“Tu familia forma parte de un sueño… el sueño de José Gras”

Las Hijas de Cristo Rey conmemoran este año el centenario de la muerte de su fundador

Este pasado martes, 20 de febrero, en el salón de actos del colegio ferrolano de las Hijas de Cristo Rey, tuvimos la oportunidad de asistir a la conferencia impartida por la Hna. María del Carmen Morillo, en el marco del Encuentro para Familias organizado por el colegio con el título “Tu familia forma parte de un sueño… el sueño de José Gras”.

Las Hijas de Cristo Rey conmemoran este año el Centenario de la Muerte de su fundador, el venerable don José Gras y Granollers, nacido en Agramunt (Lleida) en 1834, quien ya de niño tenía un gran deseo: ser sacerdote. Y para ello, a los 12 años salió de Agramunt para ir al Seminario, recorriendo a pie la distancia hasta Barcelona: ¡120 km!

Fue en el año 1876, cuando “con el deseo de hacer reinar a Cristo en la familia y en la sociedad a través de la enseñanza, funda el Instituto religioso de Hijas de Cristo Rey. Todo el amor por Cristo que tenía en su corazón hizo que su vida se pueda resumir con dos palabras que fueron para él lema, síntesis de su vida, manifestación de su pensamiento y expresión de sus sueños: CRISTO REINA” (www.cristoreyferrol.com).

En su conferencia, la Hna. María del Carmen (que fue presentada por la superiora de las Hijas de Cristo Rey de Ferrol, Ana María Rifón Ruiz) transmitió a todos los asistentes que, a pesar de esta época nihilista en que nos encontramos, “aún es posible soñar; todos podemos tener sueños que nos devuelvan a la realidad de una vida que se abre a los demás”. Los grandes hombres, los hombres de fe, tienen sueños porque tienen una visión distinta de todo: “Los hombres que de verdad se comprometen son aquellos que ven la realidad de otra forma. Son hombres que se implican y complican”. Morillo nos daba el ejemplo de Nelson Mandela, “quien soñó, durante treinta años, con colores distintos al color gris de las paredes de su cárcel”. Los santos, los grandes hombres, “son los que sueñan los sueños de Dios; se entregan por todo lo que Dios se entregó un día, por la humanidad”. De esta manera, el sueño de José Gras fue solo uno: que Cristo reinara en el corazón de todos los hombres y mujeres, en la realidad de las familias y también en las estructuras políticas.

A José Gras le tocó realizar su labor en medio de las circunstancias político-sociales de la segunda mitad del siglo XIX, marcada por no pocas convulsiones y revoluciones. Se daba, también, un fuerte anticlericalismo, que dio lugar a la aparición de las escuelas laicas, defendiéndose una cultura al margen de lo religioso. Es en este contexto (y hay que tener presente, como nos detallaba la Hna. María del Carmen, que hasta 1857 sólo existía la obligación de crear escuelas para niños, no para niñas), en el que el sacerdote catalán aúna lo que para él eran “dos puntos de apoyo ante un mundo tan convulso: la educación y la mujer” con la fundación de las Hijas de Cristo Rey.

“Hoy contemplamos y vivimos un panorama bastante similar al que se enfrentó José Gras; sobro todo, en cuanto a la deshumanización en las relaciones, cada vez más grande. ¿Hemos perdido la capacidad de mirar, creer y soñar?” Muchas veces, nos planteamos con cierto desánimo qué podemos hacer cada uno de nosotros ante esta situación. Un desánimo que suele venir de nuestro enfoque individualista de las cosas. Y aquí está la virtud de Gras, aquí está su sueño: construiremos un mundo mejor si empezamos a construir hombres y mujeres de bien y verdad; la transformación del mundo desde la pequeña cédula que es nuestra familia, porque los cambios se gestan desde los pequeños detalles que se viven cotidianamente (algo parecido al tan conocido “efecto mariposa”). Para Gras, era esencial tocar el interior del ser humano y ponerle cimientos para poder vivir con sentido. Cristo reinando en las familias; porque no puede reinar en las naciones si antes no es aclamado en el hogar.

Rubén Amor Fernández

Mondoñedo (1970) - Secretario de Comunicación y portavoz diocesano