Sábado Santo: Cristo vive

Concatedral de San Xiao de Ferrol

Homilía del obispo Luis Ángel en la Vigilia Pascual (Lc 24,1-12)

"Dejemos que Jesús haga nuevas todas las cosas que muchos quieren dejar viejas como están"

Hemos llegado a la Pascua florida. Hemos llegado al jardín que queríamos revisitar, donde aflora nuestra necesidad de renovación y de la vida que no acaba y que la Resurrección del Señor hace brotar. Atrás queda el desierto que nos ha permitido llegar al jardín. Aquí, el Señor nos reserva algo inesperado que cada uno tiene que anhelar: el amor infinito que, aun con sufrimiento, colma el vacío del hombre. Este jardín está lleno de vida, colmado de alegría, juventud y esperanza. Es un jardín para experimentar con el corazón henchido que “Cristo Jesús vive”.

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24, 5). Es la pregunta inquietante que nos llega ahora como llegó al corazón de las discípulas misioneras de Jesús la mañana de resurrección. Ellas permanecen fieles al Maestro, aunque parece que ha fracasado. Ellas sienten dudas ante la tumba vacía, pero allí mismo empiezan a creer. Ellas movilizan a los discípulos que habían quedado anonadados por la muerte en cruz de Jesús. Ellas son las primeras en recibir y transmitir el mensaje pascual a una jovencísima Iglesia.

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24, 5). Cuánto empeño en rebuscar entre miedos, entre fracasos, entre dudas, entre tristezas. Cuánto luto, cuánto llanto y cuánta guerra. Sin embargo, todo eso ya ha pasado porque «Vive Cristo, esperanza nuestra. ¡Él vive y te quiere vivo!» (Cv 1). Lo ha recordado el papa Francisco dirigiéndose a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios en su reciente exhortación apostólica “Christus vivit”. El Papa nos asegura que «Él [Cristo] es la más hermosa juventud de este mundo» (Cv 1). Más aún: «Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza» (Cv 2).

La Pascua es tiempo de jardín florecido, de vida que rebrota, tiempo de lozanía, para jóvenes sin edad que se encuentran con el Resucitado y brillan de alegría. La verdadera juventud es de los que viven resucitados, sin temor, anunciando el júbilo de la resurrección (cf Cv 32). Pongamos luz en medio de este mundo, en los lugares de sombra y entre quienes viven en y para la oscuridad que amenaza la vida. Seamos humildes pero eficaces luminarias que recogen su luz de “la estrella radiante de la mañana” (Ap 22, 16).

Hagamos vida el mensaje pascual que nos entregan María Magdalena, Juana, María la de Santiago y sus compañeras: Cristo vive, ha resucitado. Él es la juventud más hermosa de este mundo, con la que ha de revestirse, pues lo necesita, la Iglesia, en cuyo corazón resplandece la Virgen María. Ella es modelo para una comunidad eclesial joven, que quiere seguir a Cristo con frescor de juventud (cf Cv 43). Dejemos que Él haga nuevas todas las cosas que muchos quieren dejar viejas como están.

¡Cristo vive, verdaderamente ha resucitado! Caminemos juntos hacia el gozo y la vida abundantes de encontrarnos y vivir con Él.
 

GALEGO

Chegamos á Pascua florida. Chegamos ao xardín que queriamos  revisitar, onde aflora a nosa necesidade de renovación e da vida que non acaba e que a Resurrección do Señor fai brotar. Atrás queda o deserto que nos permitiu chegar ao xardín. Aquí, o Señor resérvanos algo inesperado que cada un ten que anhelar: o amor infinito que, aínda con sufrimento, colma o baleiro do home. Este xardín está cheo de vida, colmado de alegría, mocidade e esperanza. É un xardín para experimentar co corazón  henchido que “Cristo Xesús vive”.

«Por que buscades entre os mortos ao que vive?» ( Lc 24, 5). É a pregunta inquietante que nos chega agora como chegou ao corazón das discípulas misioneiras de Xesús a mañá de resurrección. Elas permanecen fieis ao Mestre, aínda que parece que fracasou. Elas senten dúbidas ante a tumba baleira, pero alí mesmo empezan a crer. Elas mobilizan aos discípulos que quedaran  anonadados pola morte en cruz de Xesús. Elas son as primeiras en recibir e transmitir a mensaxe  pascual a unha novísima Igrexa.

«Por que buscades entre os mortos ao que vive?» ( Lc 24, 5). Canto empeño en  rebuscar entre medos, entre fracasos, entre dúbidas, entre tristezas. Canto loito, canto pranto e canta guerra. Con todo, todo iso xa pasou porque «Vive Cristo, esperanza nosa. El vive e quéreche vivo!» ( Cv 1). Lembrouno o papa Francisco dirixíndose aos mozos e a todo o pobo de Deus no seu recente  exhortación  apostólica “ Christus  vivit”. O Papa asegúranos que «El [Cristo] é a máis fermosa mocidade deste mundo» ( Cv 1). Máis aínda: «El está en ti, El está contigo e nunca se vai. Por máis que te afastes, alí está o Resucitado, chamándoche e esperándoche para volver empezar. Cando te sintas  avejentado pola tristeza, os rancores, os medos, as dúbidas ou os fracasos, El estará alí para devolverche a forza e a esperanza» ( Cv 2).

A Pascua é tempo de xardín florecido, de vida que  rebrota, tempo de  lozanía, para mozos sen idade que se atopan co Resucitado e brillan de alegría. A verdadeira mocidade é dos que viven resucitados, sen temor, anunciando o xúbilo da resurrección (cf  Cv 32). Poñamos luz no medio deste mundo, nos lugares de sombra e entre quen vive en e para a escuridade que ameaza a vida. Sexamos humildes pero eficaces luminarias que recollen a súa luz de “a estrela radiante da mañá” ( Ap 22, 16).

Fagamos vida a mensaxe  pascual que nos entregan María Magdalena, Xoana, María a de Santiago e as súas compañeiras: Cristo vive, resucitou. El é a mocidade máis fermosa deste mundo, coa que ha de revestirse, pois o necesita, a Igrexa, en cuxo corazón  resplandece a Virxe María. Ela é modelo para unha comunidade eclesial moza, que quere seguir a Cristo con  frescor de mocidade (cf  Cv 43). Deixemos que El faga novas todas as cousas que moitos queren deixar vellas como están.

Cristo vive, verdadeiramente resucitou! Camiñemos xuntos cara ao gozo e a vida abundantes de atoparnos e vivir con El.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel