El obispo Luis Ángel preside en Ferrol la eucaristía en el día de la celebración de San Julián

Monseñor De las Heras aprovechó su homilía para pedir por los más necesitados

"Pido a nuestro patrón por aquellas personas que no tienen trabajo, por la que carecen de un hogar, por las que viven solas y fallecen en soledad”

Tras la festividad de la Epifanía del Señor, la ciudad de Ferrol celebra a su patrono: San Julián. Y lo hace, como no, en su concatedral. La ceremonia de este 7 de enero estuvo presidida, como suele ser costumbre, por nuestro obispo, monseñor De las Heras Berzal, con el que concelebraron un buen número de sacerdotes del arciprestazgo ferrolano, entre ellos, el vicario general, Antonio Rodríguez Basanta. Había, eso sí, entre los concelebrantes una ausencia, la de Ramón Otero Couso, convaleciente por cuestiones de salud desde finales de diciembre y a quien recordó en el saludo previo a la homilía el padre Luis Ángel, mencionando que Otero Couso “cumplía ayer [por el día 6] veinticinco años como párroco de San Julián”. Desde estas líneas, le deseamos, desde luego, una pronta recuperación.

En ese saludo previo a la homilía, nuestro prelado agradecía la presencia de todos los feligreses que, en un número próximo a las doscientas personas, acudieron al templo concatedralicio, y saludaba a todas las autoridades civiles y militares que se encontraban presentes (entre ellas, los alcaldes de las ciudades de Ferrol y Lugo, que aprovechan este día para refrendar su hermanamiento).

Mons. De las Heras dio comienzo a su homilía afirmando que “la fiesta de San Julián nos impulsa en el comienzo del año a renovar con ilusión la misión que cada uno tiene encomendada. Una misión que ha de contribuir siempre al bien común, dando lo mejor de nosotros mismos y descubriendo la valía y los tesoros de Ferrol, en continuidad histórica con nuestras raíces”. Don Luis Ángel hizo, también, mención a la figura del santo y a su martirio, haciendo hincapié en que “su coraje es un ideal al que todos los cristianos debemos aspirar y estar dispuestos, al mismo tiempo que reprobamos y denunciamos cualquier persecución contra la libertad, la justicia y la dignidad de la persona humana, también a causa de su fe”.

El obispo de Mondoñedo-Ferrol no quiso olvidar, en su predicación, los problemas que afectan a la sociedad ferrolana: “La falta de empleo y las amenazas de muchos puestos de trabajo, la precariedad laboral, la violencia doméstica, la droga que sigue haciendo estragos, las familias rotas, las personas sin hogar, los inmigrantes, los que viven solos, especialmente ancianos, la falta de confianza en el futuro, la desesperanza, la indiferencia y la falta de aprecio hacia la vida y hacia la fe cristiana en la que se fundamenta nuestro presente”.

Y, antes de concluir, D. Luis Ángel quiso, también, expresar públicamente su “felicitación más efusiva a los galardonados con el premio Ferrolán do Ano y con las insignias de oro de la ciudad”, cuya entrega tuvo lugar esa misma mañana en la ceremonia civil llevada a cabo en el Teatro Jofre de la ciudad departamental, acto al que asistió nuestro prelado tras la celebración de la eucaristía.
 

Servicio Diocesano de Comunicación

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