Iglesia Diocesana: Somos una gran familia CONTIGO

Más de 32.000 personas fueron atendidas en Mondoñedo-Ferrol durante 2017 · Autor: Por Tantos

Escrito del obispo Luis Ángel con motivo de la jornada del 11 de noviembre

"En torno al Señor Jesús buscamos respuestas de confianza y esperanza para que vayan llegando las soluciones y aumente el gozo de vivir hoy aquí"

Queridos diocesanos:

Me dirijo a vosotros con motivo del Día de la Iglesia Diocesana de este año 2018. Con el lema que estrenamos en 2016, “Somos una gran familia contigo”, queremos seguir fomentando los lazos de familia en la fe de la Iglesia que peregrina en Mondoñedo-Ferrol. Para que cada persona, cada piedra viva que edifica esta diócesis, esté cada vez más unida a las otras y todas vayan ensamblándose mejor en Cristo, la piedra angular.

A medida que avanzamos en el camino de la vida cristiana, descubrimos con satisfacción que podemos llegar lejos si vivimos y celebramos la fe en comunidad con espíritu de familia. Nuestra Iglesia diocesana, con la fuerza de la unidad familiar, necesita y puede ser misionera, audaz y valiente. Cada miembro de la diócesis lo hace posible. Por eso, cada uno es importante y está urgido a fortalecer la familia de nuestra comunidad eclesial, que es familia de Dios, más allá de la propia familia y parroquia que, así, rompiendo fronteras, se ven ampliadas, renovadas y reforzadas.

Con nuestra fe y nuestras obras contribuimos a proteger la vida humana cuando se ve amenazada; a luchar por la dignidad de cada persona; a favorecer el trabajo digno; a defender la verdad, la libertad y la justicia; a practicar la misericordia y a vivir desde el amor que viene de Dios.

Para que esta fe y estas obras de nuestra Iglesia se lleven a término, necesitamos ser generosos, desterrar el egoísmo, sacudirnos la comodidad. Necesitamos desprendernos de lo que nos impide crecer como cristianos y como familia y recorrer el camino que nos lleva a la entrega, a la donación gratuita, al compromiso evangélico que mejora el mundo.

El desprendimiento y la búsqueda personal y comunitaria los alcanzaremos orando en común, como los discípulos con la Madre de Jesús, en una preciosa imagen de familia de Dios; celebrando los sacramentos que acompañan el camino de nuestra vida; formándonos para entender mejor la fe y la misión; creando familia con los demás miembros de la Iglesia; comprometiéndonos para ayudar a otros; dando testimonio de la fe en Jesucristo que nos llena de alegría, fortaleza y esperanza.

En nuestra familia diocesana hacemos nuestras las angustias y tristezas de las gentes que viven en estas tierras del norte de Galicia: el aislamiento, el abandono, el paro, la cárcel, la vida lejos del lugar de origen, las dificultades familiares, las adicciones, las enfermedades... En torno al Señor Jesús buscamos respuestas de confianza y esperanza para que vayan llegando las soluciones y aumente el gozo de vivir hoy aquí.

Nuestra familia necesita recursos humanos y materiales para tanto como hace falta. Agradecemos cada esfuerzo sabiendo que Dios lo paga abundantemente como solo Él sabe hacerlo. Nos congratulamos por lograr lo más posible para seguir haciendo el bien como Jesús de Nazaret.

Me despido de vosotros con la mayor gratitud y con una bendición a quienes sois mi familia en Cristo, el Buen Pastor y en el Corazón Inmaculado de María, donde se guardan las mejores cosas de Dios y de los hombres.



Galego

Queridos diocesanos:

Diríxome a vós con motivo do Día da Igrexa Diocesana deste ano 2018. Co lema que estreamos en 2016, “Somos unha gran familia contigo”, queremos seguir fomentando os lazos de familia na fe da Igrexa que peregrina en Mondoñedo-Ferrol. Para que cada persoa, cada pedra viva que edifica esta diocese, estea cada vez máis unida ás outras e todas vaian  ensamblándose mellor en Cristo, a pedra angular.

A medida que avanzamos no camiño da vida cristiá, descobrimos con satisfacción que podemos chegar lonxe se vivimos e celebramos a fe en comunidade con espírito de familia. A nosa Igrexa diocesana, coa forza da unidade familiar, necesita e pode ser misioneira, audaz e valente. Cada membro da diocese faio posible. Por iso, cada un é importante e está urxido a fortalecer a familia da nosa comunidade eclesial, que é familia de Deus, máis aló da propia familia e parroquia que, así, rompendo fronteiras, ven ampliadas, renovadas e reforzadas.

Coa nosa fe e as nosas obras contribuímos a protexer a vida humana cando se ve ameazada; a loitar pola dignidade de cada persoa; a favorecer o traballo digno; a defender a verdade, a liberdade e a xustiza; a practicar a  misericordia e a vivir desde o amor que vén de Deus.

Para que esta fe e estas obras da nosa Igrexa leven a termo, necesitamos ser xenerosos, desterrar o egoísmo, sacudirnos a comodidade. Necesitamos desprendernos do que nos impide crecer como cristiáns e como familia e percorrer o camiño que nos leva á entrega, á doazón gratuíta, ao compromiso  evangélico que mellora o mundo.

O desprendemento e a procura persoal e comunitaria alcanzarémolos orando en común, como os discípulos coa Nai de Xesús, nunha preciosa imaxe de familia de Deus; celebrando os  sacramentos que acompañan o camiño da nosa vida; formándonos para entender mellor a fe e a misión; creando familia cos demais membros da Igrexa; comprometéndonos para axudar a outros; dando testemuño da fe en Xesucristo que nos enche de alegría, fortaleza e esperanza.

Na nosa familia diocesana facemos nosas as angustias e tristezas das xentes que viven nestas terras do norte de Galicia: o illamento, o abandono, o paro, o cárcere, a vida lonxe do lugar de orixe, as dificultades familiares, as adiccións, as enfermidades... En torno ao Señor Xesús buscamos respostas de confianza e esperanza para que vaian chegando as solucións e aumente o gozo de vivir hoxe aquí.

A nosa familia necesita recursos humanos e materiais para tanto como fai falta. Agradecemos cada esforzo sabendo que Divos págao abundantemente como só El sabe facelo. Congratulámonos por lograr o máis posible para seguir facendo o ben como Xesús de Nazaret.

Despídome de vós coa maior gratitude e cunha bendición a quen es a miña familia en Cristo, o Bo Pastor e no Corazón Inmaculado de María, onde se gardan as mellores cousas de Deus e dos homes.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel