En la fiesta de Nuestra Señora de la Merced

Capilla de los padre Mercedarios de Ferrol, lunes 24 de septiembre de 2018

Homilía del obispo diocesano, monseñor Luis Ángel de las Heras, CMF

"Doy gracias a Dios por poder celebrar este don en la diócesis también hoy aquí reuniendo a la familia mercedaria"

Felicidades. Es Año Jubilar. Es día de júbilo hoy, por tanto, en esta fiesta de Nuestra Señora de la Merced. Por ella, esclava del Señor, nos ha llegado la libertad, la redención. Esclavitud que trae libertad es una paradoja que nos ayuda a profundizar en la vida y en la fe.

Como lo hiciéramos en enero en el colegio de las Mercedarias, doy gracias a Dios por poder celebrar este don en la diócesis también hoy aquí reuniendo a la familia mercedaria con los padres Mercedarios, el colegio, la cofradía, las otras cofradía de la Semana Santa Ferrolana y tantos amigos de la Merced en Ferrol.

Hay cuatro protagonistas de esta historia mercedaria que festejamos y compartimos hoy, que es historia profética y de redención. Es fácil adivinarlos.

El primer protagonista es Cristo Redentor, Jesucristo libertador. El que anuncia el Evangelio de la liberación a quienes viven en cada momento de la historia esclavos y oprimidos y, por supuesto, con riesgo de perder la fe en Dios y en el ser humano. Porque perder la fe en Dios fácilmente lleva a perderla en el hombre. Igual que creer en Dios implica creer con esperanza en la humanidad. Algunos están encarcelados o son privados de libertad por terceros. Otros se encarcelan a sí mismos y piden liberación. Otros más viven también encarcelados y, aunque no se han dado cuenta, manifiestan síntomas claros: vacío y desorientación interior, tristeza, desesperanza y soledad. Vidas que reclaman redención, para lo que Cristo nos invita a colaborar, como invitó a san Pedro Nolasco.

La segunda protagonista es Nuestra Señora de la Merced, Nuestra Señora de los Cautivos, que inspira vuestro carisma y obra. Ella es Madre de redentores y redimidos. Ella propicia que se extienda la misericordia del Redentor sobre liberadores y oprimidos. Como el discípulo amado, como Pedro Nolasco, llevamos en el corazón y en la mente, en nuestra casa, a María de la Merced. Ella nos garantiza la obra liberadora de Dios en medio de su pueblo y, especialmente, de los esclavos y oprimidos.

Contemplemos a la Madre de la Merced, a Nuestra Señora de los Cautivos y encontraremos nuevos caminos para continuar la obra mercedaria en estos tiempos. Ella, discípula y misionera, testigo de consagración y entrega a Dios y a su pueblo, con humildad, disponibilidad y servicio, evoca el sacrificio y el don liberador de todos los redentores mercedarios de todos los tiempos y nos sigue inspirando ante la realidad presente que necesita conocer la Redención.

El tercer protagonista es san Pedro Nolasco, seguidor de Cristo Redentor e hijo de María. En su vocación tenéis el corazón y el tesoro de la Orden y de la familia mercedaria. Al servicio liberador de los cautivos es un infatigable e incondicional hijo de María de la Merced, discípulo misionero de Cristo Redentor. Bien llamado “el otro redentor”, toca las mazmorras de la esclavitud física y espiritual para encontrar a los desplazados, marginados, encarcelados, gentes necesitadas de la misericordia de Dios. El amor y la misericordia de Dios que había conocido fueron los mejores dones que pudo entregar para romper cadenas.

El cuarto protagonista es multitud. Se trata de cada uno de nosotros y de tantos como quieran cooperar en la obra de la Redención. Cada uno tenemos una llamada liberadora a la conversión que pasa por nuestro corazón para llegar a muchos. Es una llamada para buscar a todos los cautivos, en especial a quienes han llegado a las periferias de la cautividad, lo sepan o no. Una llamada que en Ferrol no solo tiene que llegar a la recogida solidaria de alimentos para los más cercanos, o ayudar a los presos de una cárcel de Camerún con el proyecto “Alimentar la esperanza”, proyectos loables. Esa llamada en Ferrol, en Camerún y en el mundo entero nos exige luchar por abrir espacios de libertad en Cristo libertador y en el Evangelio, libro de la libertad.

Como dice el maestro general de la Orden y familia mercedaria en su mensaje de apertura del Año Jubilar, termino deseándoos que en Ferrol podáis profundizar y asimilar los tres caminos que recrean vuestra historia, carisma y espiritualidad redentora: el camino de la Verdad, el de la Belleza y el del Espíritu, entre los Misterios de la Creación, la Encarnación y la Redención. Sed todos vosotros constructores de la libertad de Cristo Redentor que María de la Merced, Nuestra. Señora de los Cautivos, inspiró a san Pedro Nolasco. Amén.

ORACIÓN JUBILAR LA MERCED: 800 AÑOS
Madre de la Merced,
que suscitaste en tu servidor Pedro Nolasco
el deseo de imitar a Cristo Redentor,
poniendo su vida al servicio de los más pobres
de entre los pobres, los cautivos;
al celebrar el Jubileo mercedario,
te pedimos que eleves nuestras oraciones al Padre,
fuente de misericordia,
para que seamos capaces de contemplar
la faz de tu Hijo en el rostro de los cautivos de hoy
y ofrezcamos, alegremente, llenos del Espíritu Santo,
nuestras vidas como moneda de rescate
por nuestros hermanos
que viven privados de libertad y sin esperanza
en las nuevas periferias de la cautividad.
Amén.

 


Galego

Felicidades. É Ano Xubilar. É día de xúbilo hoxe, por tanto, nesta festa da Nosa Señora da Mercé. Por ela, escrava do Señor, chegounos a liberdade, a redención. Escravitude que trae liberdade é un paradoxo que nos axuda a profundar na vida e na fe.

Como o fixésemos en xaneiro no colexio das Mercedarias, dou grazas a deus por poder celebrar este don na diocese tamén hoxe aquí reunindo á familia  mercedaria cos pais mercedarios, o colexio, a confraría, as outras confrarías da Semana Santa Ferrolá e tantos amigos da Mercé en Ferrol.

Hai catro protagonistas desta historia  mercedaria que festexamos e compartimos hoxe, que é historia  profética e de redención. É doado adiviñalos.

O primeiro protagonista é Cristo Redentor, Xesucristo liberador. O que anuncia o Evanxeo da liberación a quen vive en cada momento da historia escravos e oprimidos e, por suposto, con risco de perder a fe en Deus e no ser humano. Porque perder a fe en Deus facilmente leva a perdela no home. Igual que crer en Deus implica crer con esperanza na humanidade. Algúns están encarcerados ou son privados de liberdade por terceiros. Outros se encarceran a si mesmos e piden liberación. Outros máis viven tamén encarcerados e, aínda que non se deron conta, manifestan síntomas claros: baleiro e desorientación interior, tristeza, desesperanza e soidade. Vidas que reclaman redención, para o que Cristo nos convida a colaborar, como convidou a san Pedro Nolasco.

A segunda protagonista é a Nosa Señora da Mercé, Nosa Señora dos Cativos que inspira o voso carisma e obra. Ela é Nai de redentores e  redimidos. Ela propicia que se estenda a  misericordia do Redentor sobre liberadores e oprimidos. Como o discípulo amado, como Pedro  Nolasco, levamos no corazón e na mente, na nosa casa, a María da Mercé. Ela garántenos a obra liberadora de Deus no medio do seu pobo e, especialmente, dos escravos e oprimidos.

Contemplemos á Nai da Mercé, a Nosa Señora dos Cativos e atoparemos novos camiños para continuar a obra  mercedaria nestes tempos. Ela, discípula e misioneira, testemuña de consagración e entrega a Deus e ao seu pobo, con humildade, dispoñibilidade e servizo, evoca o sacrificio e o don liberador de todos os redentores  mercedarios de todos os tempos e séguenos inspirando ante a realidade presente que necesita coñecer a Redención.

O terceiro protagonista é  san Pedro  Nolasco, seguidor de Cristo Redentor e fillo de María. Na súa vocación tedes o corazón e o tesouro da Orde e da familia mercedaria. Ao servizo liberador dos cativos é un infatigable e incondicional fillo de María da Mercé, discípulo misioneiro de Cristo Redentor. Ben chamado “o outro redentor”, toca as  mazmorras da escravitude física e espiritual para atopar aos desprazados, marxinados, encarcerados, xentes necesitadas da  misericordia de Deus. O amor e a  misericordia de Deus que coñecera foron os mellores dons que puido entregar para romper cadeas.

O cuarto protagonista é multitude. Trátase de cada un de nós e de tantos como queiran cooperar na obra da Redención. Cada un temos unha chamada liberadora á conversión que pasa polo noso corazón para chegar a moitos. É unha chamada para buscar a todos os cativos, en especial a quen chegou ás periferias da catividade, sáibano ou non. Unha chamada que en Ferrol non só ten que chegar á recollida solidaria de alimentos para os máis próximos, ou axudar aos presos dun cárcere de Camerún co proxecto “Alimentar a esperanza”, proxectos loables. Esa chamada en Ferrol, en Camerún e no mundo enteiro esíxenos loitar por abrir espazos de liberdade en Cristo liberador e no Evanxeo, libro da liberdade.

Como di o Mestre Xeral da Orde e familia mercedaria na súa mensaxe de apertura do Ano Xubilar, termino desexándovos que en Ferrol poidades profundar e asimilar os tres camiños que recrean a vosa historia, carisma e espiritualidade redentora: o camiño da Verdade, o da Beleza e o do Espírito, entre os Misterios da Creación, a Encarnación e a Redención. Sede todos vós construtores da liberdade de Cristo Redentor que María da Mercé, a Nosa Señora dos Cativos, inspirou a  san Pedro  Nolasco. Amén.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

cmf@luisangel