Ramos en el corazón

Comienza la Semana de la Pasión del Señor en Mondoñedo-Ferrol

Homilía y vídeomensaje del obispo Luis Ángel con motivo del Domingo de Ramos

"Hoy es un día de gritos de llanto y cantos de júbilo mezclados, como sucede siempre en esta vida, que se oyen cuando los emite una garganta enferma, triste, alejada o simplemente confinada"


 

Hoy no se escuchan los hosannas en nuestras calles, ni hay griterío infantil que alborota con sus palmas y ramos, aunque desde las ventanas y los balcones se exprese el deseo de celebrar el Domingo de Ramos con luz primaveral.

Jesús, el hijo de David, montado sobre una sencilla cabalgadura prestada y acompañado por los más humildes y los que más padecen, camina hacia la entrega que redime nuestra humanidad frágil y necesitada de salvación. Este Domingo de Ramos, el Mesías lleva un séquito de hombres y mujeres de buena voluntad que piensan en los demás, que luchan y arriesgan sus vidas por sus semejantes. Hoy la entrada en Jerusalén es una entrada triunfante porque son muchos los que repiten y hacen suyos los sentimientos y los gestos del Hijo de Dios.

Hoy es un día de gritos de llanto y cantos de júbilo mezclados, como sucede siempre en esta vida, que se oyen cuando los emite una garganta enferma, triste, alejada o simplemente confinada.

En este tiempo fuerte que nos ha llegado, podemos dar gracias y alegrarnos, como los niños y los adultos hebreos a la entrada de Jerusalén, porque tenemos un Mesías, un Salvador, que ha entregado su vida admirablemente por nosotros y así nos ha dado una vida nueva y eterna.

Aumenta, Señor, nuestra fe en estos tiempos para comprender lo que acontece y vivir con el horizonte que sana, alivia, reconforta y mantiene viva la esperanza.

Dispongámonos a celebrar una semana intensa, una verdadera semana de pasión. Atrevámonos a experimentar el amor, el perdón, el arrepentimiento por cuantas veces negamos al Señor, el sufrimiento ajeno igual que el propio, la muerte con promesa de victoria, la luz que sosiega y proyecta esperanza con toda su fuerza de resurrección.

El #DomingoDeRamosEnCasa preludia la Pascua de la vida nueva y abundante que tanto anhelamos y necesitamos en estas circunstancias. En medio de cualquier tristeza, en medio de cualquier disgusto, tensión o rabia, nuestra fe nos ayuda enormemente a dar gracias, recibir consuelo y estar alegres; nos impulsa a gritar hosanna con los labios, pero, sobre todo, nos alienta a levantar y agitar fuertemente los ramos en el corazón herido que sana Jesucristo.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

 

GALEGO

Hoxe non se escoitan os  hosannas nas nosas rúas, nin hai balbordo infantil que  alborota coas súas palmas e ramos, aínda que desde as xanelas e os balcóns exprésese o desexo de celebrar o Domingo de Ramos con luz primaveral.

Jesús, o fillo de David, montado sobre unha sinxela  cabalgadura prestada e acompañado polos máis humildes e os que máis padecen, camiña cara á entrega que  redime a nosa humanidade fráxil e necesitada de salvación. Este Domingo de Ramos, o Mesías leva un séquito de homes e mulleres de boa vontade que pensan nos demais, que loitan e arriscan as súas vidas polos seus semellantes. Hoxe a entrada en Xerusalén é unha entrada triunfante porque son moitos os que repiten e fan seus os sentimentos e os xestos do Fillo de Deus.

Hoxe é un día de berros de pranto e cantos de xúbilo mesturados, como sucede sempre nesta vida, que se oen cando os emite unha garganta enferma, triste, afastada ou simplemente confinada.

Neste tempo forte que nos chegou, podemos dar grazas e alegrarnos, como os nenos e os adultos hebreos á entrada de Xerusalén, porque temos un Mesías, un Salvador, que entregou a súa vida admirablemente por nós e así nos deu unha vida nova e eterna.

Aumenta, Señor, a nosa fe nestes tempos para comprender o que acontece e vivir co horizonte que sa, alivia,  reconforta e mantén viva a esperanza.

Dispongámonos a celebrar unha semana intensa, unha verdadeira semana de paixón.  Atrevámonos a experimentar o amor, o perdón, o arrepentimento por cantas veces negamos ao Señor, o sufrimento alleo igual que o propio, a morte con promesa de vitoria, a luz que  sosiega e proxecta esperanza con toda a súa forza de resurrección.

O # DomingoDeRamosEnCasa  preludia a Pascua da vida nova e abundante que tanto anhelamos e necesitamos nestas circunstancias. No medio de calquera tristeza, no medio de calquera desgusto, tensión ou rabia, a nosa fe axúdanos enormemente a dar grazas, recibir consolo e estar alegres; impúlsanos a gritar  hosanna cos beizos, pero, sobre todo, aléntanos a levantar e axitar fortemente
os ramos no corazón ferido que sana Xesucristo.

Bendito o que vén en nome do Señor!

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel