diócesis de mondoñedo-ferrol

 

                                                                                                         la diócesis en imágenes (II)                                   

 
 
 
     

Santuario de San Andrés de Teixido

El Santuario de San Andrés de Teixido es uno de los lugares más importantes de peregrinación de Galicia. Situado en los acantilados de la Sierra da Capelada, entre Cariño y Cedeira, a 140 metros sobre el nivel del mar.

La iglesia, se comienza a construir en el siglo XVI; sufrió diferentes reformas en siglos posteriores. De la primera época se conserva la Portada norte, de estilo gótico. Al lado de la fachada, se levanta la torre de base cuadrada de finales del XVIII.
En el interior contemplamos unas pinturas murales que representan el martirio de San Andrés, y el retablo mayor barroco, de mediados del siglo XVIII con el relicario, de estilo barroco italiano, donde se encuentran los restos del apóstol Andrés.

Según la tradición, este apóstol, en su peregrinar por estas tierras, llegó en barco hasta los acantilados de Ortegal, donde volcó su embarcación y se convirtió en una roca, A Barca de San Andrés. En ese momento, Dios le prometió que tendría un santuario y una romería que duraría hasta el fin del mundo, y a la que tendrían que peregrinar todos los cristianos, “ o que non vai de vivo, vai de morto”, nadie entraría en el cielo sin haber visitado antes el santuario.
Las primeras noticias documentadas de la existencia del monasterio datan del siglo XII, perteneciente a la orden de San Juan de Malta, dependiente de Portomarín. En el año 1391, aparece en el testamento de una señora de Viveiro, que dice “mando ir por mi en romería a Santo Andrés de Teixido, porque se lo tengo prometido, y que le pongan en su altar una vela del tamaño de una mujer de mi estado”.
El dicho de
“A San Andrés de Teixido, vai de morto que non foi de vivo” nos indica que las personas que no han ido en vida, deberán peregrinar en alma al santuario. San Andrés se convierte desde la Edad Media en uno de los principales centros de peregrinaje de Galicia, y nuestra visita está llena de tradiciones, que iremos asimilando poco a poco.

   
   
  Monasterio de Os Picos

Edificio antaño perteneciente a los Religiosos Terciarios Franciscanos, fundado en 1378 y remodelado en el XVIII. Habitado por los Pasionistas entre 1884-1964, quedando deshabitado hasta la actualidad. La iglesia consta de una nave en 3 tramos cubiertos de nervatura gótica, cúpula con linterna (s. XVIII), presbiterio, claustro rectangular de dos pisos con arcos en el bajo y ventanas en el alto, construído a partir de 1687, cocina antigua y escalera principal del XVIII.

Fachada principal barroca con un ojo de buey central y una torre lateral de dos cuerpos y remate en cúpula. Interior: retablo mayor salomónico con esculturas, dos retablos laterales barroco y moderno y sillería del coro barroca.

Su nombre verdadero es Monasterio de San Martiño de Vilalourente, aunque popularmente se le conoce como Monasterio de Os Picos, debido a la vestimenta de los primeros monjes que lo habitaron. Antaño fue lugar de acogida de peregrinos. La subida al Monasterio se conoce con el nombre de "Calvario" por la existencia de un Vía Crucis. Desde el lugar se aprecia la ciudad de Mondoñedo.

 
   
   
    Iglesia parroquial de San Pablo de Riobarba

Se dice que fue mandada construir por Fernán Pérez de Andrade a finales del s. XIV.
Tiene nave rectangular con techumbre de madera a dos vertientes y profusión de canecillos lisos en el tejaroz.
En el frontis, la puerta principal con dos arquivoltas de baquetillas, ornamentadas de aletones en la parte interior y de cabezas de clavo exteriormente.
En el tímpano, de directriz apuntada, aparece el escudete de los Andrade, en cuya bordura va la leyenda consabida, en letra gótica, y a los lados un jabalí y un lebrel en actitud de persecución.

La puerta de entrada es adintelada y sin adorno alguno, aunque es fácil suponer que en la reforma del s. XVIII la puerta original, de arco ojival, se colocó en la sacristía para que sirviese de hornacina a una imagen. El arco triunfal tiene astrágalo además de la imposta. Más reducido en ancho y largo el presbiterio, pero a la misma altura que la nave y con modillones idénticos en el tejeroz. Tanto los ventanales del ábside como los de la nave fueron ampliados en reformas posteriores.
El pórtico es ya obra del s. XVIII, como lo demuestra la inscripción: YZOSE SDO. CVRA ANT. DNEZ. AÑO 1736. En el hastial preside una hornacina de vieira con una escultura pétrea de San Pablo con libro y espada. A los pies una espadaña de dos vanos con coronamiento redondeado, y por el costado meridional de la nave un pórtico cubierto o cabildo con vanos protegidos por un enrejado de madera.
El retablo principal, de estilo rococó, con tres hornacinas en el cuerpo principal y un relieve de San Pablo en el ático, es obra de un buen entallador del último tercio del s. XVIII.

   
   
 

Iglesia parroquial de Santa María de Suegos (Lugo)

Antiguamente denominada Santa María de Suevos, en recuerdo a los suevos, antiguo pueblo bárbaro que invadió Galicia.
Obra del s. XVI con posteriores reformas del XVIII, de nave rectangular, otra transversal con transepto cubierto de bóveda nervada en terceletes y ligaduras, presbiterio con bóveda de cañón y pórtico sobre la entrada meridional de la nave. En el frontis, lleva arco adintelado y urna con la Virgen de la Inmaculada en piedra y hermosa torre sin terminar.
Conserva en el interior dos retablos de estilo rococó. El derecho de dos cuerpos policromado y con imágenes de: Santa Escolástica, Santa Rita, Santa Apolonia (pintada al óleo), Santo Domingo de Guzmán y Santa Teresa de Jesús. El izquierdo también de dos cuerpos y con imágenes de: San Roque, San Antonio, San Ramón Nonato y una Virgen con el Niño pintada al óleo.

En la sacristía se conserva un hermoso cáliz del siglo XVII de plata cincelada y con ángeles en el pie, una custodia del siglo XVII, de sol, plata, estilo renacimiento con conchas y ángeles, y un cáliz más sencillo de plata.
La pintura del retablo mayor y las imágenes que aparecen en el, fue encargada a D. Pedro de Insoa, pintor y vecino de Viveiro, el 6 de Junio de 1618, por el licenciado Souto, cura de Suegos, y Pedro Fernández, primicerio de la iglesia, en nombre de todos los vecinos.

 
   
   
   
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  (Fuentes: Concello de Mondoñedo, Xunta de Galicia, Diócesis de Mondoñedo-Ferrol)
   
   
 
 

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