Vivir el Adviento, vivir la Navidad

· Autor: D. Sonluna

Diciembre de 2019

Pistas para la formación litúrgica de grupos de pastoral en la parroquias de Mondoñedo-Ferrol

TEMA 2

ADVIENTO

El tiempo de la venida del Señor. Al inicio del año litúrgico, preparando la celebración de la Navidad, dedicamos unas semanas a contemplar esta venida: a esperarla, a desearla, a prepararla en nuestras vidas y, en definitiva, a celebrarla.

Porque esta venida del Señor no es la ficción de estar esperando como si fuésemos los hombres y mujeres del Antiguo Testamento que no habían visto aún al Mesías. Nosotros sí lo hemos visto, nosotros hemos conocido ya su venida en nuestra historia, hace más de dos mil años, en Belén. Por ello decimos que el Adviento celebra una triple venida del Señor: en primer lugar, la histórica; en segundo lugar, la que se realiza ahora, cada día, a través de la Eucaristía y de los demás sacramentos; y finalmente, en tercer lugar, la venida definitiva, al final de los tiempos, cuando llegará a plenitud el Reino de Dios en la vida eterna.

Todo esto celebramos en el tiempo de Adviento, y lo celebramos como en una gradación: primero, los primeros días, el interés principal se dirige hacia la venida definitiva al final de los tiempos, con la llamada a la vigilancia para estar bien dispuestos; luego, nos centramos más en la venita cotidiana, que vemos marcada por los anuncios del precursor, Juan Bautista, y su invitación a preparar en camino del Señor; y finalmente, sobre todo a partir el 17 de diciembre, nuestra mirada se fija ya de lleno en la espera del nacimiento de Jesús en Belén, acompañados por la figura amorosa de María y también de su esposo José. Y todo ello acompañado a lo largo de todo el tiempo por los oráculos de Isaías y de los demás profetas, que nos hacen vivir en constante actitud de gozosa espera.

El Adviento es un tiempo Mariano. Durante el Adviento, recordamos frecuentemente en la liturgia a la Santísima Virgen. Es un tiempo particularmente apto para rendir culto a la Madre del Señor.

 

TRES PREVIAS

  1. El Adviento es un tiempo que necesita ser saboreado, que debe impregnar el alma. Es un tiempo que no puede ser seco, que ha de contener una punta viva de emoción y de sentimientos.
     
  2. Desde el primer domingo de Adviento, e incluso antes, el ambiente navideño se respira por todas partes: La televisión, las tiendas, las calles... ponen en marcha el frenesi navideño. Con todo esto hay que invitar a vivir el Adviento en este ambiente con signos navideños, por ejemplo: enviando felicitaciones o llevando algun regalo a aquellos que sabemos no los tandran, promoviendo algún proyecto solidario...
     
  3. La venida del Señor es la respuesta que Dios da a la situación de este nuestro mundo. El Señor nos invita a dirigir la mirada hacia él, y a prepararle el camino. El Señor viene para estar con nosotros. El viene, y su presencia se nota en todo amor que actúa, y su presencia es llamada a La plenitud que tan solo Él puede dar.

 

EN CONCRETO

Que se note al entrar en el templo  que iniciamos un tiempo nuevo. Un póster grande y visible, austeridad en las flores y en las luces, color morado...

Tipo de cantos adecuados al tiempo. Um canto de entrada largo que se repita los cuatro domingos. Durante el Adviento el conto de entrada y el de comunión sirven para ambientar este tiempo centrado en la espera del Señor.  Seria deseable aprender el canto de Adviento (A ti, Señor, levanto mi alma).

La corona de Adviento (Destacada en lugar bien visible, velas de cuatro colores).

La homilia (resaltar el tiempo en el que nos encomtramos) , repartir algún recuerdo (evanglio) destacar  la imagen de María, retiros de reflexión, resaltar la segunda parte del Adviento, la colecta para los pobres...celebracion penitencial...

 

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

¿Que estilo de vida hemos de tener para poder ser portadores de esperanza en este mundo?

¿Por qué María es modelo de solidaridad entre nosotros?

¿Cómo ser profeta de esperanza en nuestra Iglesia y en la sociedad?

¿Qué nos impide vivir la confianza en el Dios de la vida y en la llamada que nos hace para colaborar con él en la construción de su Reino?

¿Cómo acogemos en nuestra comunidad a los que no tienen oportunidades en la vida?

 

SALMO 84

Señor, hás sido bueno con tu tierra,
Has restaurado la suerte de Jacob,
Has perdonado la culpa de tu pueblo,
Has sepultado todos sus pecados.
Muéstranos, Señor, tu misericórdia
Y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor;
“Dios anuncia la paz
A su pueblo y a sus amigos
Y a los que se convierten de corazón”
La salvación está ya cerca de sus fieles,
Y la gloria habitará en nuestra tierra ;
La misericórdia y la fidelidad se encuentran,
La justicia y la paz se besan;
La fidelidad brota de la tierra,
La justicia mira desde el cielo;
El Señor nos dará la lluvia,
Y nuestra tierra dará su fruto.

 

VIVIR LA NAVIDAD

Lo mejor del Adviento es la Navidad. Desde el Adviento a la Epifania y el Bautismo Del Señor, hay un único movimiento: la celebración de la venida del Señor. Navidad y Epifania celebran el mismo mistério. La Navidad acentúa sobre todo el nacimiento, la Epifanía pone más énfasis en la manifestación de su divinidad, sobre todo a los magos de Oriente, acontecimiento que la liturgia une al del Bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná con su primer milagro.

En estos dias oimos muchas veces – en las oraciones, prefácios y antífonas – la palabra “hoy nos há nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”; “Hoy uma gran luz há bajado a la tierra”; “Hoy ha nacido, Jesucristo, hoy ha aparecido el Salvador, hoy en la tierra cantan los ángeles, hoy saltan de alegria los justos”

Lo mismo ocurre en la fiesta de la Epifanía, en la que también se recurda el Bautismo y las bodas de Caná: “Hoy has revelado en Cristo, para luz de los pueblos, el verdadero mistério de nuestra salvación” “Hoy la estrella condujo a los magos, hoy el agua se convirtió en vino, hoy Cristo fue bautizado”...

Entre el ayer de Belén y el mañana de la parusía está el hoy de cada navidad, el Dios-con-nosotros  que nos quiere comunicar su vida, su luz y su alegria.

Durante el tiempo de Navidad y Epifanía, se proclaman unos prefacioas que nos ayudan a centrar nuestra gratitud en el mistério de ese Dios que há querido venir a nuestra historia.

  1. Cristo Luz Del mundo
  2. La restauración del Universo en la Encarnación.
  3. El intercambio realizado en la Encarnación del Verbo.

 

ALGUNAS CONCRECCIONES

Insistir más en el si que el no, valorar más lo positivo que reprender lo negativo. Y sobre todo respetar la alegría de los pobres.

Veneración del Niño: al final de la misa.

Tiempo familiar: la família como lugar de acontecimiento, de ayuda, de amor y de humor. Pero se trata no de aleccionar, sino, de valorar.

Los niños tien un especial protagonismo en estos dias.
 

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Publicado: 27/11/2019: 414
Delegación de Liturgia

Equipo diocesano de Liturgia