'Somos miembros unos de otros': Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2019

Detalle del cartel oficial 2019 · Autor: CEE

Mons. De las Heras mantendrá el desayuno informativo anual con los medios de comunicación que operan en territorio diocesano el 31 de mayo en el Centro de Día de Cáritas-Ferrol

Papa Francisco: "La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa"

Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25). De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana» es el tema que propone el papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2019.

La Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social es la encargada de difundir en España los materiales para esta Jornada, que se celebra en la solemnidad de la Ascensión del Señor, este año el domingo 2 de junio.

Desde que internet ha estado disponible, recuerda el Santo Padre, “la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos”. Por eso, “con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad”. Ante la complejidad del escenario y para ayudar a esta reflexión, el Papa plantea las ventajas de la red, advierte de sus peligros y nos plantea un interrogante: ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?
 

Mensaje del Papa Francisco

El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable.

Sin embargo, a causa de las profundas 12 transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global. Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos. Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético. [1] Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas. La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos. La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza.

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Servicio Diocesano de Comunicación

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