El Seminario, misión de todos en Mondoñedo-Ferrol

Mensaje del obispo Luis Ángel con motivo del Día del Seminario 2019

"No nos importe perder tiempo y ganar paciencia orando y trabajando por las vocaciones sacerdotales"

Queridos diocesanos, hermanos y hermanas:

Como sabéis, el próximo 19 de marzo, festividad de san José, es el día del seminario y lo celebramos desde el fin de semana anterior. Este año bajo el lema: «El seminario, misión de todos».

Hemos festejado ya este curso el día de las familias, el 30 de diciembre en la fiesta de la Sagrada Familia; y también la Jornada de la Vida Consagrada, el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor. El próximo 12 de mayo celebraremos la 56ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Damos gracias a Dios y nos alegramos por las vocaciones al matrimonio para formar una familia y a la vida consagrada, activa o contemplativa. Ahora, con ocasión del Día del Seminario, agradecemos al Señor las vocaciones al sacerdocio ministerial. Debemos seguir orando y trabajando por las nuevas vocaciones.

En Mondoñedo-Ferrol nuestro seminario es pequeño, disperso, «en y de tierra extranjera». Pero lo tenemos, lo queremos y siempre estará abierto a recibir nuevos candidatos con un buen discernimiento. Esta realidad en la que se deja sentir la falta de vocaciones sacerdotales nos preocupa a todos, nos inquieta y aun a veces nos desespera. No es difícil descubrirse a uno mismo expresándose con cierto tono de queja o de lamento. Pero no podemos quedarnos ahí. En un momento de la historia en el que no se estima mucho la vocación sacerdotal, e incluso se cuestiona por los delitos de algunos, siempre execrables, el pueblo de Dios sabe diferenciar. Me he encontrado con muchos diocesanos que piden y esperan buenos sacerdotes, como los que ya han conocido, gracias a Dios, para trabajar en la mies del Señor.

Es misión de todos orar y trabajar para que haya buenos pastores, según el corazón de Dios, que acompañen a sus hermanos en la vida cotidiana. Hombres de Dios que mantengan una presencia pastoral, evangélica y apostólica para sostener y consolar en nombre del Señor, al estilo del Buen Pastor y los apóstoles; que estén siempre disponibles para cualquier persona que les busque y necesite.

Permitidme que ahora os invite a «perder tiempo» —que, en realidad, es ganarlo— orando y trabajando por las vocaciones sacerdotales en Mondoñedo-Ferrol. Hemos de asumir gozosamente que es misión de todos y que cada diocesano ha de tomar parte en este desafío con coraje, compromiso y entusiasmo. Todos somos responsables de las vocaciones al sacerdocio que necesita el pueblo de Dios que peregrina en Mondoñedo-Ferrol para crecer y realizar su misión. Incluso aunque nos parezca que andamos mal de tiempo y que hay otras cosas más urgentes que atender para las que prevemos mejor cosecha, no nos importe perder tiempo y ganar paciencia orando y trabajando por las vocaciones sacerdotales.
 

Perdamos tiempo orando

Hay quien ya reza de forma sostenida por las vocaciones, y hace muy bien. Quien haya adquirido el hábito y el compromiso de orar en este sentido quizá pueda, no obstante, redoblar su plegaria. Otros deberán renovar su confianza en este modo de intercesión y volver a orar con insistencia. Otros tantos sabemos que podemos perder mucho más tiempo rezando, más allá de prisas y jaleos, que nunca faltan. Cada uno en su grado y a su modo estamos fuertemente llamados a reforzar la oración por las vocaciones sacerdotales sintiéndonos unidos en la plegaria común, en esta bendita pérdida de tiempo que, alentada por los pastores, debe llegar a cada parroquia de la diócesis, a cada comunidad religiosa, a cada grupo o asociación, a cada cofradía, a cada familia, a cada fiel cristiano.

Perdamos tiempo orando en comunidad, en grandes o pequeños grupos, con mayores y jóvenes, poniendo delante del Buen Pastor nuestra Iglesia diocesana y su necesidad de vocaciones sacerdotales para ser misionera, misericordiosa y samaritana.
 

Perdamos tiempo trabajando

Perdamos tiempo también escuchando a quienes buscan dar sentido a sus vidas. A cuantos se muestran inquietos por la fe, en cualquiera de sus formas de vivirla. A quienes llaman a las distintas puertas que dan acceso a la Iglesia con el deseo de pertenecer a ella cada vez más plenamente.

Perdamos tiempo mostrando a los niños y adolescentes de nuestros procesos catequéticos —y a sus padres— cómo pueden orar y encontrarse con Jesús. Perdamos tiempo enseñándoles cómo pueden ser misioneros.

Perdamos tiempo escuchando a los jóvenes, interesándonos por sus gustos y preocupándonos por sus preocupaciones. Perdamos tiempo construyendo, junto a quienes quieran, presente y futuro, con preferencia por los más pobres, por la justicia, por la paz y por el cuidado de la Creación. Perdamos tiempo acogiendo sus iniciativas como necesarios colaboradores del plan diocesano misionero. Perdamos tiempo preparando oraciones y orando con ellos, alguna vez en un sitio aparte, como Jesús con sus discípulos.

Perdamos tiempo promoviendo y apoyando la llamada de Dios al sacerdocio y el imprescindible discernimiento vocacional de quien la reciba. Perdamos tiempo también alegrándonos y dando gracias a Dios por nuestros seminaristas de Mondoñedo-Ferrol, los seis del seminario menor y los tres del mayor; los nueve, en el corazón de la diócesis; los nueve, necesitados de nuestra ayuda y nuestra oración.

Y, sobre todo, confiemos siempre en el Dueño de la mies, que envía operarios como y cuando quiere, en todo tiempo y lugar, de forma a veces imperceptible para nosotros, llamando al corazón de muchos sin que alcance a atisbarlo nuestra mirada. Confiemos orando. Oremos confiando. Estemos despiertos, orantes, dispuestos y comprometidos con EL SEMINARIO, QUE ES MISIÓN DE TODOS EN MONDOÑEDO-FERROL.

Me despido con mi afecto y la bendición de Dios.

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Benqueridos diocesanos, irmáns e irmás:

Coma ben sabedes, o vindeiro 19 de marzo, festividade de san Xosé, é o día do seminario e celebrámolo dende a fin de semana anterior. Este ano baixo o lema: «O seminario, misión de todos».

Este curso xa festexamos o día das familias, 0 30 de decembro na festa da Sagrada Familia; e tamén a Xornada da Vida Consagrada, o 2 de febreiro, festa da Presentación do Señor. O vindeiro 12 de maio celebraremos a 56ª Xornada Mundial de Oración polas Vocacións. Damos gracias a Deus e alegrámonos polas vocacións ao matrimonio para formar unha familia e á vida consagrada, activa ou contemplativa. Agora, co gallo do Día do Seminario, agradecémoslle ao Señor as vocacións ao sacerdocio ministerial. Debemos seguir orando e traballando polas novas vocacións.

En Mondoñedo-Ferrol, o noso seminario é pequeno, disperso, «en e de terra estranxeira». Pero témolo, querémolo e sempre estará aberto a recibir novos candidatos con un bo discernimento. Esta realidade na que se deixa sentir a falta de vocacións sacerdotais preocúpanos a todos, inquiétanos e aínda ás veces desespéranos. Non é difícil descubrirse a un mesmo expresándose con certo ton de queixa ou de lamento. Pero non podemos ficar aí. Nun momento da historia no que non se estima moito a vocación sacerdotal, e incluso se cuestiona polos delitos de algúns, sempre execrables, o pobo de Deus sabe diferenciar. Encontreime con moitos diocesanos que piden e esperan bos sacerdotes, coma os que xa coñeceron, grazas a Dios, para traballar na colleita do Señor.

É misión de todos orar e traballar para que haxa bos pastores, segundo o corazón de Deus, que acompañen aos seus irmáns na vida cotiá. Homes de Deus que manteñan unha presencia pastoral, evanxélica e apostólica para soster e consolar no nome do Señor, ao estilo do Bo Pastor e dos apóstolos; que sempre estean dispoñibles para calquera persoa que os busque e necesite.

Permitídeme que agora vos invite a «perder tempo» —que, en realidade, é ganalo— orando e traballando polas vocacións sacerdotais en Mondoñedo-Ferrol. Habemos de asumir gozosamente que é misión de todos e que cada diocesano terá que tomar parte neste desafío con coraxe, compromiso e entusiasmo. Todos somos responsables das vocacións ao sacerdocio que necesita o pobo de Deus que peregrina en Mondoñedo-Ferrol para crecer e realizar a súa misión. Incluso aínda que nos pareza que andamos mal de tempo e que hai outras cosas máis urxentes que atender para as que prevemos mellor colleita, non nos importe perder tempo e gañar paciencia orando e traballando polas vocacións sacerdotais.
 

Perdamos tempo orando

Hai quen xa reza de forma sostida polas vocacións, e fai moi ben. Quen adquirise o hábito e o compromiso de orar neste sentido quizais poda, non obstante, redobrar a súa pregaria. Outros deberán renovar a súa confianza neste modo de intercesión e volver a orar con insistencia. Outros tantos sabemos que podemos perder moito máis tempo rezando, máis alá das présas e barullos, que nunca faltan. Cada un no seu grado e ao seu xeito estamos fortemente chamados a reforzar a oración polas vocacións sacerdotais sentíndonos unidos na pregaria común, nesta bendita perda de tempo que, alentada polos pastores, debe chegar a cada parroquia da diocese, a cada comunidade relixiosa, a cada grupo ou asociación, a cada confraría, a cada familia, a cada fiel cristián.

Perdamos tempo orando en comunidade, en grandes ou pequenos grupos, con maiores e novos, poñendo diante do Bo Pastor a nosa Igrexa diocesana e a súa necesidade de vocacións sacerdotais para ser misioneira, misericordiosa e samaritana.
 

Perdamos tempo traballando

Perdamos tempo tamén escoitando a quen busca dar sentido á súa vidas. A cantos se mostran inquietos pola fe, en calquera das súas formas de vivila. A quen chama ás distintas portas que dan acceso á Igrexa co desexo de pertencer a ela cada vez máis plenamente.

Perdamos tempo mostrándolle aos nenos e adolescentes dos nosos procesos catequéticos —e aos seus pais— como poden orar e encontrarse con Xesús. Perdamos tempo ensinándoos como poden ser misioneiros.

Perdamos tempo escoitando á xente nova, interesándonos polos seus gustos e preocupándonos polas súas preocupacións. Perdamos tempo construíndo, canda quen queira, presente e futuro, con preferencia polos máis pobres, pola xustiza, pola paz e polo coidado da Creación. Perdamos tempo acollendo as súas iniciativas coma necesarios colaboradores do plan diocesano misioneiro. Perdamos tempo preparando oracións e orando con eles, algunha vez nun sitio aparte, coma Xesús cos seus discípulos.

Perdamos tempo promovendo e apoiando a chamada de Deus ao sacerdocio e ao imprescindible discernimento vocacional de quen a reciba. Perdamos tempo tamén alegrándonos e dándolle grazas a Deus polos nosos seminaristas de Mondoñedo-Ferrol, os seis do seminario menor e os tres do maior; os nove, no corazón da diocese; os nove, necesitados da nosa axuda e da nosa oración.

E, sobre todo, confiemos sempre no Dono da colleita, que envía operarios como e cando quere, en todo tempo e lugar, de forma a veces imperceptible para nós, chamando ao corazón de moitos sen que acade a albiscalo a nosa mirada. Confiemos orando. Oremos confiando. Esteamos espertos, orantes, dispostos e comprometidos co SEMINARIO, QUE É MISIÓN DE TODOS EN MONDOÑEDO-FERROL.

Despídome co meu afecto e maila bendición de Deus.

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF

Segovia (1963) - Obispo de Mondoñedo-Ferrol - Misionero claretiano

@cmfluisangel