Apertura de la Visita Pastoral al arciprestazgo de Terra Chá

Homilía del obispo Luis Ángel en la iglesia parroquial de Santa María de Vilalba

"Aquí, en esta querida Terra Chá, podéis compartir abierta y tranquilamente, con libertad y coraje, vuestra fe hecha vida como piedras vivas de la Iglesia"

Muchas gracias, Sr. Arcipreste, por la presentación del arciprestazgo, con la riqueza de todas sus parroquias. Muchas gracias por vuestra presencia, Sr. Cardenal, hermanos sacerdotes, religiosas, matrimonios y familias, laicos todos. Muchas gracias, hermanas María José, Juana, Ana y Eugenia, Misioneras de Acción Parroquial.

Al mismo tiempo que concluimos el Mes Misionero Extraordinario, iniciamos en Terra Chá la Visita Pastoral. Desde ahora mismo os invito a considerarla, hasta el final, un acontecimiento de gracia, de misión, especial, singular... Para confirmar y reforzar nuestra fe y anunciarla.

El Señor está en nosotros y entre nosotros. Lo sabemos, sí. Pero necesitamos volver a descubrir juntos su presencia llena de vida, de aliento, de fuerza, de esperanza. El Espíritu Santo viene en ayuda de nuestra debilidad y nos hace comprender que, amando a Dios, todo nos sirve para el bien. ¡Todo! Necesitamos sentir deseos de la vida y la salvación que nos trae Jesucristo en medio de nuestra realidad. Aquí, en Terra Chá: donde se mezcla la dureza con la esperanza de la vida; donde Dios habla llano; donde vuestra tierra es lenguaje del amor de Dios, de su vida abundante, caricia de Creador. Aquí habéis recibido y vivís la fe. Aquí confiáis en la misericordia del Señor y Él alegra vuestro corazón con su auxilio permanente. Aquí, en esta querida Terra Chá, podéis compartir abierta y tranquilamente, con libertad y coraje, vuestra fe hecha vida como piedras vivas de la Iglesia.

El Evangelio de este miércoles de la trigésima semana del tiempo ordinario, nos regala la imagen de la puerta estrecha para entrar en el Reino construyendo ahora la Iglesia. Bautizados y enviados, discípulos misioneros, estamos llamados a atravesar la puerta estrecha, que es puerta hacia la vida en plenitud. Franqueemos la puerta sin miedo, con el esfuerzo preciso para seguir a Jesús, escuchar sus palabras y actuar en consecuencia. Es decir, con la intrepidez debida para entrar y salir, porque la conversión y la vida cristiana se dan en las dos direcciones. ¿Por qué no adentrarnos a edificar la asamblea de piedras vivas, encendernos en el fuego del amor de Dios y marchar a anunciar este amor en medio de las inclemencias de estos tiempos? Entremos y salgamos con valentía y humildad, desde la verdad y la justicia, practicando la misericordia y el perdón, experimentando y contagiando paz y alegría a quienes viven tristes, vacíos, frustrados por las promesas humanas incumplidas, por las carencias materiales y espirituales. Bendita puerta –puerta estrecha– que traspasamos para encontrar el vino nuevo del reino de Dios que alegra el corazón del hombre; para recibir el sosiego y la fortaleza de quienes se saben amados por el Padre en Cristo.

Que nadie se quede fuera rechinando los dientes, con tristeza amarga, por comodidad engañosa, por nostalgia, por temor, por desconfianza, por superficialidad o por indiferencia. Vayamos dentro, permanezcamos en el corazón de la casa del Señor, aunque nos parezca que somos incomprendidos o insignificantes. Somos discípulos misioneros. Seámoslo abiertos a todos, los de dentro y los de fuera, los de cerca y los de lejos. Igual que la Iglesia universal se abre a los de oriente y occidente, a los del norte y del sur, ensanchemos nuestras mesas parroquiales con los bautizados de parroquias vecinas, del arciprestazgo, de la diócesis entera. Para crecer en unión, para fortalecer nuestras debilidades, para vivir mejor la fe y su compromiso, sin que nos importe quiénes son últimos o primeros.

Hagamos presente durante la Visita Pastoral la puerta estrecha, puerta de vida y bendición. Crezcamos en fraternidad cristiana eclesial e interparroquial, escuchando la invitación del Señor y la voz de los hermanos para pisar los umbrales del templo vivo, Cristo. Santa María, su madre y nuestra madre, nos acompaña en esta Visita Pastoral y nos señala a Jesús, para estar más unidos a Él y hacer, cada vez más —mucho más— lo que Él nos dice. Que así sea.

 

GALEGO

Moitas grazas, Sr. Arcipreste, pola presentación do arciprestado, coa riqueza de todas as súas parroquias. Moitas grazas pola vosa presenza, Sr. Cardeal, irmáns sacerdotes, relixiosas, matrimonios e familias, laicos todos. Moitas grazas, irmás María José, Juana, Ana e Eugenia, Misioneras de Acción Parroquial.

Ao mesmo tempo que rematamos o Mes Misioneiro Extraordinario, iniciamos na Terra Chá a Visita Pastoral. Desde agora mesmo convídovos a considerala, ata o final, un acontecemento de graza, de misión, especial, singular... Para confirmar e reforzar a nosa fe e anunciala.

O Señor está en nós e entre nós. Sabémolo, si. Pero necesitamos volver descubrir xuntos a súa presenza chea de vida, de alento, de forza, de esperanza. O Espírito Santo vén en axuda da nosa debilidade e fainos comprender que, amando a Deus, todo nos serve para o ben. Todo! Necesitamos sentir desexos da vida e a salvación que nos trae Xesucristo no medio da nosa realidade. Aquí, na Terra Chá: onde se mestura a dureza coa esperanza da vida; onde Deus fala chairo; onde a vosa terra é linguaxe do amor de Deus, da súa vida abundante, caricia de Creador. Aquí recibistes e vivides a fe. Aquí confiades na  misericordia do Señor e El alegra o voso corazón co seu auxilio permanente. Aquí, nesta querida Terra Chá, podedes compartir aberta e tranquilamente, con liberdade e coraxe, a vosa fe feita vida como pedras vivas da Igrexa.

O Evanxeo deste mércores da trixésima semana do tempo ordinario, regálanos a imaxe da porta estreita para entrar no Reino construíndo agora a Igrexa. Bautizados e enviados, discípulos misioneiros, estamos chamados a atravesar a porta estreita, que é porta cara á vida en plenitude. Franqueemos a porta sen medo, co esforzo preciso para seguir a Xesús, escoitar as súas palabras e actuar en consecuencia. É dicir, coa  intrepidez debida para entrar e saír, porque a conversión e a vida cristiá danse nas dúas direccións. Por que non penetrarnos a edificar a asemblea de pedras vivas, acendernos no lume do amor de Deus e marchar a anunciar este amor no medio das inclemencias destes tempos? Entremos e salgamos con valentía e humildade, desde a verdade e a xustiza, practicando a  misericordia e o perdón, experimentando e contaxiando paz e alegría a quen vive tristes, baleiros, frustrados polas promesas humanas incumpridas, polas carencias materiais e espirituais. Bendita porta –porta estreita– que traspasamos para atopar o viño novo do reino de Deus que alegra o corazón do home; para recibir o acougo e a fortaleza de quen se sabe amados polo Pai en Cristo.

Que ninguén quede fose renxendo os dentes, con tristeza amarga, por comodidade enganosa, por nostalxia, por temor, por desconfianza, por superficialidade ou por indiferenza. Vaiamos dentro, permanezamos no corazón da casa do Señor, aínda que nos pareza que somos  incomprendidos ou insignificantes. Somos discípulos misioneiros.  Sexámolo abertos a todos, os de dentro e os de fóra, os de preto e os de lonxe. Igual que a Igrexa universal ábrese aos de oriente e occidente, aos do norte e do sur, ensanchemos as nosas mesas parroquiais cos bautizados de parroquias veciñas, do arciprestado, da diocese enteira. Para crecer en unión, para fortalecer as nosas debilidades, para vivir mellor a fe e o seu compromiso, sen que nos importe quen son últimos ou primeiros.

Fagamos presente durante a Visita Pastoral a porta estreita, porta de vida e bendición. Crezamos en fraternidade cristiá eclesial e interparroquial, escoitando a invitación do Señor e a voz dos irmáns para pisar os limiares do templo vivo, Cristo. Santa María, a súa nai e a nosa nai, acompáñanos nesta Visita Pastoral e sinálanos a Xesús, para estar máis unidos a El e facer, cada vez máis —moito máis— o que El nos di. Que así sexa.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel