Vivir cada día anunciando encuentros acogedores

Escrito en la inauguración de una escultura pública en homenaje a los cofrades de Viveiro

"Cada cofrade viveirense puede sentirse miembro de la única familia humana y protagonista de la cultura del encuentro para vivir y dar testimonio de la alegría pascual"

Tres cofrades. Dos tambores y una corneta anuncian en Viveiro cada Viernes Santo “El Encuentro”, auto sacramental de la Pasión con reminiscencias franciscanas. En estas tres figuras que anuncian el alba del día grande de la Semana Santa, queremos descubrir y homenajear a todos los cofrades viveirenses de ayer, de hoy y de mañana.

Cofrades que anuncian y “llevan” hasta el Señor a Juan, el discípulo fiel que sabe estar cerca del corazón del Señor, sin miedo a padecer él los mismos sufrimientos, aunque en la mañana del Viernes Santo casi no sea capaz de mirar el rostro desfigurado de su Maestro.

Cofrades que anuncian y “llevan” sobre sus hombros el abrazo estremecedor entre la Madre afligida y el Hijo con la Cruz a cuestas, que cae bajo su peso y ve cómo se desploma el corazón materno.

Cofrades que anuncian y “llevan” a cruzarse a Jesús y a la Verónica, propiciando que quede impreso el rostro humano más desfigurado en el que están los rasgos del siervo sufriente, de la humanidad sangrante.

Anunciar “El Encuentro” en la mañana del Viernes Santo de Viveiro es anunciar las lágrimas de ese camino de la cruz que recorre Cristo y en el que nos vemos reflejados cada uno de los seres humanos. Caídas del Ecce Homo, de la humanidad entera, que señalan desencuentros. Llanto de la Madre Dolorosa en el que descubrimos el de tantas madres de amargura al ver a sus hijos en el trance que representa el Nazareno sintiendo que los han perdido. Llanto acompañado por Juan, el predilecto, que transita con María la vía lacrimosa y llegará a acogerla en su casa, en un incomparable lazo entre madre e hijo. Llanto en perlas preciosas de coraje tembloroso de la Verónica, que se atreve a salirle al paso. Cuántos rostros sufrientes hay que ir a enjugar en nuestro mundo hoy, evocando el rostro de Cristo en aquel paño ensangrentado.

El homenaje a los cofrades viveirenses en las tres figuras que anuncian “El Encuentro” del Viernes Santo, es homenaje a quienes están dispuestos a vivir cada día anunciando encuentros acogedores. Los que se hacen reales y posibles porque hay personas dispuestas a “llevar” sobre sus hombros a otras, cualquiera que sea su carga, para acercarlas al Reino de Dios, hogar de la única familia humana.

El papa Francisco nos invita a extender la cultura del encuentro, abriendo las puertas a todos, especialmente a los más débiles. Cada cofrade viveirense puede sentirse miembro de la única familia humana y protagonista de la cultura del encuentro para vivir y dar testimonio de la alegría pascual, de la alegría del Evangelio, de la alegría del Reino. Ese será el mejor homenaje cofrade.

Hagamos vida estas palabras del Papa: «Que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua» (Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2017).

+ Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF
Obispo de Mondoñedo-Ferrol