Para orar cada día: Jueves

22 de junio de 2017. Festividad de Santo Tomás Moro

Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a nosotros vuestro Padre celestial

Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
 

Comentario

En el sermón de la montaña Mateo agrupó algunos consejos sobre la oración, dados por Jesús en diversas ocasiones. La persona que no hiciera jamás oración a solas con Dios mostraría que su participación en las prácticas religiosas exteriores carece de valor profundo.

“Cundo recéis no uséis muchas palabras como los gentiles…”. Tenemos que descubrir la verdadera plegaria de la que Jesús nos habla. Hay personas que no pueden hacer más que repetir plegarias ya compuestas y siempre las mismas, pero esto no debe ser lo normal. Es necesario que, habitualmente nuestra plegaria  surja del fondo del corazón.

“Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros”.  Jesús tiene mucho empeño en este tema. La oración no puede estar separada de la vida. La actitud de  perdón, el amor a los enemigos que Jesús nos ha pedido, viene impuesta por la actitud de Dios con nosotros.

“…santificado sea tu nombre”. Este Dios tan cercano, tan familiar, es también el completamente otro.
De hecho no se puede localizar a Dios. Es una imagen el decir que está en el cielo, no está ni aquí ni allí, está en todas partes.
 

Pregunta para reflexionar

¿Me contento con emplear plegarias ya hechas o más bien hablo a Dios con mis propias palabras?
 

Oración

Ayúdame, Señor, a no ser un repetidor de palabras. Que nuestra vida corresponda a nuestra oración.

Madres Concepcionistas de Viveiro