En el aniversario de la Dedicación de la S.I.B. Catedral de Mondoñedo

"Nuestra Iglesia de Mondoñedo-Ferrol sigue edificando. Con todos los bautizados y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad queremos afanarnos en todo lo que signifique construcción y no destrucción"

Celebramos hoy en esta catedral la solemnidad del aniversario de su dedicación como templo consagrado a Dios en medio de las fiestas de As San Lucas. Si hace 860 años el rey Alfonso VII concedía el título de ciudad a Mondoñedo y ocho días de fiesta, hace 773 años el obispo Martiño consagraba este templo, casa de Dios, para celebrar la fiesta de la Eucaristía cada día.

No se trata solamente del recuerdo de una fecha, sino de una ocasión donde se ahonda la conciencia del misterio de la Iglesia, como casa de Dios que acampa en medio de su pueblo.

Su sentido nos lo da San Agustín: “Ésta es la casa de nuestras oraciones, pero la casa de Dios somos nosotros mismos. Por eso nosotros… nos vamos edificando durante esta vida, para ser consagrados al final de los tiempos. El edificio, o mejor, la construcción del edificio exige ciertamente trabajo; la consagración, en cambio, trae consigo el gozo. Lo que aquí se hacía, cuando se iba construyendo esta casa, sucede también cuando los creyentes se congregan en Cristo. […] Pero no llegan a ser casa de Dios sino cuando se aglutinan en la caridad” (Sermón 336).

Nosotros somos casa de Dios, edificio de Dios que se sostiene en torno a la piedra angular, que es Cristo. Él, que nos muestra el rostro misericordioso del Padre, siendo por tanto la misericordia que invita a misericordia, es la viga maestra de este templo, la viga maestra de cada uno de los miembros de la Iglesia. Él nos aglutina en la caridad.

Como casa de Dios, quienes formamos esta Iglesia de Mondoñedo-Ferrol nos vamos edificando al mismo tiempo que edificamos la comunión eclesial. Este templo simboliza la Iglesia que nunca está terminada del todo, que necesita seguir construyéndose. Que precisa arreglos y reparaciones, que no se detiene y perdura en el tiempo. Exige trabajo y esfuerzo, pero también proporciona gozo, reconforta y siempre es lugar de encuentro con el Señor para recibir aliento en la fe común que sostiene nuestras vidas.

Nuestra Iglesia de Mondoñedo-Ferrol sigue edificando. Con todos los bautizados y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad queremos afanarnos en todo lo que signifique construcción y no destrucción. En todo lo que implique contar con la colaboración de las personas para progresar y avanzar a favor de la vida humana digna y de la Creación. En todo lo que desarrolle el proyecto de Dios sobre este mundo, su plan de salvación, que es el mejor futuro para la humanidad.

Por eso nuestra Iglesia quiere seguir estando al lado de los más débiles, de quienes ven amenazada su persona, que es casa de Dios. Junto a ellos queremos alzar la voz para que cualquier actitud destructiva, contra la vida y la dignidad de las personas desaparezca. Para que se alce la luz de la vida, que trae Cristo.

Nuestro compromiso desde este lugar no se queda en esta diócesis. Construimos Iglesia con toda la Iglesia universal. Nos duele cualquier situación de destrucción de este mundo, lejos o cerca. Cualquier situación que supone destrucción para un ser humano, para el proyecto de fraternidad de la humanidad, para este templo universal, casa común que estamos llamados a reconocer, agradecer, respetar y cuidar, como lo hemos de hacer con cada criatura de Dios, comenzando por los seres humanos.

Que este aniversario nos devuelva a cada uno la conciencia de ser habitados por Dios y la decisión de querer habitar nosotros en Él. Que lo hagamos como pueblo de su heredad, al que están invitados a formar parte todos, buena noticia que quienes hemos sido bautizados tenemos el deber de anunciar con gozo contagioso y con firme y ardiente esperanza.

+ Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Obispo de Mondoñedo-Ferrol