Alivio y satisfacción en el Centro San Pablo de Mondoñedo tras las pruebas del coronavirus

· Autor: Diócesis

Atendido por una comunidad de ocho religiosas de las Hijas de la Caridad, cuenta con 48 residentes y 43 trabajadores

Sor Josefina: "La oración es una potencia interior que nos da fuerza para todo”

Este martes fue un día de enorme alegría en el Centro San Pablo y San Lázaro para personas con capacidades diferentes que regenta, en Mondoñedo, la comunidad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Sor Josefina Couto, directora del Centro y hermana sirviente de la comunidad religiosa nos expresaba, en entrevista telefónica, cómo habían recibido la noticia: “Tenemos una gran alegría, como no puede ser de otro modo, tras haber conocido el resultado negativo en covid-19 de todos los test realizados. Todos los que componemos esta gran familia, residentes, trabajadores y hermanas, estamos bien. Damos, desde luego, gracias al Señor por todos sus favores y por mantenernos sanos. Y queremos expresar, también, nuestro agradecimiento a todas las personas que nos han estado llamando y han estado pendientes de cómo nos iban las cosas”.

El Centro San Pablo cuenta, en estos momentos, con 48 residentes, con una media de edad próxima a los 55 años. El personal de la institución lo componen 43 trabajadores, además de la labor que realizan las ocho hermanas de la comunidad de las Hijas de la Caridad. Fue el pasado sábado, día 11, cuando desde el Hospital de Burela enviaron a dos enfermeras al centro mindoniense, que durante buena parte de la mañana realizaron la prueba a todo el mundo (residentes, trabajadores y religiosas). Como nos comenta sor Josefina, ya el lunes “estábamos todos pendientes de que nos comunicaran los resultados y, lógicamente, con cierto nerviosismo”, pero fue finalmente el martes cuando desde el hospital les comunicaron que el total de las pruebas realizadas había dado negativo en coronavirus, resultado que celebraron con gran alborozo.

Hay que recordar que, algunos días antes de la entrada en vigor del estado de alarma, el Centro San Pablo ya había comenzado a tomar algunas medidas de prevención, recomendando a los familiares de los residentes no realizar las habituales visitas, algo que todos entendieron y respetaron perfectamente. Tras la declaración del estado de alarma, como sabemos, la supresión de las visitas se convirtió ya en algo obligatorio. Quizá la parte más difícil fue transmitir a los residentes (personas con capacidades diferentes), la prohibición de salir fuera de las instalaciones, ya que no todos pueden comprenderlo de una forma sencilla. Debemos tener presente que estos residentes del Centro San Pablo están muy integrados en la vida de la ciudad, con paseos frecuentes por sus calles y zonas cercanas, participación en actividades (como recientemente, los carnavales) y diversos desplazamientos a lugares próximos; al igual que suelen participar en muchas celebraciones religiosas que tienen lugar en la ciudad episcopal.

A pesar del confinamiento, los residentes del Centro San Pablo siguen contando con todos los servicios y terapias habituales, gimnasia, fisioterapia, labores manuales, músico-terapia y los servicios de psicología y de la trabajadora social. Afortunadamente, además, el centro cuenta con patio interior (véase vídeo adjunto, con celebración del día de ayer) y jardín privado en la parte posterior, que disfrutan los residentes repartidos en tres turnos, también como medida preventiva en la actual situación. Dada la ausencia de visitas por parte de los familiares, se está procurando que, con cierta frecuencia, estos puedan verlos y charlar con ellos a través de las nuevas tecnologías.

Sor Josefina hace, igualmente, hincapié en que desde la semana pasada están recibiendo material por parte de la Xunta de Galicia: mascarillas, batas, guantes y productos aseptizantes. De igual modo, desde el Concello de Mondoñedo, han estado en contacto con el centro, y los servicios de protección civil se han acercado ya en varias ocasiones a desinfectar la entrada y zona aledaña a San Pablo.

Por último, debemos destacar algo fundamental, ya que, a pesar de que las tareas estos días se han incrementado y nunca falta qué hacer, las religiosas han intensificado la oración. Como nos dice la hermana sirviente, “la oración es una potencia interior que nos da fuerza para todo”.

Tengamos presentes estos días, en nuestras plegarias, a todos estos tipos de centros, instituciones y residencias, cuyo personal (ya sea laico o religioso) está haciendo un gran esfuerzo por mantener a los internos en las mejores condiciones.

Rubén Amor Fernández

Mondoñedo (1970) - Coordinador de Comunicación y portavoz diocesano