'Sal de tu tierra': Gesto Diocesano de Envío

SI Catedral de Mondoñedo, sábado 22 de octubre de 2016

"Merece la pena ponerse en camino, salir, dejar lo que tenemos"

Sal de tu tierra es una llamada que recibimos los cristianos, no una, sino muchas veces a lo largo de la vida. Es una invitación a salir de nuestra comodidad, de nuestra zona de confort. Pero esta llamada es también una llamada llena de futuro, de esperanza. Dios bendice a quien emprende el camino. A quien deja lo que le impide caminar. A quien está dispuesto a convertirse. Dios bendice con frutos abundantes a quien está dispuesto a caminar lejos como Abraham. Aunque nos cueste comenzar a movernos, pensemos que merece la pena ponerse en camino, salir, dejar lo que tenemos y no nos produce satisfacción. Ganamos más de lo que dejamos cuando nos ponemos en camino hacia el Reino de Dios.

Esa es la gran promesa que necesita ver realizada cada ser humano, toda la humanidad.
Para recorrer este camino con ánimo, para superar el desaliento, para reanimarnos, tenemos la comunidad cristiana, la Iglesia, llamada a ser ciudad de lo alto. De los amigos de la justicia, la honradez, la verdad, el amor, la solidaridad, la paz, la libertad, el perdón, la misericordia y la esperanza. Esta ciudad de lo alto, que representa y está llamada a seguir construyendo y extender en estas tierras la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, tiene que brillar con el brillo de cada diocesano dispuesto a ser persona que sale de su comodidad para mostrar un rostro amable, lleno de vida, de corazón abierto, dialogante y samaritano.

La bolsa, la alforja y las sandalias que el Señor nos invita a llevar son la Palabra de Dios y los sacramentos. A tiempo y a destiempo, la Palabra, que podemos leer, meditar y orar. Y entre los sacramentos para el camino, fundamentalmente la Eucaristía y la Reconciliación. Alimento básico para todos.

Este es el envío que recibimos del Señor. Que llevemos su paz, su mensaje de reconciliación, misericordia y amor en todo momento. Que superemos y dejemos lo que nos impide salir, ponernos en camino. Que alcancemos el premio sin comparación de ser alegres discípulos misioneros de Cristo en Mondoñedo-Ferrol. El Reino del Padre está cada vez más cerca. Amén.