Nuestro patrono, san Rosendo

"Sabemos que un obispo no lo es todo en la diócesis y que tampoco podemos esperar de él que acierte en todas sus decisiones o solucione todos los problemas. Pero una Iglesia diocesana sin obispo está huérfana"

El próximo día 1 de marzo celebramos la fiesta de San Rosendo, monje en Celanova, obispo de Mondoñedo, hombre de paz y reconciliación en la Galicia del siglo X, gran benefactor y patrono de nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol.

La celebración de este año en la Catedral de Mondoñedo va a ser distinta. No contaremos, esta vez, con un sucesor de san Rosendo que nos presida como obispo. Llevamos nueve meses en “espera orante” del nombramiento de un pastor que, a imagen de Cristo el Buen Pastor, rija, acompañe y sirva a esta Iglesia que peregrina en el norte de Galicia.

Sabemos que un obispo no lo es todo en la diócesis y que tampoco podemos esperar de él que acierte en todas sus decisiones o solucione todos los problemas. Pero una Iglesia diocesana sin obispo está huérfana.

Nuestra diócesis, como tantas en España y en Europa, vive unos momentos de incertidumbre y de “crisis”, entendida esta expresión en su significado genuino de discernimiento y crecimiento.

Necesitamos discernir e interpretar, a la luz del Evangelio y del Espíritu, el momento y las circunstancias que nos tocan vivir y así saber lo que tenemos que hacer como Iglesia. También necesitamos crecer. No tanto ni principalmente en número, sino en calidad evangélica y en autenticidad de nuestra vida cristiana. Lo importante es que, como Iglesia, seamos, en el ámbito de cada comunidad parroquial o religiosa y en la diócesis, fermento en la masa para transformarla en primicia del reino de Dios.

Que san Rosendo interceda por su diócesis y por el futuro pastor que, en nombre de Cristo, algún día - esperemos que ya no muy lejano - nos ha de guiar, acompañar y servir.

Publicado: 26/02/2016: 1324
Antonio Rodríguez Basanta

Xove (1950) - Vicario General - Especialista en Catequética

@tonobasanta