En la fiesta de la Virgen de los Remedios, patrona de Mondoñedo-Ferrol

Contestación del obispo diocesano a la ofrenda presentada por el Concello de Mondoñedo

"Hoy la “esperanza” continúa siendo la palabra profética más importante que podemos pronunciar en Mondoñedo-Ferrol"

Queridos hermanos sacerdotes, queridas autoridades, queridos hermanos y hermanas todos. Agradezco la ofrenda que acaba de realizar la Sra. Alcaldesa de Mondoñedo, Dª. Elena Candia. Ofrenda que se une a cuanto las buenas gentes de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol están dispuestas a poner de su parte para arreglar lo que en este mundo y en estas tierras sí creemos que tiene arreglo. Mayores, jóvenes, niños, familias enteras, somos gente de palabra y de esperanza. Todos nos ofrecemos, pues, para aportar lo mejor de nuestro ser y nuestro obrar.

Ante la Virgen de los Remedios no caben indiferencias, sino solo compromisos. Ella es intercesora y abogada nuestra ante el Todopoderoso, consiguiendo la ayuda de Dios a nuestra necesaria colaboración. Ella es madre y modelo de una Iglesia que vela y prefiere a sus hijos necesitados. Los que acuden sabiéndose en el corazón de Dios y de la Virgen Madre, por el solo hecho de ser y sentirse en pobreza y necesidad. Las que se dan, contradictoriamente, en una tierra llena de recursos y de posibilidades que los instintos acaparadores, egoístas, caprichosos, impositivos, excluyentes y marginadores hacen que unos tengan demasiado, otros sean privados de lo imprescindible, otros pacten con la mediocridad o la indiferencia, otros menosprecien la vida humana y, en definitiva, sea difícil vivir desde el amor, la dignidad y la fraternidad que nos enseña Jesucristo mejor que nadie.

El año pasado expresé en esta fiesta la necesidad de esperanza. Hoy la “esperanza” continúa siendo la palabra profética más importante que podemos pronunciar en Mondoñedo-Ferrol, en Galicia, en España y en el mundo entero en cualquier circunstancia, y más si esta es de penuria o riesgo.

Venir ante Ntra. Sra. de los Remedios con cada inquietud y actitud oferente es gesto de profunda esperanza. La ofrenda ante la Virgen de los Remedios es compromiso para que los bienes y valores de la dignidad humana y cristiana lleguen a todos. Desde muchas parroquias nos acercamos a este santuario con el corazón encogido que quiere ensancharse confiando en la Madre. Cada persona hoy aquí se mueve a esperanza para hablar de corazón a corazón a su Virgen de los Remedios, la que inspira comprensión porque ha sido traspasada por una espada de dolor.

Recibimos de ella cuanto necesitamos para ser discípulos misioneros. Ella nos da la vida y la esperanza mismas: su hijo, Jesucristo. La Madre nos guía para vivir y obrar de la mejor manera posible en la construcción de un orden nuevo, un reino de amor y de perdón, de justicia y de verdad, de libertad, de responsabilidad y de respeto, de paz y de concordia, de vida en abundancia como no conoce este mundo.

Si estamos dispuestos a vivir de este modo, tenemos que conocer y asumir mejor los sentimientos y las actitudes de Cristo. Lo haremos leyendo, meditando y orando mucho más el Evangelio de Jesús, celebrando con sentido los sacramentos de la Iglesia, compartiendo la fe en comunidad, llevando una vida coherente, levantándonos cuantas veces haga falta y siendo personas misericordiosas y samaritanas. Dones y tareas que cuestan tanto como valen.

En el verdadero encuentro con Jesucristo, bajo el cuidado de María Madre, se dará la conversión que cada uno necesitamos y la acogida de todos dentro del proyecto y del banquete del Reino. Es lo que nos proponemos ahora en la diócesis como transformación misionera, yendo a lo esencial, a lo importante, procurando lo posible, fruto de nuestro trabajo y pidiendo lo imposible, que solo puede venir de Dios.

La Santísima Virgen de los Remedios, patrona de la diócesis, nos ayuda y ayudará siempre a ser verdaderos seguidores de Cristo, discípulos misioneros, con fortaleza y alegría en el Señor. Con la Madre de Dios, nuestra Madre, formaremos comunidad, Iglesia, ciudad luminosa, para experimentar, en este lugar de Dios que es Mondoñedo-Ferrol, un anticipo del mundo nuevo, del Reino, buscando la voluntad de Dios y no nuestro capricho. Por nuestra fe luchemos, esperemos y amemos para que así sea.

+ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de Mondoñedo-Ferrol