Paz a esta casa

Escrito del obispo Luis Ángel para el número de enero de la revista 'Dumio'

"Repitamos sin desmayo el saludo y el deseo de paz a cada “casa”. Nunca se perderá"

Son muchos los motivos que se agolpan en el sentir cristiano al comienzo de un año nuevo y más los que irán sumándose a lo largo del primer mes. Están bien reunidos en el uno de enero, Solemnidad de Santa María Madre de Dios, Jornada Mundial de la Paz, que llega a su 52º celebración con el mensaje del papa Francisco: “La buena política está al servicio de la paz”.

La riqueza del mensaje no puede reducirse a un breve comentario en estas líneas. Merece ser leído y aprovechado enteramente, no solo cuanto va expresamente dirigido a los políticos. A algunos de nuestra diócesis, por cierto, se lo he enviado como felicitación del año nuevo. Ahora solo me hago eco del primer número que el Papa titula “Paz a esta casa”, y es su noble deseo al estrenar 2019. Dice así:

«Jesús, al enviar a sus discípulos en misión, les dijo: “Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros” (Lc 10,5-6). Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana. La “casa” mencionada por Jesús es cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente, con sus características propias y con su historia; es sobre todo cada persona, sin distinción ni discriminación. También es nuestra “casa común”: el planeta en el que Dios nos ha colocado para vivir y al que estamos llamados a cuidar con interés».

Efectivamente, dar la paz está -debe estar- en el corazón de nuestra misión. Nos la ofrece el Señor en medio de una ausencia del sosiego interior que todos ansiamos y esperamos. Cada persona, cada familia, cada parroquia, cada unidad pastoral, cada comunidad religiosa, cada cofradía, cada movimiento, cada grupo… nuestra diócesis, la tierra entera es la “casa” a la que el Señor da la paz. Al comienzo del año no veo mejor propósito que “dar la paz” como Jesús lo hace. Alejemos de nosotros todo pensamiento, deseo, actitud y, por supuesto, toda actuación que queda lejos de la paz de Jesús.

Acojamos la que Él nos da y démosla como Él nos la da. Repitamos sin desmayo el saludo y el deseo de paz a cada “casa”. Nunca se perderá. Encontraremos “gente de paz” en quien descansará felizmente o bien volverá a nosotros, pero siempre se multiplicará el don de la paz, tan escaso como urgente y necesario. Escucha: ¡Paz a esta casa!

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel