Sección litúrgica "Dóminus"

5 de julio: 14º domingo del Tiempo Ordinario

Sección confeccionada por el equipo responsable de la delegación de Liturgia

"Jesús es un profeta sobre todo «acogedor», y que ha formado un grupo de discípulos acogedores, para que salgan a buscar, como él, a quienes se sienten señalados, juzgados, rechazados, marginados, olvidados..."
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados

Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»
 

Comentario

Se puede decir: «Dime cómo es tu Dios -tu experiencia de Dios-, y te diré cómo es tu comportamiento con los hombres». Si el rostro de Dios que has encontrado es el de un ser exigente, controlador, al margen de tu vida cotidiana, un Dios lleno de normas y obligaciones, un Dios que me pone condiciones y espera mis esfuerzos y sacrificios para hacerme caso... O si es un Dios que siempre me perdona aunque caiga una y otra vez en lo mismo, que se alegra con mis alegrías y me quiere libre y es fuente de mis alegrías y de mi paz, que me ha elegido para transformar el dolor y el mal del mundo, etc... mi conducta humana estará amasada con todos estos rasgos, y mi trato con los demás también.

Pues bien: El rostro de Dios que ha experimentado, del que vive y habla Jesucristo es alguien cercano, a quien, en cualquier momento del día, y en cualquier lugar, en medio de las cosas cotidianas, le dirige espontánea y sencillamente lo que siente y lleva en el corazón. Y este modo de sentir y vivir a Dios, le lleva a descubrirse y actuar como una persona pendiente de «los cansados y agobiados».

Esa experiencia de libertad interior y de gozo le lleva a buscar, y convocar («venid») a quienes no la tienen para revelársela, para ayudarles a descubrirla. Su Padre se conmueve ante los perdidos y abandonados de la sociedad y de las estructuras religiosas, ante los que no tienen esperanza, ante quienes se ven sobrecargados de preceptos, normas, condiciones, ritos minuciosos, prohibiciones, condenas... incluso «en el nombre de Dios»... Por eso mismo Jesús se siente llamado a ofrecer «otra cosa». Hoy parece como si se le hubiera «escapado» delante de todos, una plegaria fresca, gozosa, agradecida. Y en ella se descubre el rostro de un Dios misericordia, consuelo, descanso, liberación...

Jesús es un profeta sobre todo «acogedor», y que ha formado un grupo de discípulos acogedores, para que salgan a buscar, como él, a quienes se sienten señalados, juzgados, rechazados, marginados, olvidados... Y los acojan con gestos, palabras, actitudes y hechos... A su lado, tienen que sentirse incondicionalmente queridos y aceptados. Por eso hoy la Iglesia -cada bautizado-, tiene que ser capaz de proclamar con mucha fuerza y claridad a los hombres de hoy y de todos los tiempos: «Venid a mí... ven a mí tú que...» (Fuente: Ciudad Redonda).
 

Preguntas para reflexionar

¿Qué me dice Jesús en el Evangelio? ¿Qué actitudes tengo que cambiar para actuar como cristiano?
 

Oración

Señor de cielo y tierra:
Te alabamos por mostrarte a nosotros
en el manso y humilde corazón de Jesús.
Inspirados por su palabra y nutridos con su pan de vida,
querríamos admitir lo pobres y pequeños que somos
y aprender a dar tiempo y atención a los cansados.
Que sepamos transmitirles tu alentadora palabra,
para que todos los que te buscan
encuentren en nosotros
a tu Hijo Jesucristo nuestro Señor

Servicio Diocesano de Comunicación

@mondonedoferrol