En el 75º aniversario de la fundación de la congregación de las Discípulas de Ferrol

"Agradecemos la presencia testimonial y trabajadora de las Discípulas de Jesús en Ferrol y, por tanto, en la diócesis. Agradecemos la obra del colegio Jesús Maestro, que es lugar de Dios aquí, espacio en el que ha de verse con claridad su Reino nuevo, el futuro esperanzado de nuestro mundo"

Este 3 de diciembre, en este comienzo de Adviento y en el 75 aniversario de la fundación de las Discípulas de Jesús, el Señor nos invita a tener miradas de cariño. Tres miradas de cariño llenas de esperanza, gratitud y cercanía.

En primer lugar, una mirada de cariño hacia el futuro. El Adviento nos invita a mirar al futuro. Prepara el camino para la venida del Señor no es solo recordar el Nacimiento en Belén de Judá. Es esperar en la segunda venida del Señor y vivir con esa extraordinaria esperanza. Dios hecho hombre nos muestra cómo caminar hasta que llegue en su gloria y esplendor. Gloria y esplendor que va a adelantando, vislumbrando cuando hace desaparecer dolor, injusticias, violencia, tinieblas.

El Señor ilumina nuestras vidas y viene a salvarnos. Démonos cuenta de cómo se vuelve a nosotros, no nos olvida, viene a visitar su viña, a darnos vida para invocar su nombre. Nosotros alabamos al Señor, ¿verdad? Pue Él puede llegar a alabarnos a cada uno, si vivimos nuestra vida con la dignidad de hijos de Dios. Y es que no carecemos de ningún don. El Señor nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir dignamente y esperar que este mundo abra paso, no sin dolor, al Reino de Dios y su justicia, su verdad, su libertad, su amor y su paz.

En este marco de Adviento celebramos nuestra acción de gracias. Por eso la segunda mirada de cariño es hacia la fundación de las Discípulas de Jesús con toda nuestra gratitud a su historia llena de vida.

El beato Pedro Ruiz de los Paños y Ángel supo bien que el Señor Dios es nuestro Padre, el que nos da forma, nuestro alfarero. Al mismo tiempo, nosotros somos arcilla, obra de sus manos. Así, somos un pueblo que camina esperando, luchando, reconociendo y admitiendo la venida del Señor.

El beato Pedro, como arcilla en manos de Dios, recibió una inspiración en un momento, pero luego la dejó madurar, modelar por el alfarero. Incluso, el martirio en Toledo, en el paseo del Tránsito, selló la inspiración divina que él había recibido. Y mujeres como las discípulas que conocemos hoy, tomaron el testigo. Comenzando por Lucía Suárez González-Fierro, que también se dejó modelar en silencio varios años. Y con cariño, como todos los recuerdos de familia, evocamos un 15 de diciembre, el de 1942, fecha en la que llega el decreto que les constituye en instituto religioso, reconocidas por la Iglesia para ser mujeres que se consagran a Dios y a la humanidad. Mujeres que se entregan con alma, vida y corazón a Dios y cada persona que el Señor pone en su camino, como podéis comprobar en el cole.

La tercera mirada de cariño es hacia las Discípulas de Jesús en Ferrol. Estas mujeres son conocidas y cercanas. Están en Ferrol, en nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol, desde diciembre de 1947, a los cinco años de ser fundadas. Por eso la tercera mirada de cariño es la cercana, la inmediata. Hacia las Discípulas que están hoy entre nosotros y hacia las que han pasado en estos 70 años.

Agradecemos la presencia testimonial y trabajadora de las Discípulas de Jesús en Ferrol y, por tanto, en la diócesis. Agradecemos la obra del colegio Jesús Maestro, que es lugar de Dios aquí, espacio en el que ha de verse con claridad su Reino nuevo, el futuro esperanzado de nuestro mundo.

Con estas miradas en este tiempo hermoso de espera y esperanzan cristianas, resulta fácil saber cómo hemos de vivir hoy. Así pues, sencilla y valientemente, tengamos una mirada cariñosa de futuro, de largo alcance y agradecida. Más aún, como hemos escuchado en el Evangelio, permanezcamos atentos y vigilantes. Dios viene, está aquí. Podemos descubrirlo en las personas, en los acontecimientos, en la Creación, en su Palabra, en la Eucaristía, en la comunidad educativa del colegio Jesús Maestro, en las Discípulas, en vuestras parroquias, en la diócesis. Que, por intercesión del Beato Pedro, vivamos todos bien despiertos, con los ojos de la mente y el corazón abiertos, alegres porque el Señor y su Reino están cada vez más cerca. ¡Feliz aniversario! ¡Feliz Adviento!