Bendición de la nueva imagen de la Virgen María en la parroquia de santa María de Caranza

Homilía del obispo diocesano, monseñor Luis Ángel de las Heras, CMF

"En los peligros, en las angustias, en las dudas, pensemos en santa María de Caranza, estrella que nos trae la luz de Dios para vivir cada vez más como hijos de la luz y menos de las tinieblas"

Queridos hermanos sacerdotes: D. Antonio Rodríguez Basanta, cura párroco, D. José Eduardo Silva, vicario parroquial, D. José Velo y D. José Couce. Queridos seminarista y monaguillo. Queridos miembros de la vida consagrada. Sois una parroquia bendecida con varias comunidades religiosas –Compañía de María, Siervas de Jesús y Hermanos de La Salle– y con la presencia de una consagrada del instituto Misioneras Apostólicas de la Caridad. Queridos hermanos y hermanas.

La parroquia es casa de familia cristiana, casa familiar. En una familia la madre es quien mejor convoca en unión y concordia. Hoy santa María de Caranza, madre de Dios y nuestra, nos ha convocado en torno a la mesa de su Hijo, en la que nos repite una y otra vez, con amor materno: “Haced lo que Él os diga”.

Ciertamente, queremos cumplir la palabra del Señor, siguiendo la invitación de María Madre: tener en cuenta a los humildes, a los pobres para que vivan dignamente; orar por toda la humanidad, por los que tienen autoridad, para que vivamos en paz y respeto; anunciar la salvación, la vida plena que trae Jesucristo, porque Dios quiere que todo el mundo se salve, tenga vida y conozca la verdad. Un anuncio que podemos hacer como dice el apóstol Pablo a Timoteo: alzando las manos limpias sin ira ni divisiones, que tanto abundan para nada y para mal. Esto es ser fiel en lo menudo, libres del dinero injusto y de la idolatría esclavizante de poseer riquezas que perecen para poner el corazón en Dios y en los hermanos.

Nuestra madre, la Virgen María, cuya imagen os acompaña desde hace tiempo y hoy vamos a bendecir, nos ayuda a poner el corazón en Dios y en los hermanos. Ella expresa el cuidado materno de Dios y simboliza vuestra unión de esfuerzos, inquietudes y esperanzas en la comunidad cristiana familiar, en vuestra parroquia. No en vano esta obra es fruto de tantos donativos hechos con sacrificio.

Sigamos confiando en su protección. Confianza que renovaremos con la bendición de esta talla que evoca pobreza y ternura. En medio de cualquier circunstancia, miremos a María Madre, nuestra estrella, la que brilla con luz de Dios para que no perezcamos en ninguna borrasca de la vida.

Ante vientos de tentaciones, ante tribulaciones, miremos a María, busquemos la luz de Dios para cualquier mal propio y ajeno. Que Ella nos inspire para hacer lo que nos dice Jesús y, así, vernos libres de olas de soberbia, de venganza, de envidia, de avaricia, de la esclavitud del dinero y del deleite. Que Ella nos ilumine para hacer lo que nos dice el Maestro y así, nosotros y todos nuestros vecinos de Caranza, podamos tener vida y alegría, sin fondo de tristeza, para caminar con esperanza.

En los peligros, en las angustias, en las dudas, pensemos en santa María de Caranza, estrella que nos trae la luz de Dios para vivir cada vez más como hijos de la luz y menos de las tinieblas. Miremos a María, que nos lleva a Cristo. Como dice san Bernardo: si la seguimos, no nos extraviaremos; si la suplicamos, no nos desesperaremos; si nos sujetamos a su mano, no nos derrumbaremos; si nos ponemos bajo su protección, nada hemos de temer; si nos dejamos guiar por ella no nos fatigaremos; si buscamos su amparo, alcanzaremos la meta.

Confiad en Dios, que nos ha dado como madre a su propia madre, mostrando así también el amor más grande. Ese amor que cambia, da vida y anima nuestro corazón humano como transformó el de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso, causa de nuestra alegría.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel