Ofrenda a Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Mondoñedo-Ferrol

Homilía del obispo y ofrenda del alcalde del Concello de Ribadeo

"Comprometámonos coa acollida, a paz e o respecto entre pobos e entre persoas. Acollamos, protexamos, promovamos e integremos con prioridade ás máis vulnerables e indefensas"

Queridos hermanos sacerdotes; queridas autoridades civiles, académicas y militares; representantes de instituciones civiles y religiosas; querido Sr. Oferente, D. Fernando Suárez; y niños que portáis la ofrenda: Gael y Katia. Queridos cofrades, hermanos y hermanas todos.

Agradezco, Sr. Alcalde de Ribadeo, su discurso claro, sentido y cargado de humanidad y deseos de solidaridad y mejora de nuestra sociedad, así como del bienestar y la convivencia pacífica de nuestras gentes.

Ha hecho usted presente aquí su patria pequeña, su concello, pero con mirada amplia, más allá de sus tierras y mar. Ribadeo enriquece notablemente el mosaico de Mondoñedo-Ferrol y recuerda hoy nuestro patrimonio histórico, social y religioso desde uno de los lugares que fue sede episcopal de esta diócesis. Resulta iluminador para nuestro presente evocar la capilla de la Trinidad de la Atalaya, delante de la cual se celebraban los concejos abiertos sobre cuestiones que atañían a todos. Una práctica que nos debe hacer pensar en estos tiempos lo importante que es tratar respetuosamente entre todos los asuntos: escuchar, dialogar, ceder, dejar intereses egoístas, y buscar acuerdos –mejor aún: consensos–, para caminar juntos, para resolver los problemas, para clarificar las responsabilidades, para hacer progresar a las personas y a los pueblos. Un progreso, por supuesto, que nos haga crecer en valores humanos, como los que el Evangelio de Jesús nos muestra. Un recorrido que acierte con lo que el Hijo de Dios y del hombre nos invita a hacer en situaciones complejas, comenzando por las que nos atañen más directamente, pero implicándonos con generosidad en las que están más lejos e igualmente nos afectan.

Por eso hemos de denunciar la movilidad humana forzada por las guerras, el hambre, las persecuciones, la falta de libertad. Como hemos de denunciar cualquier tipo de abuso y violencia. Efectivamente, señor oferente, el Evangelio de Jesús nos invita a defender la vida en todas sus etapas y circunstancias; a acoger y ayudar a todas las víctimas: menores, mujeres, varones, migrantes a la deriva… El Evangelio de Jesús nos propone construir un mundo en el que nadie sea maltratado. Un mundo en el que ningún ser humano se sienta injustamente obligado a dejar su tierra –menos aún los menores–, aunque esto nos exija a muchos renunciar a caprichos o a lujos prescindibles, de los que muchas veces no somos conscientes o nos tienen demasiado atrapados.

Efectivamente, nos apremia, por un lado, el valor de la hospitalidad comprometida con los inmigrantes para acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos. Y, por otro, nos urge el valor de la paz y la no violencia que tanto es vulnerado en el ámbito doméstico, como también en otros.

Tanto la hospitalidad como la paz y el respeto tienen que brotar de un corazón humano que late como el de Jesucristo, con latidos de acogida y de paz. Pidamos terminar con el rechazo a los seres humanos y la lacra de la violencia doméstica. Comprometámonos con la acogida, la paz y el respeto entre pueblos y entre personas. Acojamos, protejamos, promovamos e integremos con prioridad a las más vulnerables e indefensas.

Comparto también la preocupación que ha expuesto, Sr. Alcalde, por cuidar la obra de Dios creador, de la que tenemos hermosísimas muestras en nuestra geografía diocesana. Una preocupación que ha de ser no sólo por lo que ven nuestros ojos, sino por la tierra entera, que es nuestra casa común. Por eso nos debe inquietar la Amazonía, lamentablemente dañada por el fuego y la indiferencia que usted ha mencionado. El sínodo especial que ha convocado el papa Francisco y va a celebrarse este octubre sobre el tema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, nos ayudará a desterrar la impasibilidad y tomar conciencia de que la Amazonía, y todo el planeta, es fuente de vida que está siendo amenazada. ¿Vamos a permanecer indiferentes? Confío que no.

Hay muchas otras dificultades: rupturas familiares, falta de nacimientos, despoblación, desempleo, soledad, enfermedad, droga, depresiones... Cada uno de los problemas que encontramos en nuestro mundo, en estas tierras… Cada sufrimiento que tenemos y tienen nuestras gentes no son ajenos a Jesucristo ni a ningún bautizado de Mondoñedo-Ferrol. Nos incumben y preocupan. Como nos importan al Señor y a nosotros los gozos y esperanzas de este pueblo. Es lo que queremos vivir y transmitir como discípulos misioneros en el Mes Misionero Extraordinario que el Papa ha convocado para la Iglesia universal este octubre de 2019 y que va a acompañarnos todo el curso en nuestra diócesis y, ojalá, siempre.

Por ello, el próximo mes, tendremos actividades significativas. En Mondoñedo habrá dos celebraciones relevantes con sello misionero. La primera, durante As San Lucas, el día 19, aniversario de la consagración de la catedral, evocando más de 800 años en misión desde el pontificado del obispo Martín I (1219-1248), quien impulsó la construcción de nuestro templo principal y lo consagró, siendo imagen de las piedras vivas que edifican esta Iglesia particular hasta el día de hoy. La segunda será, como cada comienzo de curso en Mondoñedo-Ferrol, el Encuentro Misionero Diocesano de Envío, en nuestro seminario de santa Catalina, el sábado 26. Estáis todos invitados.

Esta es nuestra historia de fe y peregrinación que atestiguan tantos hombres y mujeres de Dios que han hecho el bien y han curado a los oprimidos por el mal, como lo hizo Jesús. Con esta nube de testigos que hace brillar el bien por encima del mal, bien podemos proclamar que el encuentro con Cristo y su Evangelio es motivo de alegría, principio de esperanza y camino de solución para la humanidad desde la verdad, la justicia, la misericordia y la liberación. Esto es, señor oferente, queridos hermanos, defender por encima de todo la dignidad humana y aspirar a mucho más: un mundo nuevo que nos ofrece Jesucristo, señor de la historia y de una vida nueva y eterna que ha nacido de María Virgen, Nuestra Señora de los Remedios. A ella acudimos confiados, con el corazón encogido tantas veces, para salir consolados, esperanzados y comprometidos con una alegría de corazón que resulta indescriptible y deshace el llanto. Ante nuestra madre, la Virgen de los Remedios, dejamos hoy nuestra ofrenda, seguros de que, con Ella, las cuitas son más llevaderas y tendremos mayores aciertos. Que así sea.


GALEGO

Queridos irmáns sacerdotes; queridas autoridades civís, académicas e militares; representantes de institucións civís e relixiosas; querido Sr. Oferente, D. Fernando Suárez; e nenos que portades a ofrenda: Gael e Katia. Queridos confrades, irmáns e irmás todos.

Agradezo, Sr. Alcalde de Ribadeo, o seu discurso claro, sentido e cheo de humanidade e desexos de solidariedade e mellora da nosa sociedade, así como do benestar e a convivencia pacífica das nosas xentes.

Fixo vostede presente aquí a súa patria pequena, o seu concello, pero con mirada ampla, máis aló das súas terras e mar. Ribadeo enriquece notablemente o mosaico de Mondoñedo-Ferrol e lembra hoxe o noso patrimonio histórico, social e relixioso desde un dos lugares que foi sede episcopal desta diocese. Resulta  iluminador para o noso presente evocar a capela da Trindade da Atalaia, diante da cal se celebraban os concellos abertos sobre cuestións que atinxían a todos. Unha práctica que nos debe facer pensar nestes tempos o importante que é tratar respetuosamente, entre todos, os asuntos: escoitar, dialogar, ceder, deixar intereses egoístas, e buscar acordos –mellor aínda: consensos–, para camiñar xuntos, para resolver os problemas, para clarificar as responsabilidades, para facer progresar ás persoas e aos pobos. Un progreso, por suposto, que nos faga crecer en valores humanos, como os que nos mostra o Evanxeo de Xesús. Un percorrido que acerte co que o Fillo de Deus e do home convídanos a facer en situacións complexas, comezando polas que nos incumben máis directamente, pero implicándonos con xenerosidade nas que están máis lonxe e afectánnos igualmente.

Por iso, habemos de denunciar a mobilidade humana forzada polas guerras, a fame, as persecucións, a falta de liberdade. Como habemos de denunciar calquera tipo de abuso e violencia. Efectivamente, señor  oferente, o Evanxeo de Xesús convídanos a defender a vida en todas as súas etapas e circunstancias; a acoller e axudar a todas as vítimas: menores, mulleres, homes, migrantes á deriva… O Evanxeo de Xesús proponnos construír un mundo no que ninguén sexa maltratado. Un mundo no que ningún ser humano se senta inxustamente obrigado a deixar a súa terra –menos aínda os menores–, mesmo que isto esíxanos a moitos renunciar a antollos ou a luxos prescindibles, dos que moitas veces non somos conscientes ou nos teñen presos de máis.

Efectivamente, aprémanos, por unha banda, o valor da hospitalidade comprometida cos inmigrantes para acollelos, protexelos, promovelos e integralos. E, por outro, úrxenos o valor da paz e a non violencia que tanto é vulnerado no ámbito doméstico, como tamén noutros.

Tanto a hospitalidade como a paz e o respecto teñen que abrollar dun corazón humano que latexa como o de Xesucristo, con latexados de acollida e de paz. Pidamos terminar co rexeitamento aos seres humanos e a secuela da violencia doméstica. Comprometámonos coa acollida, a paz e o respecto entre pobos e entre persoas. Acollamos, protexamos, promovamos e integremos con prioridade ás máis vulnerables e indefensas.

Comparto tamén a preocupación que expuxo, Sr. Alcalde, por coidar a obra de Deus creador, da que temos fermosísimas mostras na nosa xeografía diocesana. Unha preocupación que ha de ser non só polo que ven os nosos ollos, senón pola terra enteira, que é a nosa casa común. Por iso, débenos inquietar a Amazonía, lamentablemente danada polo lume e a indiferenza que vostede mencionou. O  sínodo especial que convocou o papa Francisco e vai celebrarse este outubro sobre o tema “Amazonía: novos camiños para a Igrexa e para unha ecoloxía integral”, axudaranos a desterrar a  impasibilidade e tomar conciencia de que a Amazonía, e todo o planeta, é fonte de vida que está a ser ameazada. Imos permanecer indiferentes? Confío que non.

Hai moitas outras dificultades: rupturas familiares, falta de nacementos, despoboamento, desemprego, soidade, enfermidade, droga, depresións... Cada un dos problemas que atopamos no noso mundo, nestas terras… Cada sufrimento que temos e teñen as nosas xentes non son alleos a Xesucristo nin a ningún bautizado de Mondoñedo-Ferrol. Incúmbennos e preocúpannos. Como nos importan ao Señor e a nós os gozos e esperanzas deste pobo. É o que queremos vivir e transmitir como discípulos misioneiros no Mes Misioneiro Extraordinario que o Papa convocou para a Igrexa universal este outubro de 2019, e que vai acompañarnos todo o curso na nosa diocese e, oxalá, sempre.

Por iso, o vindeiro mes, teremos actividades significativas. En Mondoñedo haberá dúas celebracións relevantes con selo misioneiro. A primeira, durante As San Lucas, o día 19, aniversario da consagración da catedral, evocando máis de 800 anos en misión desde o pontificado do bispo Martín I (1219-1248), quen impulsou a construción do noso templo principal e consagrouno, sendo imaxe das pedras vivas que edifican esta Igrexa particular ata o día de hoxe. A segunda será, como cada comezo de curso en Mondoñedo-Ferrol, o Encontro Misioneiro Diocesano de Envío, no noso seminario de santa Catalina, o sábado 26. Estades todos convidados.

Esta é a nosa historia de fe e peregrinación que testemuñan tantos homes e mulleres de Deus que fixeron o ben e curaron aos oprimidos polo mal, como o fixo Xesús. Con esta nube de testemuñas que fai brillar o ben por enriba do mal, ben podemos proclamar que o encontro con Cristo e o seu Evanxeo é motivo de alegría, principio de esperanza e camiño de solución para a humanidade desde a verdade, a xustiza, a misericordia e a liberación. Isto é, señor oferente, queridos irmáns, defender por encima de todo a dignidade humana e aspirar a moito máis: un mundo novo que nos ofrece Xesucristo, señor da historia e dunha vida nova e eterna que naceu de María Virxe, Nosa Señora dos Remedios. A ela acudimos confiados, co corazón encollido tantas veces, para saír consolados, esperanzados e comprometidos cunha alegría de corazón que resulta indescritible e desfai o pranto. Ante a nosa nai, a Virxe dos Remedios, deixamos hoxe a nosa ofrenda, seguros de que, con Ela, as  cuitas son máis levadías e teremos maiores acertos. Que así sexa.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel