes que las de San Jerónimo, más dulces que las de San Bernardo, más tiernas que las de San Francisco de Sales, más místicas y más caseras que las de Santa Teresa, más duras que las del P. Nieremberg, y más espirituales que las del P. Colombier; digo que, aunque fueran todo esto y mucho más, tendría que sentir si las viera de molde"

El docto autor del Fray Gerundio de Campazas quizás describia, con afectada humildad, lo que inconscientemente pensaba o deseaba que fueran sus epístolas. Pero a mi me ha sugerido que, en buena medida, lo han conseguido los escritos publicados estos veinte años en ESTUDIOS MINDONIENSES, al menos los elogios más positivos: ser elocuentes, sentenciosos, eruditos, sonados, discretos, juiciosos, graciosos, elegantes, dulces, tiernos, místicos, espirituales...

Contenidos

ESTUDIOS MINDONIENSES se define como anuario de estudios históricos y teológicos de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, pero su ámbito se extiende a toda Galicia y aún fuera de ella. Los volúmenes anuales oscilan entre 400 y 1.200 páginas y entre 13 y 25 escritos.

Aunque los números no obedecen a una programación monográfica, hay temas que se desarrollan continuándose durante varios años. Por ejemplo, los escritos de Balea Méndez sobre catálogos de la biblioteca del seminario mindoniense; los de Margarita áanchez sobre la historia moderna de la villa de Ferrol; el episcopologio mindoniense de Cal Pardo; la serie de Carriedo Tejedo sobre episcopado mindoniense y gallego del primer milenio; o la de Zaragoza Pascual sobre benedictinos de los conventos gallegos.

Por su parte, algunos autores parecen haberse especializado en hacer recensiones: Carlos de Castro, Novo Cazón, Segundo Pérez...

Hoy se puede afirmar que cada número de ESTUDIOS MINDONIENSES es una verdadera colectanea, en la que se encuentran escritos de extensa y/o novedosa investigación, junto a precisas y cortas monografías, artículos del más puro estilo científico, otros de reflexión teológica, catálogos de fondos documentales, biografías de personajes gallegos...

En el plano general en que nos movemos, nos referimos a cuatro grandes áreas que dan cabida a la mayoría de las publicaciones de nuestra revista.

Históricos

Destacan sobre los restantes por su número, calidad, extensión, etc. Unos son de carácter general (gallegos, diocesanos, instituciones, órdenes religiosas, episcopologios, períodos históricos); otros son más monográficos y específicos (dominios eclesiásticos, monasterios, heráldica, profesiones, personajes). En este sentido destacan numerosas biografías de obispos, sacerdotes, personajes civiles...

No son raros en este bloque los escritos de contenido novedoso, las obras de seria investigación; tesis doctorales, tesinas, monografías específicas... En los veinte años se han estudiado a fondo importantes elementos de la historia de Galicia y de la diócesis mindoniense, a menudo especificados a instituciones eclesiásticas y religiosas, cofradías, fundaciones, obras concretas.

Documentales

Abundan los estudios sobre historia medieval y moderna que aportan fondos de archivos y bibliotecas, colecciones y estudios documentales, a veces sobre material inédito. Se han ofrecido en este bloque autén­ticos descubrimientos, informaciones originales, catalogaciones de enorme utilidad para el investigador. Ofrecemos dos únicos y significativos ejemplos, sobre todo por su extensión: el de Lopez Sangil sobre documentación del monasterio de Monfero (462 páginas), y el de Ma del Mar Grana sobre la del monasterio de Villaoriente (452 páginas), entre ambos el 6 % del total publicado.

Teológico-Eclesiásticos

Este bloque quizás sea la mayor laguna de la revista, sobre todo en comparación con los escritos históricos, cuyo total desequilibra claramente ese doble contenido programado en su proyecto. Apenas una docena de artículos caben en este apartado, frente al más de un centenar de contenido histórico, pero es forzoso referirse a ellos con detalle.

Sobre temática directamente teológica se han publicado algunos estudios de interes: el de García Tato sobre la infalibilidad pontificia; los de Segundo Perez sobre antropología teológica y el Sacramento de la penitencia; de Pilar Pena Bua sobre las doctrinas de Lutero y Melanchton; los de Bretal, recensionando varias obras de contenido sacerdotal.

Sobre temtica eclesi´´astica destacamos los artículos de Mons. Araujo Iglesias sobre aportaciones al Vaticano II; varios de Gonzalez Cougil sobre liturgia gallega; los de Segundo Perez y X. A. Miguélez sobre religiosidad popular; el de Benito Mendez sobre el tema fe-cultura; algunos de Novo Lodos sobre cuestiones canónicas; y el de López Calvo sobre catequesis medieval en Galicia.

Varias

Es notable la gama temática abordada más o menos esporádicamente en la revista, a veces con cierta frecuencia, entre la que se encuentran también notables y aún novedosas aportaciones.

Sin ánimo de exhaustividad, citamos algunos de los temas desarrollados dentro de este bloque: artes menores (pintura, música, monografías específicas); escritos de geografía, demografía, urbanística; otros sobre cuestiones filológicas y de toponimia; algunos sobre museos y archivos; e incluso un escrito sobre la filosofía de Amor Ruibal.

Autores

Para concluir, nos detenemos brevemente en este doble e inseparable elemento (fundamental sin duda) de la revista, pues ellos son sus actores y sus contenidos, respectivamente.

Entre los 145 autores que han colaborado durante estos veinte años en nuestra publicación, los hay de todos los estamentos, niveles y personalidades, desde los noveles hasta los consagrados.

La mayoría de esos autores (109 = 75,15%) aportaron solo uno o dos escritos; un segundo grupo de autores (25 = 17,3 %) publicaron entre tres y ocho escritos; y un tercer grupo de autores (11 = 7,6 %) publicaron en total 150 escritos, cada uno al menos nueve: asi, Cal Pardo (19), Segundo Perez (18), Gonzalez Rodriguez (14), Novo Cazón (13), etc.

En los índices se destacan los once autores que han aportado escritos de más de doscientas páginas. Creemos que sus nombres se deben repetir aquí, por lo significativo de su participacion: Balea Méndez, Cal Pardo (2), García Cortés, García López, García Oro (3, en colaboración con Romaní Martínez y Portela Silva), Grana Cid, López Diaz, López Sangil, Martin Garíia, Rey Cali-1a (en colaboración con Romaní Martínez) y Trillo (en colaboración con C. Villanueva). Suman esos catorce escritos 3.980 páginas, que representan un 26,3% del total de lo publicado en la revista.

Si iniciamos nuestra intervencion con una cita de Tácito, deseamos rematarla con otra similar de Ortega y Gasset, en la introducción de La España invertebrada: "La estructura de la vida se transforma siempre de quince en quince años". Si eso es cierto, ESTUDIOS MINDONIENSES ha debido experimentar ya su primera gran transformación, es testigo ya del paso de una generación y quizás sea el momento de plantear que sus objetivos, finalidades, contenidos y colaboradores deben adecuarse a la medida que su nueva etapa vital les exija.

                Carlos García Cortés, Instituto Teológico Compostelano

 

 
 
 
 

                      

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