Para orar cada día: Viernes

23 de junio de 2017. Festividad del Corazón de Jesús y Santa Agripina

No os amontonéis tesoros en la tierra

Mateo 6, 19-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

»La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!».
 

Comentario

“No atesoréis tesoros en el cielo…”. Es otra de las constantes  en el pensamiento de Jesús. Sin cesar y de diversos modos, Jesús insiste en esta idea: no os apeguéis a las riquezas. No acumuléis  tesoros en la tierra. Acumulad tesoros en el cielo.

Jesús nos invita a no contentarnos con lo efímero. Nuestra existencia en la tierra es una existencia amenazada, frágil. El instinto de propiedad forma parte de la naturaleza humana, el deseo de poseer está profundamente inscrito en nuestros corazones. Jesús no aconseja sofocar el deseo sino dirigirlo mejor. Todo depende de lo que consideres como un tesoro.

“La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz”. Importancia de los ojos. De la mirada para la comunión con los demás. Ojo sano es también corazón sano. Ojo malo es signo de un corazón malo. El ojo es la imagen del  corazón. El hombre entero se refleja en sus ojos.

Dios es luz, dirá san Juan porque Dios es amor. El que no ama vive en las tinieblas. Mateo quiere insistir en la necesidad que tiene el corazón de estar orientado hacia Dios, hacia los tesoros del cielo. Cuando miramos sólo las cosas de la tierra, somos unos ciegos, no vemos los verdaderos bienes.
 

Pregunta para reflexionar

¡Que es lo más valioso para Mí? ¿Qué es lo que busco con mayor afán?
 

Oración

Señor Jesús, que sepa atesorar  sabiduría y discreción. Danos tu luz, Señor.

Madres Concepcionistas de Viveiro