Mayo, mes de María: peregrinación y encuentro

Escrito del obispo publicado en el número de marzo de la revista diocesana 'DUMIO'

"Dispongámonos, pues, a peregrinar a los santuarios marianos de Mondoñedo-Ferrol con estos horizontes de renovación pascual y encuentro en la primavera de 2017"

En pleno tiempo pascual y primaveral, nos encaminamos hacia los santuarios marianos. En Mondoñedo-Ferrol tenemos significativos y hermosos lugares de peregrinación dedicados a Santa María Virgen, Madre de Dios y nuestra: Remedios de Mondoñedo, Chamorro de Ferrol, Conforto de A Pontenova, Los Milagros de Saavedra, Fátima de Bravos, las Virtudes de Arante…

El papa Francisco ha publicado el pasado 1 de abril un documento —“Sanctuarium in Ecclesia”— en el que, con motivo de transferir las competencias sobre los santuarios al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, nos regala unas excelentes reflexiones y recomendaciones con respecto a estos lugares.

Hacia nuestros santuarios en honor de la Madre de Dios nos encaminamos en Pascua con nuestra fe en Cristo Resucitado. Allí, como dice el papa Francisco, sentimos con más fuerza la cercanía de Dios que abre el corazón a la confianza de ser escuchados y respondidos en los deseos más profundos. Las advocaciones marianas nos abren singularmente a esa confianza con Dios. Todos necesitamos ser escuchados y respondidos de este modo en lo que más nos inquieta y preocupa. Nos ayuda ponernos en camino para lograrlo, salir de nuestros ensimismamientos y engaños. Ante la Madre, podemos expresar confiados y sinceros nuestra fe sencilla y humilde, percibir su ternura, superar miedos y pedir luz para acertar.

Estas metas de peregrinación forman parte de nuestro mapa diocesano de fe, que conviene que todos y cada uno actualicemos. Son lugares de encuentro con Dios, con María Virgen, con los hermanos. Lugares donde hallamos sosiego, nos sentimos a gusto. Lugares donde podemos dejar las prisas y los nervios para disfrutar de un descanso reparador, de un silencio y una contemplación que sosiegan el espíritu. También lugares para celebrar, junto a los hermanos en la fe, la alegría pascual en la que nos acompaña, como primera creyente, la Madre de Cristo Resucitado. Ella se ocupa de que no falte el vino de la esperanza, como en las bodas de Caná. A esta celebración se suman los mejores ingredientes de fiesta popular de nuestras romerías.

Además, los santuarios nos alientan en nuestra vida cristiana cotidiana, puesto que —advierte el papa Francisco— apoyan el camino habitual en la parroquia y en la comunidad cristiana. De hecho, muchas peregrinaciones son parroquiales, comunitarias, familiares y tienen ese valor de impulso y ayuda fraterna para la vivencia cristiana y la misión evangelizadora de los cristianos en la vida diaria.

Dispongámonos, pues, a peregrinar a los santuarios marianos de Mondoñedo-Ferrol con estos horizontes de renovación pascual y encuentro en la primavera de 2017. Vayamos jubilosos y/o a recibir júbilo. Peregrinemos en fraternidad cristiana llevando a los pies de nuestra Madre común, la Madre de Dios, nuestros gozos y esperanzas, nuestras angustias y tristezas. Acompañemos a enfermos y discapacitados en su peregrinación física y/o espiritual, según sus posibilidades. Invitemos a quienes están buscando a Dios de muchas y diferentes maneras. Todos tenemos cabida en cada uno de estos lugares sagrados, recibiendo y transmitiendo una «espiritualidad de la acogida» en la fe pascual. Para renovar el encuentro con Cristo y con los demás, superando todo descarte, en esta Iglesia que peregrina en el Noroeste de Galicia y España.

+ Mons. Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de Mondoñedo-Ferrol