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"En los últimos
tiempos hemos celebrado importantes acontecimientos de la Iglesia Universal.
Desde el año dos mil, fecha que recuerda el carácter único de Cristo, como
Salvador y Señor, merece ser destacado, sobre todo, el aniversario de la
clausura del Concilio Vaticano II. Este Concilio permanece como el marco
permanente de la vida eclesial en todas sus facetas y, por ello, también lo
es para la celebración que hoy describimos.
En efecto,
cuando habían pasado veinte años de la clausura del Concilio, y cuando ya
comenzaban a hacerse los primeros balances, surge "Estudios Mindonienses".
Puede haber sido un hecho aparentemente casual, pero la Providencia divina
usa normalmente las causas segundas para realizarse. Usa sobre todo personas
especialmente sensibles a escuchar la voz de Dios y responder a ella con
espíritu de servicio a los demás.
Me permito
expresarme así porque he tenido la fortuna de ser testigo presencial de cómo
se configuró, entre otras cosas, la portada del primer número de nuestra
revista, allá en As Pontes de García Rodríguez, donde empecé mi ministerio
sacerdotal al lado de D. Segundo L. Pérez López. Soy, por tanto, testigo de
primera mano de ese necesario impulso inicial, que sirve para que las tareas
humanas comiencen a caminar, muchas veces sin saber cómo, guiadas por una
fuerza que va más allá de toda previsión optimista. Por ello, a la vista de
estos veinte años, puedo afirmar que aquel primer impulso dado por
iniciativa del director no fue casual.
No es mi labor en el día de hoy otra que la de contar los detalles
de la jornada de presentación, pero, con todo, no puedo dejar de pasar por
alto que, desde mi percepción, o, quizás, deformación teológica, ha habido
dos factores imprescindibles que han marcado la marcha de "Estudios
Mindonienses". Por una parte, un profundo cambio en la metodología de la
expresión de la fe cristiana que trajo consigo el Concilio. Sin entrar en
detalles, es conocido el método de la historia de la salvación, es decir, la
concepción de la fe como respuesta a una Revelación que se manifiesta en la
Historia, y que, por consiguiente, ha de actualizarse permanentemente si
quiere ser fiel a la marcha de la misma y a los signos que de ella proceden,
y, así, ser relevante y significativa para el hombre.
Admitido por todos el factor antropológico, un giro antropológico en la
comprensión de la fe, no menos se puede hablar del giro eclesiológico. La
Iglesia ya no es el Papa, la misma celebración el Concilio demostraba que la
Iglesia es una realidad que se hace `presente y se realiza en comunidades
locales, presididas por cada obispo (ChD 11). Es decir, la "localidad" es
relevante para comprender la Iglesia y su misión, porque ella está
condicionada por la encarnación de la misma en un contexto concreto, tanto
en lo geográfico, como en lo humano-cultural.
En consecuencia, en esa lógica era necesario cubrir un vacío: realizar la
biografía de la Iglesia Mindoniense, con todos los factores que en la
Historia la han ido configurando y modelando.
"Un pueblo es un largo y prolongado logro histórico, una obra de arte
mezclada de naturaleza y creatividad, de ser y de voluntad de ser y de
actuar, de materia recibida y de trabajo que humaniza la materialidad, de
dato y de libertad comunitarias, o sea: de historia. Un pueblo es un
precipitado histórico y una manera armoniosa de civilización" (Mons. Arauxo
Iglesias, en el N° 1 de "Estudios Mindonienses").
Reivindicar, desde el punto de vista cultural, a la Iglesia local como
sujeto histórico dentro del misterio de Dios, significaba, sin embargo, no
solamente una deuda con la Historia pasada, sino una responsabilidad con
el futuro, porque implicaba –implica– convertir a la Iglesia local en
sujeto del plan de Dios, por medio del servicio a la evangelización. Y
dentro de ese marco, ha sido constante el interés de "Estudios
Mindonienses" por la evangelización de la cultura, tal y como se puede
comprobar en todas y cada una de las presentaciones de la publicación a lo
largo de veinte años.
La
presentación del número vigésimo merecía, pues, una celebración especial.
Consistió en una media jornada intensa de estancia en el Seminario Santa
Catalina de Mondonedo, que comenzó a las 10:00 en la lluviosa manana del día
30 de Octubre del pasado año 2004.
Los
participantes recibieron sus carpetas correspondientes en la Sala contigua
a la puerta de entrada al Seminario. En ellas podían encontrar no
solamente el orden del día de los actos, sino también la relación completa
de participantes, un folleto ofrecido por el Ayuntamiento de Mondoñedo, en
el que se explicaban gráficamente sus peculiaridades más significativas y,
finalmente, lo más importante, a saber, una separata con los índices
completos de la Revista en estos veinte años.
En total, hemos contado con la asistencia de más
de ciento sesenta
personas inscritas para el evento, a las cuales
se han unido otras muchas,
sobre todo de la ciudad de Mondonedo. Además, excusaron su presencia
veinte, que, en principio, estaban inscritas.
Muchos amigos, colaboradores y protectores han
estado presentes, desde sacerdotes a laicos con importantes cargos
académicos en las distintas universidades gallegas y de fuera de Galicia,
directores de Museos y los directores de otras revistas de estudios
locales, como
Brigantium, Catedra o Lucensia.
Finalmente, también hay que dejar constancia de
la presencia de las autoridades que han presidido los actos, en total
trece:
Excmo. y Rvdmo. D. Jose Gea Escolano, Obispo de
Mondonedo-Ferrol
Excmo. Sr. D. Mauro Varela Perez, Presidente de
Caixa Galicia
Excmo. Sr. D. Cesar Aja Marino. Senador. Viveiro
Illmo. Sr. D. Luis Rego Valcarce. Alcalde de
Mondoñedo
Illmo. Sr. D. Jose Manuel Vilariño. Teniente
Alcalde. Ferrol
Illmo. Sr. D. Luis Asorey Garcia. Ex-presidente
de Caixa Galicia. Lugo
Illmo. Sr. D. Ángel Beade Torreiro. Director
Territorial de Caixa Galicia
Illmo. Sr. D. Jose Ma Fernández y
Fernández. Presidente del Cabildo. Mondoñedo
Illmo. Sr. D. Enrique Cal Pardo. Dean-Archivero
de la Catedral de Mondoñedo
Illmo. Sr. D. Félix Villares Mouteira. Vicario
General. Mondoñedo-Ferrol
Illmo. Sr. D. Leopoldo Rubido Ramonde. Alcalde
de Cedeira
Illma. Sra. Da Regina Polin.
Alcaldesa de Guitiriz
Illmo Sr. D. Eduardo Pardo de Guevara y Valdes.
Director del Instituto de Estudios Gallegos "Padre Sarmiento". Santiago.
Sobre las diez y media de la mañana todo el
grupo se trasladó al Salón de Actos del Seminario, donde comenzó la sesión
propiamente dicha. En primer lugar, el Cuarteto "Campo de Estrellas" de
Santiago de Compostela interpretó el
Ave Maria
de Franz Schubert. A continuación el Sr. Obispo
de la Diócesis, Mons. Gea Escolano, dio la palabra al Director de la
Revista, D. Segundo Pérez López.
Después de dar las gracias a todos los presentes,
especialmente a los miembros del Consejo Asesor y de Redaccion de
"Estudios Mindonienses",
por los apoyos recibidos en estos anos, pas() a
pronunciar un discurso de gran enjundia, en el que explico las
motivaciones profundas que dieron lugar al nacimiento de esta publicacion,
asi como el desarro-110 de la misma y sus perspectivas de futuro. Aunque
este discurso es publicado en su integridad en el numero actual, merece la
pena recordar sobre todo el tono de voz empleado por su autor –solemne y
emocionado a la vez– a la hora de presentar la idea orientadora de todo
el proyecto. Es esta: el servicio a la sociedad y a la Iglesia de
Galicia, desde la perspectiva de los estudios locales, en el marco de un
dialogo con la cultura, que necesita espacios concretos de desarrollo.
Después tomó la palabra D. Mauro
Varela, Presidente de Caixa Galicia. En su intervención destacó la labor
científica de los veinte anos de vida de la revista, la cual, en su
opinión, no debe ser llamada revista sino obra monográfica o cuasi. No
fueron sus palabras meramente protocolarias, sino muy cercanas, puesto que
ha sido testigo de primera mano de la cita anual que Estudios Mindonienses
ha reperesentado para la Caixa de
Galicia
desde sus comienzos. No en vano, sin la intervención del Rvdo. D. Amable
Rodríguez Armada, párroco de Ferrol y presidente de la Entidad Bancaria en
esa ciudad, no hubiera sido posible ni siquiera la publicación del primer
número.
El siguiente en dirigirse al público fue el Sr.
Alcalde de Mondoñedo, el cual ponderó el mérito de la publicación, no óolo
porque enaltece a la Diócesis sino a la misma ciudad de Mondoñedo, en
línea de continuidad con un pasado glorioso en contribuciones culturales
por parte de la Iglesia mindoniense. Aprovechó la ocasión para agradecer
al Obispo su contribución a la recuperación del patrimonio arquitectónico
local, sobre todo por la rehabilitación del Seminario, el palacio
episcopal, las obras en la Catedral o en el Monasterio de los Picos. Pero,
no en menor grado, por la recuperacion del patrimonio documental que
representan los trabajos publicados por la revista.
Finalizaron los discursos de presentación con el
saludo a los presentes por parte del Obispo de la Diócesis, el cual quiso
levantar acta de la gran labor realizada, no sólo en beneficio de la
Iglesia como tal, sino en beneficio de la cultura gallega.
Estudios Mindonienses
ha abierto una vía, una veta a los estudios, que
en este momento histórico, están teniendo un auge nunca hasta entonces
conocido. Aprovechó la ocasión para agradecer a las Instituciones
colaboradoras su participación y continuidad en el proyecto iniciado; hizo
votos por el éxito de futuros trabajos que sigan la linea marcada, como es
la contribución de la Iglesia a la cultura desde la oferta que mejor puede
ofrecerle, que no es otra que la esperanza nacida de la vida, muerte y
resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Hacia las once y cuarto de la mañana comenzó la
disertación principal del dia. Fue pronunciada por D. Carlos Garcia
Cortes, profesor del Instituto Teológico Compostelano y colaborador
habitual de
Estudios Mindonienses,
además de miembro de su Consejo de Redacción.
Versó sobre el tema: "Veinte anos de `Estudios Mindonienses' (1985-2004)".Su
amplia labor como publicista, como experto orador, pero no menos como
profundo conocedor de la historia de la Iglesia en Galicia, le ha
permitido hacer un recorrido por esta importante etapa de
Estudios Mindonienses,
que nos ha permitido valorar la inmensa cantidad
de datos que pasarían desapercibidos a los ojos del no experto: número de
páginas, de colaboradores, temática, calidad de los trabajos, etc. En esta
línea merece ser destacada la proyección de la revista tanto en el ámbito
español como el extranjero, prueba de lo cual es la amplísima cantidad de
intercambios establecidos con otras publicaciones (cerca de los
trescientos).
Después de la conferencia llegó el turno de
preguntas, coordinado por el Secretario de la Revista. El diálogo se
dedicó, más que a la formulación de preguntas propiamente dichas, a la
manifestación de agradecimientos y valoración positiva de la labor
realizada. Finalizado después de unos diez minutos, a continuación el
cuarteto "Campo de Estrellas" interpretó el
Cannon
de J. Pachebell.
Acto seguido todos los participantes fueron
invitados a tomar un café en el comedor del Seminario situado en la misma
planta del Salón de actos. Al volver otra vez a la planta principal del
Seminario, los participantes podían encontrar una exposición de los
diferentes números de la Revista, así como de otras publicaciones
patrocinadas por la misma. Por ser una ocasión especial, tuvieron la
oportunidad de adquirir de forma gratuita ejemplares tanto del último
número como de los anteriores, así como comprar otras obras expuestas.
Todo el grupo, entorno a las
trece horas, se desplazó a la Catedral de Mondoñedo, donde fue recibido
por el Deán D. Enrique Cal Pardo. Comenzó el acto con la actuación del
Orfeun de la Sociedad de Obreros Católicos de Mondonedo, cantando tres
canciones gallegas. A continuación, el Dean ofreció a todos los asistentes
una pormenorizada explicación de la Catedral, tanto en su aspecto
histórico como arquitectónico. Finalmente, todos tuvieron la oportunidad
de hacer una visita guiada al Museo, contiguo a la Catedral.
Los actos terminaron con la
comida en el Seminario, a la que asistieron todos los invitados. En el
momento de los brindis varias de las autoridades presentes tomaron la
palabra para dejar constancia de la satisfacción que todos habían
experimentado tanto por poder celebrar estos veinte años de la Revista,
como por todos los actos celebrados a lo largo de la presente jornada.
Finalmente, los seminaristas de la Diócesis de
Mondoñedo-Ferrol, que colaboraron generosamente en todo el desarrollo de
este día, repartieron a los asistentes una bandeja de recuerdo del evento
celebrado y, por último, como colofón, actuó el Cuarteto "Campo de
Estrellas" interpretando el
Concerto alla Rustica
de A. Vivaldi."
Benito Méndez Fernández, Mondoñedo, 30 de Octubre de 2004
Discursos
Presentación y
acogida por parte del Director de Estudios Mindonienses
Excelentísimo y Reverendísmo
Señor Obispo,
Excelentísimo Señor Presidente de Caixa Galicia.
Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades.
Estimados colaboradores y amigos de
Estudios Mindonienses.
Señoras y Señores.
En nombre del Consejo de Redacción y del Consejo
Asesor de Estudios Mindonienses
quiero agradecer a todos ustedes, y de forma
particular
a cada uno, tanto su presencia aquí esta mañana, como su estímulo y
aprecio por la labor de nuestro Anuario de Estudios durante estos veinte
años. Desde su nacimiento hemos querido entenderlo como un servicio a la
sociedad y a la Iglesia de Galicia.
Permítanme reiterar una
vez más que sin el trabajo y el apoyo de cada uno de ustedes nuestro
proyecto no seria posible. Por eso, y para hacer sincero honor a la
verdad, van a permitirme que me refiera expresamente a algunas personas
que han hecho posible que hoy estemos celebrando este Vigesimo
Aniversario:
A D. Luis Asorey y a D. Vicente
Iglesias Martelo, de Caixa Galicia, por haber creído en nosotros como
personas y por fiarse más de nuestras palabras que de nuestras obras.
A Monseñor Miguel Ángel Araújo,
a D. Uxío García Amor y a D. Amable Rodríguez Armada, por su apoyo, cada
uno en la medida de su situación y de sus posibilidades, a una empresa sin
grandes visos de futuro.
Personalmente, como director de
Estudios Mindonienses,
me siento obligado a dejar constancia de mi
sincero agradecimiento por la colaboración de un grupo tan amplio de
consejeros y colaboradores, que me han secundado mucho más de lo que
que yo sería capaz de esperar.
Hoy, de un modo especial, quiero agradecer la
presencia de mis colegas de Claustro de Profesores del
Instituto Teológico Compostelano y
de tantos amigos venidos un poco de todas partes.
Y ¿cómo no? de las autoridades que nos presiden
y de aquellos que nos acompañan: el Ilustrísimo Señor Alcalde de Cedeira,
la Ilustrísima Señora Alcaldesa de Gutiriz, el Señor Teniente de Alcalde
de Ferrol, el Excelentísimo Señor D. César Aja, ex-Alcalde de Viveiro y
gran colaborador de
Estudios Mindonienses,
el Señor D. Eduardo Pardo, director del
Instituto de Estudios Gallegos "Padre Sarmiento"
y
a varios Señores profeores de las Universidades
de Santiago y A Coruña.
En fin, gracias de corazón a
todos y a todas. iOjala os sintáis como en vuestra casa! y que esta
jornada sirva para estrechar nuestros vínculos de amistad y nuestro
compromiso con la causa de la cultura gallega, de la que Mondoñedo es
templo y ahora, lugar de recogimiento y espacio abierto a las ideas y
proyectos pensados en funcin, no sólo del pasado, sino sobre todo del
futuro.
Estudios Mindonienses
ha nacido con la pretension de dar a conocer el
legado cultural de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol y de la antigua
provincia mindoniense, además de otros aspectos que conforman su
legado propio, tanto eclesiástico como civil, sin desdeñar otros
estudios sobre Galicia e, incluso, dar cabida a algunas aportaciones
de tipo teológico-doctrinal, que nos aporten el marco interpretativo
de los hechos históricos;
hechos que nunca son neutros, sino que siempre están necesitados de
esa perspectiva trascendente, que es como la piedra angular sobre la
que se sostienen tantas obras del pasado, que los creyentes pensamos
como auténtica garantía de un futuro plenamente humano y redimido en
plenitud.
Aspecto este al que los cristianos no podemos
renunciar por honestidad intelectual y por la dinámica intrínseca de la
misma verdad revelada. Por ello, podemos afirmar que la propuesta de
Estudios Mindonienses
se sitúa en un ámbito de total actualidad, como son los estudios locales,
siendo una iniciativa no universitaria —en el sentido académico-, pero sí
universal, en un verdadero
"aiuntamiento"
de esfuerzos e ilusiones, en la que todos somos
profesores y alumnos, como así había definido la Universidad el Rey
Sabio. Se trata, pues, de una pretensión científica que, partiendo de lo
local y lo propio, no se identifica en absoluto con
"localista". Sus
miles de páginas son prueba fehaciente de ello.
Las diversas instituciones eclesiásticas y
civiles aquí estudiadas, los fondos provenientes de nuestros archivos
Diocesano y Catedralicio —magníficamente inventariados e incluso
regestados-, las colecciones documentales de nuestros monasterios y de
otros de Galicia, así como un ingente número de páginas que recogen
documentación de primera mano, son una fuente inagotable de datos para las
distintas ramas del saber: la historia, la economía, la filología, la
antropología cultural...
Con todos los colaboradores, muchos de los
cuales estan aquí presentes, hemos contraído una deuda impagable; deuda
que debemos amortizar con agradecimiento y, por supuesto, deuda pendiente
en euros, puesto que ninguno ha percibido un solo céntimo. Alguien ha
dicho que en España investigar es un drama. Y yo diría que es un
gozo, puesto que todo to regalado resulta gozoso, y este es el gran regalo
que todos hemos recibido, fruto de un trabajo ingente computado en miles
de horas de trabajo abnegado y plasmado en las más de quince mil páginas
de
Estudios Mindonienses.
Por otra parte, no podemos dejar de aludir al
significado de
Estudios Mindonienses
para esta Iglesia Mindoniense. Nuestra iglesia
diocesana, por diversos imperativos, carece de instituciones académicas
que la hagan presente en el mundo de la cultura y poder asi
ofertar un espacio de diálogo a los hombres y mujeres que viven en esta
tierra y entregan su vida a las más diversas ramas del saber. La Iglesia
no necesita poder; tiene que bastarle con el que brota de la fuerza del
misterio pascual de Cristo. Todo otro poder le esclaviza y le imposibilita
para transmitir fielmente a aquel que
"no vino a ser servido sino a servir".
Pero la Iglesia necesita autoridad; esa
autoridad que nace del servicio a la verdad, a los hombres y mujeres de
todo tiempo, especialmente a los pobres. El servicio a la verdad del
hombre tiene que ser una propuesta en diálogo con las diversas
manifestaciones del espíritu humano, expresión de las cuales son las
diferentes manifestaciones de la cultura y al mismo tiempo el diálogo con
esta. La cultura del pasado de Galicia está impregnada por la dimensión
religiosa. Podremos decir lo mismo de las iniciativas culturales, que
brotan un poco por todas partes en la Galicia moderna ¿No estará la
Iglesia Gallega manteniendo sus estructuras de espaldas a los hombres y
mujeres que están marcando culturalmente el futuro de nuestra tierra y de
nuestras gentes? ¿No damos más la impresión de ir agotados corriendo
en pos de la historia, reclamando nuestra parcela de protagonismo, que la
de ir proponiendo ámbitos y espacios de diálogo en el que aportemos una
concepción positiva del hombre y de la historia, propias de la
antropología cristiana?
Según el pensamiento cristiano-católico el
hombre no puede acceder a la verdadera y plena humanidad más que a través
de la cultura, es decir, cultivando los bienes y valores de la naturaleza.
Por tanto, siempre que se trata de vida humana, naturaleza y cultura están
en íntima conexión. Con "cultura" se indica, en general, todo aquello en
lo que el hombre afina y desarrolla sus múltiples cualidades espirituales
y corporales, tal como nos enseña el Concilio Vaticano II en el número 53
de la constitución pastoral
Gaudium et Spes.
Para nosotros, creyentes, el Evangelio es la más
eminente forma de cultura porque integra todos los esfuerzos y
posibilidades humanas para que el hombre vaya llegando a ser
—fieri—
lo que está llamado a ser: icono e imagen de
Dios. Con la convicción cierta de aquello que magistralmente expresó San
Ireneo de Lyon en la antiguedad cristiana:
Deus facit, homo fit.
Dios hace, el hombre se hace. El hombre hecho
plenamente es Jesucristo, que representa los más altos valores humanos,
siendo el innegable patrimonio cultural de la humanidad. El Evangelio vivo
va asumiendo como propias todas las manifestaciones auténticas de valor y
cultura del hombre. Por eso podemos concluir brevemente, para no alargar
demasiado esta intervención, que la cultura es, ante todo, una labranza o
laboreo, fruto del esfuerzo de las potencias materiales y espirituales,
para la elevación de la persona y su dignidad en sus diferentes niveles.
La cultura da al hombre capacidad para encontrarse a si mismo y facilita
los caminos para reconocerse en los proyectos y valores que lo
perfeccionan y trascienden. Por el contrario, lo que se oponga a este
proyecto de ser mejores y al esmero ético de crecer en dignidad sera
incultura, pseudo cultura o anticultura. Ya para los clásicos, como
Cicerón, existen los
cultores veritatis
(amigos de la verdad), los
cultores minervae
(los que cultivan las letras), los
cultores animi
(los que cultivan la filosofía) y los
cultores dei
(que sería la práctica religiosa). A esta tarea
quisiéramos invitarles a cada uno de Vds. como tendríamos que articular
foros de encuentro y diálogo que hagan creible nuestra oferta cultural y
creyente a los hombres y mujeres de hoy. Los que nos sucedan se
preguntarán por la validez permanente o no de aquello que les
entreguemos. Si Estudios Mindonienses puede aportar una plataforma que
contribuya a ello no sería honesto el desperdiciarla.
Así pues, el futuro de nuestra revista debe
estar abierto a nuevas tareas y compromisos. Se están llevando a cabo
trámites para establecer una fundación en el antiguo Mosteiro de San
Martino do Couto, en Narón. Allí se establecería el gran fondo de revistas
e intercambios que recibimos. Al mismo tiempo quisieramos crear alli un
Centro de Estudios Locales en colaboración con otras publicaciones del
mismo signo, instituciones culturales de Ferrolterra y la propia
Universidad. También se cree necesario recuperar los congresos acerca del
legado cultural de la Diócesis Mindoniense, cuya serie hemos iniciado en
colaboración con la Facultad de Humanidades de Ferrol.
E estan vostedes no Seminario de Mondonedo, a
instituciOn que hoxe e sempre nos acolle, e que eu me honro en representar
como Rector dende hai tamen case vinte anos. A simple evocacion deste
nome traenos ao pensamento a sombra plurivalente dunha arbore frondosa
que contribuiu, como moi poucas institucions de Galicia, ao
engrandecemento da nosa cultura nas distintas ramas do saber, e a ser un
facho de espiritualidade que fixo posible a vivencia da fe cristia nestas
terras da Galicia septentrional. Xa se fixo o elenco dos poetas que
frecuentaron estas aulas e moi axina vera a luz unha obra que nos
permitira unha aproximacion exhaustiva aos mesmos.
Pero esta pendente aínda un estudio máis amplo
de escritores en prosa, historiadores, teólogos, sindicalistas e
xornalistas, etc..., en definitiva da grande aportación que esta casa fixo
a cultura e a evanxelización de Galicia. A esta tarefa convoco hoxe a
algúns dos aquí presentes, que tendes capacidade para facelo e, coma quen
vos fala e tantos outros, temos una débeda de gratitude pendente coas
persoas que nos deron o mellor de si e que, por forza ou por gracia, deron
froito en cada un de nos.
Quero agradecer, pois, o esforzo, o traballo e a
presencia de todos vostedes. Un agradecemento moi especial
á
Fundacion Caixa Galicia e
ao seu presidente, D. Mauro Varela, a quen
queremos mostrar a nosa gratitude unha vez máis pola súa xenerosidade e a
súa comprensión para todo o labor de
Estudios Mindonienses.
Mesmamente esta celebración que hoxe nos reuniu
aquí foi idea sua, mostrando en todo momento un interese especial para que
fose un éxito. Cousa que me lembrou constantemente o bo amigo e xeneroso
colaborador de
Estudios Mindonienses,
D.
Ramon Soilán, Director da
Obra Social de Caixa Galicia
en Lugo, que de boa gana estaría hoxe aqui
connosco.
Por último,
so
me queda pedirlles, parafraseando a D.Álvaro
Cunqueiro, aínda que de xeito máis pragmático e menos poético: que fagan
posible
"outras vinte primaveras máis"
para
Estudios Mindonienses.
E daquela —como din as nosas xentes— xa
falaremos. Moitas gracias".
Segundo L. Pérez López, Director de Estudios Mindonienses
Saludo del Presidente de Caixa Galicia
"Excelentísimo y Reverendísimo
Señor Bispo,
Ilustrísimo Señor Alcalde, Señor Vicario Xeral da Diocese, Señor Director
de Estudios Mindonienses, miñas donas, meus señores.
Temos nas nosas mans o exemplar
número vinte dos Estudios Mindonienses,
anuario do Centro de
Estudios da Diocese de Mondonedo-Ferrol co que colabora dende os seus
inicios a Fundacion Caixa Galicia.
Como nos ten acostumado,
o libro e unha manifestacion de calidade e prestixio, que recolle
traballos coa profundidade e o rigor historico que o acreditan como
imprescindible para o seguimento da reflexion e investigacion actuais.
Para
a Fundacion Caixa Galicia
é
un orgullo colaborar desde hai vinte anos na edición dos Estudios, que
abranguen un amplo número de disciplinas científicas e filosóficas.
O
éxito dunha publicación, máis que de quen a apoiamos como mecenas ou
editores, é dos que a fan posible ano tras ano, como e este o
caso. As nosas
felicitacións, pois, para Don Segundo Pérez, como director da obra, e todo
o seu Consello Directivo, que souberon gañar o respecto dos que conecen o
inmenso esforzo que supón sacar, un tras outro, volumes desta calidade.
Unha calidade que ven avalada polos traballos presentados, que van moito
máis alá de simples artigos de divulgación científica e que se erixen con
voz propia como referencias ineludibels para futuras investigacións, como
máis dunha vez xa manifestei desde esta mesma tribuna. Os nosos parabéns,
así pois, a tódolos colaboradores que participaron nestes vinte números
dos Estudios
Mindonienses
Vinte
números e outos tantos anos que se conmemoran ó
longo de máis de mil páxinas con catorce
artigos, unha recensión de publicacións sobre Galicia no ano 2003 e un
completo índice de escritos e autores publicados na historia dos Estudios.
Ata este intre, máis de 15.000 páxinas avalan o traballo do equipo
editorial desta publicación, repartidas en universidades de Galicia,
España e outras 30 de todo o mundo.
Nesta ocasión,
como era mester, inclúense traballos vinculados
a peregrinación xacobea, ao segundo
centenario da Ilustración en Galicia, as ordes existentes na
Galicia do Antigo Réxime, a o noso patrimonio histórico e artístico a
través das súas obras e autores, a historia da Igrexa na nosa comunidade
ou da
sociedade galega e dos seus intelectuais.
Ademáis, este volume recolle un recordo por quen era "un home bo", D.
Amable Rodríguez Armada, quen tamén traballara con ilusión e dedicación
plena por Galicia dende o Consello de Administración da Caixa de Aforros
en Ferrol.Él soubo como poucos traballar pola bisbarra de Ferrol, pola súa
Diocese e sen él non existiría esta publicación.
Por último,
reiterar os meus parabéns
a
Estudios Mindonieneses,
e
desexarlle a esta obra o futuro de éxito que sen dúbida merece".
...Moitas gracias
Mauro Varela Pérez, Presidente de Caixa Galicia
Palabras de acogida y agradecimiento de Mons. Gea
Escolano, Obispo de Mondoñedo-Ferrol
"Excelentísimos e Ilustrísimos Señores, dignísimos representantes de
Caixa Galicia, estimados colaboradores cientificos de
Estudios Mindonienses,
Señoras y Señores:
En primer lugar, quiero presentarles mi cordial saludo y darles la
bienvenida en nombre de esta Iglesia mindoniense, cargada de historia y de
Vida, a la que Vds. han querido honrar con su colaboración, trabajo y
amistad. Por todo ello, nos sentimos muy honrados y quiero agradecerles de
todo corazón su entusiasta respuesta a esta convocatoria para conmemorar
los veinte años de nuestro anuario de estudios.
Después de casi veinte años prologando ESTUDIOS MINDONIENSES me doy
cuenta de la gran riqueza cultural que supone esta publicación para
nuestra Diócesis y Galicia entera. Son muchos los estudios e
investigaciones de primera mano que enriquecen el patrimonio cultural y
espiritual de esta tierra en sus más variadas facetas. Podemos afirmar que
la historia de nuestras instituciones ya no es la misma desde que apareció
ESTUDIOS MINDONIENSES hasta hoy. En verdad se hace cultura, se
hace Iglesia, se construye futuro con obras como esta. Por esto, quiero
levantar acta agradecida del trabajo hecho y del compromiso real, y no
solo de palabra hueca, con la cultura gallega y la función de la Iglesia
dentro de esta sociedad, representados por ESTUDIOS MINDONIENSES
En este
marco de referencia, desde sus propias limitaciones, quisiera situar el
trabajo de nuestro anuario Estudios Mindonienses. Ha sido creado
como un servicio a la Iglesia y a la cultura de Galicia, sin competencias
ni pretensiones falaces, sino para hacerse eco de lo que significan tantas
obras, instituciones, personas y acontecimientos que, desde el móvil de la
fe cristiana, hacen vivo y real el compromiso cristiano con la Iglesia y
la sociedad gallega. Son 20 años de trabajo serio y concienzudo, y en
varios miles de páginas desfila una gran riqueza de datos, fuentes
documentales y personas que han configurado la historia pasada y hacen
posible la realidad presente de nuestra Iglesia.
Por ello,
estos trabajos contribuyen a hacer realidad la Iglesia como comunión y son
referencias obligadas para hacer una Teología de la Historia desde nuestro
ámbito concreto. Desde aquí se puede entender y explicar la historia del
cristianismo pero, sobre todo, la vivencia de una fe enraizada en un
tiempo y en una historia concretos. A los aspectos meramente eclesiales o
institucionales de la Iglesia se añaden otros estudios de carácter
filológico o de historiografía civil. No podia ser menos, la Iglesia
Mindoniense vive en referencia a otras iglesias, al pensamiento y la
cultura del entorno, a Galicia, al mundo y a la Iglesia Universal.
No está de
moda invertir en obras culturales de este tipo; sin embargo, es una
inversión que perdura mas allá de modas o situaciones efímeras,
con una proyección insospechada tanto en el espacio como en el tiempo. En
razón de ello debemos dejar constancia de la generosidad
con que a
esta obra contribuye la FUNDACIÓN CAIXA GALICIA, sin cuya
ayuda no hubiese sido realidad. Les honra a ellos y da carta de veracidad
a su compromiso con el hombre y la cultura de esta hermosa tierra del
noroeste hispánico.
Existen
aspectos del patrimonio cultural de los pueblos que van mas allá
de cuestiones confesionales porque reflejan el alma de un pueblo. Esta es
la razón de la relación existente actualmente entre sociedad civil y
confesiones religiosas para recuperar el patrimonio cultural de nuestra
civilización desde los ámbitos más diversos. Ahí están la recuperación de
fuentes documentales, exposiciones de diverso rango y ámbito, las
monografías sobre instituciones y acontecimientos del pasado, que
proyectan su luz en el presente sin cuya aportación no se puede construir
el
futuro. Se nos ofrece aquí un amplísimo campo para el diálogo entre la fe
y la cultura en su raiz genuina y original. Decimos genuina porque en la,
cultura se expresa lo universal y particular del hombre como posibilidad y
realización. Decimos original porque se expresa lo propio y específico del
hombre en sus dimensiones más profundas. Una de estas dimensioes, para el
creyente la principal, es la fe.
Nos lo dijo
magistralmente Juan Pablo II en Medellín el 5-7-1986. ('La
fe ofrece la visión profunda del hombre que la cultura necesita, mas aún,
solamente ella puede proporcionar a la cultura su último y radical
fundamento. En la fe cristiana la cultura puede encontrar alimento, la
inspiración definitiva».
Desde esta perspectiva las confesiones religiosas, y en concreto la
Iglesia, tienen mucho que ofrecer al hombre de hoy. La fe, vista desde ese
horizonte, compromete al hombre en la totalidad de su ser y de sus
aspiraciones. Una fe que se situase al margen de lo humano y, por tanto,
de la cultura, sería infiel a la plenitud de cuanto la palabra de Dios
manifiesta y revela, una fe decapitada, más aún, una fe en proceso de
autodisolución. La fe cristiana no destruye la cultura sino que la eleva y
purifica. No rechaza ningún valor genuino de la sociedad o de un pueblo,
sino que fortalece aquello que es valor permanente y objetivo a la luz del
Evangelio. Por esto la fe, lejos de ser un obstáculo, es una fuerza
fecunda para la creación de cultura. No cabe duda, pues, que fe cristiana
y cultura humana están en estrecha conexión y el gran drama del futuro
sería el enfrentamiento o la ruptura entre la cultura y la fe, como ya
señaló, en su día, el papa Pablo VI.
El actual papa Juan Pablo II ha dicho reiteradamente que nos encontramos
frente a un cambio de época en la historia del mundo. En esta difícil
transicion hacia un futuro, que nadie puede prever o adivinar, debe
desempeñar un papel importante el sentido que aportan la fe y la esperanza
cristianas. En ese nuevo clima cultural y espiritual del futuro habrá que
abordar, además del problema específicamente religioso, los grandes temas
éticos y antropológicos, Íntimamente relacionados con las preguntas
últimas sobre el hombre y el cosmos.
Esto nos situa en un horizonte nuevo que llamamos esperanza. Se observa
por todas partes que el hombre espera, aunque sea desesperadamente, porque
es constitutivamente un ser abierto a la esperanza. Por lo menos espera
vivir, seguir viviendo, y tras ese anhelo, está el misterio que reclama su
autotrascendencia o superación. Así lo confesaba con radicalidad Miguel de
Unamuno: "Me pasaré la vida luchando con el misterio
y aún sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi aliento y mi
consuelo». La fe ilumina el sentido de esta esperanza, ofreciéndole al
hombre el espejo en que se refleja su propia imagen: "En
realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del
Verbo encarnado» (GS n° 22).
El hombre, si es imagen de Dios, todavía no ha alcanzado lo que está
llamado a ser en Cristo. Podríamos decir que, en este sentido, la "evolución"
aún no ha llegado a la plenitud de su destino. Y lo mismo se ha de decir
de la historia, que evoluciona en su conjunto linealmente en el tiempo
hacia esa plenitud prometida: este es el progreso al que tiende la
esperanza cristiana, que puede,
it
al unísono con la cultura o entrar en conflicto con la misma en un momento
dado. El peligro de ruptura entre fe y cultura, con el correspondiente
sentido de futuro que da la esperanza cristiana corre, hoy más que nunca,
un peligro real e irreversible. Gianni Vattimo, en su obra "El fin de la
modernidad", describe los peligros de una cultura sin horizonte y sin
sentido.
"La historia que, en la visión cristiana aparecia como historia de la
salvación, se convirtió primero en la búsqueda de una perfección
intraterrena, y luego, poco a poco, en la historia del progreso; pero el
ideal del progreso es algo vacío y su valor final es el de realizar
condiciones en que siempre sea posible un nuevo progreso. Y el progreso
privado del "hacia dónde" en la secularización, llega a ser tambien la
disolución del concepto mismo de progreso, que es lo que ocurre
precisamente en la cultura entre el siglo XIX y el XX>.
No puedo terminar estas palabras sin felicitar efusivamente a todas las
personas que hacen posible este "pequeño gran milagro" en el otoño de cada
año. A todos, director, miembros del consejo, colaboradores y de una forma
personal a D. Mauro Varela que, en nombre de
Caixa
Galicia,
nos honra con su presencia dándonos su confianza y estímulo, como lo
hiciera D. Luis Asorey, y nos garantiza que la
Fundación
Caixa Galicia
seguirá, con su generosidad, haciendo posible que este "pequeño gran
milagro" siga ocurriendo en el futuro.
Muchas gracias y bienvenidos todos a este su hogar mindoniense, cuna de
poetas y escritores, tierra de buen pan y grandes hombres y mujeres que
custodian, con verdadera pasión, la riqueza de su historia y sus grandes
fuentes culturales, sin las cuales todos nosotros nos sentiríamos un poco
más pequenos y empobrecidos. Ad multos annos bajo la guía y protección de
San Rosendo y Nuestra Señora de los Remedios.
José Gea Escolano, Obispo de Mondoñedo-Ferrol
Veinte años de "Estudios Mindonienses" (1985-2004)
Si para Tácito quince años es "una etapa decisiva del tiempo humano" para
ESTUDIOS MINDONIENSES la publicación del núnero 20 es no sólo un motivo de
legítimo orgullo que llega a todos sus estamentos (consejos directivo y
asesor, colaboradores, suscriptores y lectores), sino también la
conciencia de un modo de plenitud dificilmente repetible.
Este acto de presentación pública del número 20 tiene por ello un carácter
de celebración, conmemorando la permanencia y auge de la revista durante
una veintena. Como celebración es una jornada de alegría y satisfacción
colectiva, sin duda necesaria para nuestra propia y comunitaria autoestima.
En el tradicional argot eclesiástico, al final de una buena celebración,
se solía usar la expresión "Que descanses"; efectivamente, para nosotros
es el momento de descansar satisfechos, pero solo un momento, antes de
continuar la tarea.
En estos veinte anos la marcha de la revista ha sido ascendente: en número
de páginas, espectro temático desarrollado, variedad de autores,
calidad de
contenidos... ESTUDIOS MINDONIENSES ha llegado a alcanzar
rango entre las revistas gallegas e incluso españolas de su especialidad y
ha marcado su espacio propio, que le viene inicialmente fijado por Galicia
y específicamente por la referencia mindoniense de su territorio, historia,
realidad eclesial y sociológica. No solo la avalan el número y variedad de
sus autores, sino su relevancia científica y profesional, cultural y
crítica dentro de nuestro entorno. Pocas publicaciones del mismo pueden
aportar en los veinte áreas de referencia un balance a su nivel.
Para no
redundar en lo que dice la introducción a los
índices
que tienen
en sus carpetas, permítanme completarla con una visión panorámica de
carácter retrospectivo y valorativo sobre las principales aportaciones de
la revista en esta etapa, subrayando algunos elementos y aspectos que
presenta su trayectoria veintenal.
Propósitos y objetivos
ESTUDIOS
MINDONIENSES ofrece al frente de cada número una
Presentación
a
cargo de
quien dirige en cada momento la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, donde se
marcan —recuerdan, actualizan— los objetivos generales y las referencias
fundamentales que rigen y orientan la marcha de la revista. Estas
introducciones forman ya un pequeño
corpus
directivo de casi un centenar de áginas, del que extraemos algunas citas.
El primer número de la revista era muy explícito en sus propósitos: "Una
Iglesia local que intenta ahondar con seriedad científica y repensar sus
propias raices históricas, culturales, sociales y comunitarias está no
sólo asegurando su personalidad comunitaria pretérita, sino también su
propia realidad presente y futura, clarificando su auténtica identidad...
Para asegurar cualquier proyecto válido de futuro resulta imprescindible
afirmarse en las raices que, a través de la historia, fueron configurando
nuestro ser comunitario"
Ese deseo de
identificación con las propias raices tenía como objetivo, en último
extremo, prestar un mejor servicio al hombre de esta tierra y de este
tiempo por parte de la Iglesia mindoniense: "Todo lo que desde la realidad
presente o desde la historia contribuye a crear una mística de
identificación con nuestra Iglesia local debe ser potenciado y estimulado;
es un
impulso más hacia esa fraternidad y ese espíritu de familia que
hacen de la Iglesia un lugar de comunión, de participación y de
responsabilidad a todos los niveles"
Al final de su primer decenio de existencia, Monsenor Gea constataba
que ESTUDIOS MINDONIENSES se había convertido "en una fuente
obligada de consulta para quienes quieran estudiar la vida y la historia
de Galicia en úultiples aspectos" y ello situaba "esta Diócesis a la
altura de otras instituciones culturales de prestigio que se esfuerzan por
conservar el patrimonio cultural de este pueblo... El pueblo gallego sin
la experiencia de su fe cristiana queda hondamente mutilado, y querer
verlo de otra manera es deformar gravemente su realidad. Por eso es
necesario a todos los niveles la profundización en la conciencia y
vivencia del patrimonio cristiano que sigue vivo en el presente de
Galicia"
Y en la presentación de este número 20 que les estamos ofreciendo,
Monsenor Gea estima que la revista "es uno de los trabajos mas serios que
se han llevado a cabo en estos años en nuestra Diócesis", porque ha
intentado presentar su historia cristiana "como signo objetivo, público y
normativo de la palabra y de la presencia de Cristo, pretende ser la
narración de la presencia de Dios en la historia humana y la historia de
la vida y la actuación de los creyentes". ESTUDIOS MINDONIENSES, continúa,
ha puesto de relieve con su andadura que esta historia de la Iglesia
gallega y mindoniense, "como toda historia humana, no ha sido rectilínea
ni siempre coherente... Grandes pasiones y admirables virtudes se han
encontrado implicadas de mil maneras. El poder y el amor, la venganza y la
misericordia, la compasión y la violencia sobresalen en estas páginas, que
en una labor ardua y digna de elogio se han ido escribiendo en estos
veinte años"
Visión
global
Los Índices veintenales a que nos hemos referido dan cuenta del volumen de
lo publicado materialmente en este período (unas 15.500 páginas), de los
autores que las hicieron posible con sus aportaciones (145 autores
personales, 110 varones y 35 mujeres),con un total de 370
escritos (326 en
castellano, 90%; 43 en gallego, más del 9%; y 1 en inglés,
0,27%), lo que da una media de dos escritos y medio por actor.
Por
debajo del frío lenguaje de las cifras (siempre se le define así), hoy nos
parece que transmiten una realidad cálida y significativa, que justifica
con creces la celebración de esta revista, a sabiendas de que llega a más
de quinientas instituciones de Europa y América y posiblemente a varios
miles de lectores. Pues esos quince millares de páginas publicadas, pese a
ser diversas en contenido y valor, son todas importantes. Aparte las 20
introducciones y las 53 recensiones que las enmarcan, la mayoría de los
escritos (297) son artículos de muy diversa índole, todos interesantes por
algún concepto.
Quizás el
solo dato numérico sobre el idioma de los escritos sea equívoco: en torno
al 90% en castellano y al 10% en gallego. Hay que tener en cuenta los
ámbitos a que llega (Galicia, España e incluso fuera de nuestras fronteras)
y la universalidad de muchos de sus contenidos, en la mayoría de los
cuales por encima del idioma en que se expresan está muy presente el
espíritu gallego.
Revisando
recientemente el epistolario del famoso P. Isla encontré una carta
dirigida a unos amigos de Salamanca, cuando se hallaba en la cumbre de la
fama, los cuales querían publicar su correspondencia, a lo que el se opuso
con este agudo discurso:
"Aunque mis cartas fueran más elocuentes que
las de Cicerón, más sentenciosas que las de Seneca, más eruditas que las
de Justo Lipsio, más sonadas que las de Voiture, más discretas que las de
Balzac, más juiciosas que las del cardenal Palavicino, más graciosas y más
embusteras que las del ilustrísimo Guevara, más almidonadas que las de Don
Antonio de Solis, más lánguidas y más afectadas que las de Mayans, más
elegantes que las de San Jerónimo, más dulces que las de San Bernardo, más
tiernas que las de San Francisco de Sales, más místicas y más caseras que
las de Santa Teresa, más duras que las del P. Nieremberg, y más
espirituales que las del P. Colombier; digo que, aunque fueran todo esto y
mucho más, tendría que sentir si las viera de molde"
El docto
autor del Fray Gerundio de
Campazas
quizás
describia, con afectada humildad, lo que inconscientemente pensaba o
deseaba que fueran sus epístolas. Pero a mi me ha sugerido que, en buena
medida, lo han conseguido los escritos publicados estos veinte años en
ESTUDIOS MINDONIENSES, al menos los elogios más positivos: ser elocuentes,
sentenciosos, eruditos, sonados, discretos, juiciosos, graciosos,
elegantes, dulces, tiernos, místicos, espirituales...
Contenidos
ESTUDIOS
MINDONIENSES se define como anuario de estudios históricos
y teológicos de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, pero su ámbito se
extiende a toda Galicia y aún fuera de ella. Los volúmenes anuales oscilan
entre 400 y 1.200 páginas y entre 13 y 25 escritos.
Aunque los
números no obedecen a una programación monográfica, hay temas que se
desarrollan continuándose durante varios años. Por ejemplo, los escritos
de Balea Méndez sobre catálogos de la biblioteca del seminario mindoniense;
los de Margarita áanchez sobre la historia moderna de la villa de Ferrol;
el episcopologio mindoniense de Cal Pardo; la serie de Carriedo Tejedo
sobre episcopado mindoniense y gallego del primer milenio; o la de
Zaragoza Pascual sobre benedictinos de los conventos gallegos.
Por su parte,
algunos autores parecen haberse especializado en hacer recensiones: Carlos
de Castro, Novo Cazón, Segundo Pérez...
Hoy se puede
afirmar que cada número de ESTUDIOS MINDONIENSES es una verdadera
colectanea, en la que se encuentran escritos de extensa y/o novedosa
investigación, junto a precisas y cortas monografías, artículos del más
puro estilo científico, otros de reflexión teológica, catálogos de fondos
documentales, biografías de personajes gallegos...
En el plano
general en que nos movemos, nos referimos a cuatro grandes áreas que dan
cabida a la mayoría de las publicaciones de nuestra revista.
Históricos
Destacan
sobre los restantes por su número, calidad, extensión, etc. Unos son de
carácter general (gallegos, diocesanos, instituciones, órdenes religiosas,
episcopologios, períodos históricos); otros son más monográficos y
específicos (dominios eclesiásticos, monasterios, heráldica, profesiones,
personajes). En este sentido destacan numerosas biografías de obispos,
sacerdotes, personajes civiles...
No son raros en este bloque los escritos de contenido novedoso, las obras
de seria investigación; tesis doctorales, tesinas, monografías específicas...
En los veinte años se han estudiado a fondo importantes elementos de la
historia de Galicia y de la diócesis mindoniense, a menudo especificados a
instituciones eclesiásticas y religiosas, cofradías, fundaciones, obras
concretas.
Documentales
Abundan los
estudios sobre historia medieval y moderna que aportan fondos de archivos
y bibliotecas, colecciones y estudios documentales, a veces sobre material
inédito. Se han ofrecido en este bloque auténticos descubrimientos,
informaciones originales, catalogaciones de enorme utilidad para el
investigador. Ofrecemos dos únicos y significativos ejemplos, sobre todo
por su extensión: el de Lopez Sangil sobre documentación del monasterio de
Monfero (462 páginas), y el de
Ma
del Mar
Grana sobre la del monasterio de Villaoriente (452 páginas), entre ambos
el 6 % del total publicado.
Teológico-Eclesiásticos
Este bloque quizás sea la mayor laguna de la revista, sobre todo en
comparación con los escritos históricos, cuyo total desequilibra
claramente ese doble contenido programado en su proyecto. Apenas una
docena de artículos caben en este apartado, frente al más de un centenar
de contenido histórico, pero es forzoso referirse a ellos con detalle.
Sobre
temática directamente teológica se han publicado algunos estudios de
interes: el de García Tato sobre la infalibilidad pontificia; los de
Segundo Perez sobre antropología teológica y el Sacramento de la
penitencia; de Pilar Pena Bua sobre las doctrinas de Lutero y Melanchton;
los de Bretal, recensionando varias obras de contenido sacerdotal.
Sobre
temtica eclesi´´astica destacamos los artículos de Mons. Araujo Iglesias
sobre aportaciones al Vaticano II; varios de Gonzalez Cougil sobre
liturgia gallega; los de Segundo Perez y X. A. Miguélez sobre religiosidad
popular; el de Benito Mendez sobre el tema fe-cultura; algunos de Novo
Lodos sobre cuestiones canónicas; y el de López Calvo sobre catequesis
medieval en Galicia.
Varias
Es
notable la gama temática abordada más o menos esporádicamente en la
revista, a veces con cierta frecuencia, entre la que se encuentran también
notables y aún novedosas aportaciones.
Sin
ánimo de exhaustividad, citamos algunos de los temas desarrollados dentro
de este bloque: artes menores (pintura, música, monografías específicas);
escritos de geografía, demografía, urbanística; otros sobre cuestiones
filológicas y de toponimia; algunos sobre museos y archivos; e incluso un
escrito sobre la filosofía de Amor Ruibal.
Autores
Para concluir, nos
detenemos brevemente en este doble e inseparable elemento (fundamental sin
duda) de la revista, pues ellos son sus actores y sus contenidos,
respectivamente.
Entre los 145 autores que han colaborado durante estos veinte años en
nuestra publicación, los hay de todos los estamentos, niveles y
personalidades, desde los noveles hasta los consagrados.
La mayoría de esos autores (109 = 75,15%) aportaron solo uno o dos
escritos; un segundo grupo de autores (25 = 17,3 %) publicaron entre tres
y ocho escritos; y un tercer grupo de autores (11 = 7,6 %) publicaron en
total 150 escritos, cada uno al menos nueve: asi, Cal Pardo (19), Segundo
Perez (18), Gonzalez Rodriguez (14), Novo Cazón (13), etc.
En
los índices se destacan los
once
autores
que han aportado escritos
de más de doscientas páginas. Creemos que sus nombres se deben repetir
aquí, por lo significativo de su participacion: Balea Méndez, Cal Pardo
(2), García Cortés, García López, García Oro (3, en colaboración con
Romaní Martínez y Portela Silva), Grana Cid, López Diaz, López Sangil,
Martin Garíia, Rey Cali-1a (en colaboración con Romaní Martínez) y Trillo
(en colaboración con C. Villanueva). Suman esos catorce escritos 3.980
páginas, que representan un 26,3% del total de lo publicado en la revista.
Si
iniciamos nuestra intervencion con una cita de Tácito, deseamos rematarla
con otra similar de Ortega y Gasset, en la introducción de
La España invertebrada:
"La estructura de la vida
se transforma siempre de quince en quince años". Si eso es cierto,
ESTUDIOS MINDONIENSES ha debido experimentar ya su primera gran
transformación, es testigo ya del
paso de una
generación y quizás sea el momento de plantear que sus objetivos,
finalidades, contenidos y colaboradores deben adecuarse a la medida que su
nueva etapa vital les exija.
Carlos García Cortés, Instituto Teológico Compostelano
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